viernes 19 de julio de 2024
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Gloria Vidal: “La política educativa debe incorporar otros actores e intereses además del Ministerio y los gremios”

Por Valentina Delich

Usted es reconocida internacionalmente por la reforma educativa realizada en Ecuador…

Sí, me suelen preguntar qué hicimos y yo les pregunto cuánto tiempo tienen para hablar…  

¿Cuáles considera fueron los hitos de esa reforma?

En términos generales, el hito fue salir del status quo. No había pasado mucho durante demasiados años. Décadas. Y los cambios (y los desafíos) fueron para todos los actores del sistema. Porque lo que hubo, fue una gran modificación del sistema.  

Cuénteme primero del proceso político de la reforma y de la formulación de la política educativa.

La construcción fue muy interesante. Tiene que recordar, que, en términos políticos, Ecuador venía de mucha inestabilidad. Tres presidentes, uno tras otro, que no terminaban sus mandatos. Los períodos presidenciales fueron completados por vicepresidentes o líderes del Congreso. Si hasta había una broma bastante usual en Ecuador en relación a no considerar quién era el candidato a Presidente en la boleta a la hora de votar sino más bien decidirse mirando al que sigue…

Esa inestabilidad se tradujo en el campo de la educación en inmovilidad y desinversión.

Nosotros, aprovechando la estabilidad del gobierno, iniciamos otro proceso. Durante todo el año 2006 se discutió la propuesta del plan decenal de educación: decenas de mesas de trabajo en todo el país. Y conversamos con todos: con el afro-ecuatoriano, los gremios, la iglesia, los docentes, incluimos a todos. Porque la educación en Ecuador no era un tema de la gente sino una cuestión que solía discutirse entre el Ministerio y el gremio. Y, en nuestra visión, la política educativa debía incorporar muchos más intereses y preocupaciones que la del Ministerio y el gremio.

Luego llamaron a referéndum…

Si, se llamó a consulta popular y la población aprobó el Plan Nacional de Educación. No es un Plan que quedó atado a un gobierno. No importa el gobierno. Es un plan para el Estado. Se trata de ocho políticas, simples y sencillas. Nos criticaron por “obvios”. Claro. Eran “obvias”, pero había que hacerlas.

¿Cómo fue la dinámica de los actores en esa discusión y en ese momento transformación? ¿Hubo resistencia de algún actor en particular?

No existió “el” o “un” actor que resistiera especialmente los cambios. La sociedad, en general, es bastante conservadora en relación a la educación en el sentido de sostener lo que más conoce en vez de enfrentar cambios que pueden ser movilizadores y de resultados inciertos.

¿De qué se trataron esas políticas “obvias”?

Las cuatro primeras se relacionan con la cobertura, la universalización de la educación. No es un tema en la Argentina pero en Ecuador si lo es. Luego, la quinta se refiere a la provisión de la educación en un sentido amplio, la sexta se centra en la calidad, la séptima en los docentes y la octava, al dinero. Es decir, las ocho políticas cubren la cobertura de la educación, cómo se provee la educación, su calidad y el dinero para llevar adelante la educación. Pero déjeme darle algunos ejemplos concretos.

Ecuador había retrocedido en la provisión del derecho a la educación. La educación, de facto, se había privatizado. Para entrar a la escuela pública había que pagar matrícula aun cuando los textos rezan que la educación es gratuita, laica, universal, etcétera, pero ese derecho se fue violentando…

Si un padre tiene cinco hijos (Ecuador tiene población joven), tenía que elegir a uno. Entre comer y la educación, elegía comer. Esto es parte de una historia dolorosa, pero real.

Entonces, se eliminó la contribución voluntaria que las escuelas públicas exigían. Pero también hay que entender que el Estado no le daba presupuesto a la escuela. Todos los gastos, las tizas, el papel higiénico, la lamparita de luz, no eran financiados por el Estado. Por eso, los Directores fijaban estas contribuciones a las familias. Encima, sobre esos dineros no se rendía cuentas.

Pero otro problema que solucionaba esta contribución se refería al salario docente. Es que en Ecuador no había jubilación obligatoria para el docente. El docente a su vez no se jubilaba porque sus aportes jubilatorios se habían realizado sobre el básico de su salario, que era una parte mínima de su salario real (compuesto por el salario básico y otros ítems como el bono del día del maestro más el aporte por cada hijo, que no eran parte del cálculo para el aporte jubilatorio). Por eso, no se jubilaban. Y cuando estaban de licencia, la escuela no tenía para pagarle al maestro sustituto. Ese maestro sustituto se pagaba de la contribución. A su vez, el maestro sustituto no ganaba mucho, así que no era un trabajo atractivo (y encima temporal) lo cual hizo que se contrataba a quien estuviera a mano. Era un reemplazo, temporario y muchas veces no eran maestros.

¿Y en relación al rol docente?

En particular, para los maestros la transformación trajo aparejados cambios curriculares, evaluaciones, indicadores, pero también la construcción de una carrera docente con proyección. El docente en Ecuador tenía una perspectiva de carrera muy corta porque entraba al magisterio y podía aspirar a ser maestro de salón mientras que llegar a la dirección era muy difícil. Es que esos cargos eran vitalicios.

Darle a esa carrera una proyección es tan importante como revalorizar la profesión docente. En esta línea, se revisó el escalafón del docente porque era el que menos ganaba en relación a sus pares trabajadores del servicio público, profesionales como los que trabajan en el sector petrolero o en las fuerzas armadas. Se trabajó en lograr un equilibrio, que exista cierta homologación o paralelismo. Nos preguntamos: ¿A qué se asimila un maestro? ¿A un sargento, a un capitán, a un teniente? ¿A qué se asimilar un rector? ¿A un general? Y si tiene tres mil alumnos a su cargo… ¿será General de Brigada…?

Nuestros ojos miran a otros países pero tal vez en esos países el profesor sigue siendo un “notable” de la sociedad. En nuestra sociedad habían perdido ese estatus.

Y además, la cuestión del dinero. No hay un solo candidato que no diga que la educación es la base del desarrollo. Pero los líderes en campaña no ganan la elección con temas educativos… Y luego una vez en el gobierno siguen diciendo que importante son los profesores pero no les pagamos acorde a esa importancia… Es importante comprometer recursos para retribuir acorde con sus responsabilidades a los docentes. 

¿Están haciendo algún tipo de monitoreo o evaluación de la reforma? ¿Tienen algún resultado?

Si, fuera del monitoreo en Ecuador, existe un estudio de UNESCO (que hace a través de un Instituto con sede en Chile) que toma como base pruebas que se realizan cada tres o cuatro años. Hace dos años se hizo el TERCE (Tercer Estudio Regional de Calidad Educativa) y, si lo comparas con los resultados del SERCE (Segundo…) o el PERCE (Primer…) queda claro como estamos mejorando en calidad.

América latina es heterogénea y a veces es difícil comparar las experiencias ¿Cree que hay una agenda posible educativa regional?

Absolutamente posible. Creo que muchos de los problemas son comunes. Por ejemplo, la cuestión de la profesión docente, de sus posibilidades de crecimiento profesional, de la revalorización de su rol en la sociedad… hay que trabajar una visión común. Se habla de integración regional, de mercados comunes, pero hay que trabajar la integración de la población, y la educación es un instrumento que nos permitiría mejorar la movilidad regional, movilidad de estudiantes, de profesionales. Y por supuesto, es a través de la educación que vamos a generar conocimientos propios, locales, regionales, que resuelvan nuestros problemas. América Latina es muy potente pero debe desarrollar sus propias capacidades. Esta agenda es mucho más que reconocimiento mutuo de titulaciones. Eso es simple.

Es embajadora desde el 2013 ¿Cómo está la relación entre Argentina y Ecuador?

Es una muy buena y auspiciosa relación. Piense por ejemplo en términos comerciales: hay presencia de productos ecuatorianos que son apreciados aquí. Por ejemplo, el atún, la banana, los palmitos, las rosas… ahora nuestro chocolate (cacao fino de aroma). Estamos impulsando que lo utilicen cocineros gourmet, hemos hecho festivales gastronómicos, trabajamos para que lo incorporen en las escuelas de gastronomía. Y también estamos trabajando con el café nuestro, que tiene mucho cuerpo y aroma, aunque cuesta entrar a la Argentina porque aquí es popular el café torrado con azúcar.

Argentina por su lado, tiene pequeñas y medianas empresas, por ejemplo de metal mecánica, que están invirtiendo allá. Y el turismo argentino… cada año se incrementa un poco. No solo chicos jóvenes, hay también turismo religioso en Quito, turismo de aventura y deporte extremos. Nuestros paisajes y la naturaleza… desde el año 2008 Ecuador consagró en la Constitución a la naturaleza como sujeto de derecho. ¡Tenemos mucho que ofrecer en términos de naturaleza y biodiversidad!

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