domingo 19 de mayo de 2024
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Leyes que sólo construyen relatos

La sociedad moderna presenta varios casos de negación de la realidad mediante legislación que prohíbe mencionar aquello que le produce inquietud moral o política. En la República Dominicana, la Ley 5880/1962 prohíbe todo tipo actividad que alabe la imagen de Rafael Leónidas Trujillo, su familia o su régimen.

En nuestras costas, el Decreto Ley 4161/56, sancionado por el gobierno de facto a cargo del general Pedro Eugenio Aramburu, prohibía pronunciar los nombres de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, así como cualquier mención referida a la ideología o propaganda peronista.

Bajo un régimen democrático, el pasado 26 de enero, por 57 votos a 23, el Parlamento polaco aprobó la Ley que prohíbe mencionar la participación del pueblo polaco en los crímenes que fueron perpetrados durante la Shoá, así como el uso de la expresión “Campo de Exterminio Polaco” para mencionar los campos de concentración que funcionaron en Polonia en tiempos de la ocupación nazi. El castigo por violar esta ley puede ir desde una multa hasta tres años de prisión.

Esta medida claramente autoritaria promovida por el Partido Ley y Justicia (PIS), tiende a reformar el “relato” del pueblo polaco –indudablemente avasallado y sometido por la Alemania nazi– y esquivar su responsabilidad –al menos por omisión– en la Shoá. La profundización del conservadurismo polaco se viene dando desde la sustitución de la primera ministra, Beata Szydlo, por el ministro de Finanzas, Mateusz Morawiecki, un banquero y delfín del líder del partido Jaroslaw Kaczynski, verdadero poder detrás del gobierno formal encabezado por el presidente Andrzej Duda.

Desde su asunción en 2015 el PIS ha encarado una reforma  conservadora que incluye la politización del Poder Judicial, negar el matrimonio igualitario, el derecho al aborto y la despenalización de las drogas, aumentar las penas y promover la pena capital. A esto se suma la reconstrucción de un relato histórico que incluye intentar frenar la última fase de la construcción del Memorial de la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Gdansk, dado que no enfatizaba “lo suficiente” el sufrimiento polaco.

Los gobiernos de EE.UU., Ucrania e Israel se han pronunciado en contra de esta ley que espera la promulgación del presidente. En el último caso, el portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Emmanuel Nahshon ha reafirmado que “se opone firmemente” a la decisión del  Senado. “Israel ve con suma gravedad cualquier intento de desafiar la verdad histórica. Ninguna ley cambiará los hechos”, posteó en Twitter.

El presidente de la UE, Donald Tusk, ex primer ministro polaco y opositor al actual Gobierno del PIS, señaló en su cuenta de Twitter que la ley ha tenido el efecto opuesto al que perseguía. “Cualquiera que difunda la frase falsa de ‘campos polacos’ daña el buen nombre de Polonia. Pero los autores de la ley han promovido esta difamación de forma más efectiva que nadie.”

Ha escrito a este respecto el profesor Yoel Schvartz : “Hurgar en la historia de la Shoá es, ante todo, sumergirse en lo más descarnado de la condición humana. Esta frase es siempre cierta y mucho más cuando nos preguntamos por las actitudes de los hombres y mujeres sometidos al Tercer Reich, las poblaciones civiles de los países conquistados.  De aquí que el debate histórico y la construcción y reformulación de la memoria histórica del periodo nazi esté muy lejos de haberse agotado”.

Queda a la vista, que ante problemas complejos, las soluciones facilistas del populismo hacen agua a poco de andar. El camino de la democracia es difícil pero sus soluciones duraderas. Las promesas de salidas rápidas a esos y otros asunto complejos son mucho más tentadoras que el largo esfuerzo colectivo de comprensión y conciliación de intereses.

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