menu
03 03 2021

Amazon “amenazada” por los sindicatos


Autor: Alejandro Garvie









La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca le da aire a la resistida sindicalización de las empresas de tecnología que son las principales empleadoras del país.


El respaldo del presidente norteamericano al derecho a sindicalizarse de los trabajadores en una instalación de Amazon, en Alabama, fue la culminación de semanas de conversaciones privadas con organizadores laborales y funcionarios demócratas que vieron el enfrentamiento como una prueba temprana del compromiso del presidente con esa causa.

Casi 6000 trabajadores de un centro de distribución de Amazon comenzaron a votar esta semana para decidir si se unen al Sindicato de Tiendas Minoristas, Mayoristas y Departamentales (RWDSU). Las boletas se envían por correo a los trabajadores del almacén ubicado en la ciudad de Bessemer, y la votación se extenderá hasta el 29 de marzo.

Amazon es el segundo mayor empleador estadounidense con más de 800 mil asalariados, la mayoría de los cuales son trabajadores esenciales, no calificados, cuyas condiciones laborales se vieron deterioradas por la pandemia de coronavirus. En los almacenes de Amazon, 20 mil trabajadores se infectaron en los primeros 6 meses de la aparición del virus.

Para evitar este “caballo de Troya” en su empresa, Jeff Bezos está presionando fuerte sobre sus empleados para que voten por el “no”, mediante mensajes de texto, mails y carteles en las oficinas para mantener a su empresa libre de sindicatos como lo ha hecho por 27 años. También ha contratado a los mejores estudios de abogados para evitar la sindicalización o reducir su grado de acción.

En enero pasado, cientos de ingenieros de software y programadores de Google, cuyo sueldo medio ronda los 200 mil dólares al año – mucho más que los trabajadores de Amazon - presentaron su propio sindicato.

En este contexto, el twitt del presidente fue saludado como una señal de que el trabajo organizado tendrá el respaldo de la Casa Blanca para impulsar una revisión más amplia de la ley laboral federal y la expansión de los derechos sindicales que ninguno de los presidentes que lo antecedieron tuvieron en su agenda. Para eso hay que remontarse a otro momento de crisis mundial cuando el presidente Franklin D. Roosevelt, promovió la organización y los derechos de los trabajadores.

Los representantes de los trabajadores norteamericanos están utilizando el nuevo mensaje del presidente para abogar por la rápida aprobación de la Ley de protección del derecho de sindicalización que impulsan los demócratas. Si se aprueba, la medida sería el primer proyecto de ley en reformar los derechos laborales desde las enmiendas de Taft-Hartley de 1947 a la Ley Nacional de Relaciones Laborales del New Deal, que prohibió algunas tácticas de organización y permitió a los estados promulgar leyes sobre el derecho al trabajo.

El nuevo proyecto de ley, entre otras cosas, extendería los derechos de negociación colectiva a los trabajadores, anularía las leyes estatales sobre el derecho al trabajo y permitiría que la junta laboral federal imponga sanciones a las empresas que violen la ley laboral federal.

Las declaraciones, por sí solas, no revierten la realidad, aunque propician un cambio de época. Después de décadas de constantes disminuciones en la afiliación sindical, golpeada por la decadencia industrial del Rust Belt, la influencia de los trabajadores en Washington se ha ido licuando.

La negativa de Biden a nombrar a Amazon en su video, una empresa que contribuyó a su campaña y se ha comprometido a ayudar al gobierno a combatir la pandemia Covid-19, no pasó desapercibida para los demócratas y activistas laborales. Biden quiere aparecer como a favor de los derechos de los trabajadores, no en contra de los intereses de las empresas, un delicado equilibrio que en algún momento habrá que romper porque las Cinco Grandes no sólo se niegan a la sindicalización sino que se resisten a pagar impuestos, otro frente al que su política deberá dar respuesta.