lunes 20 de mayo de 2024
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Mark Jones: “La candidatura de Trump fue una sorpresa para todos”

Mark Jones nació en Estados Unidos y se crió en un ambiente politológico. Sus padres ya eran politólogos y quiso continuar esa tradición, sobre todo luego de la Revolución Sandinista en Nicaragua que llamó tanto su atención que decidió mirar hacia el sur para entender los procesos latinoamericanos. En esta entrevista opina sobre la candidatura de Donald Trump, la postura de la élite republicana en estas particulares elecciones y explica las particularidades del sistema electoral estadounidense. 

 

Un año atrás la candidatura de Trump a las primarias era casi impensada, ¿qué cambió en el último año para que no sólo se haya presentado como pre candidato sino que haya ganado las primarias y ahora esté disputando la presidencia de manera tan reñida según las encuestas?

La candidatura de Trump fue realmente una sorpresa para todos. El hecho de que se haya lanzado como candidato no lo fue tanto porque durante los últimos años siempre tuvo la intención de lanzarse hacia la presidencia, pero el éxito que logró sí fue una sorpresa. Hay varias razones que permitieron este éxito. En primer lugar, había más de una docena de candidatos más o menos serios presentándose desde el partido, lo que significaba que había una gran fragmentación en la interna republicana y de gente creíble como el gobernador de Wisconsin, Scott Walker; el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie; el ex gobernador de Texas, Rick Perry; el ex gobernador de Florida y hermano del ex presidente George, Jeb Bush; el senador de Florida, Marco Rubio y una empresaria exitosa como Carly Fiorina, entre otros. Lo que pasó es que Trump tenía un discurso muy distinto, mucho más populista y extremo en algunos aspectos que le permitió desarrollar el apoyo de un núcleo duro dentro de esa fragmentación. 

Además, lo que lo ayudó a seguir sumando apoyos fue la cobertura mediática inédita: Trump puede tener muchas fallas como candidato, pero hay que reconocer que es brillante para manipular los medios de comunicación. Prácticamente desde la primaria, él sabe cómo cambiar el ciclo mediático en su ventaja, con un tweet o un dicho en un discurso, para adueñarse de él por 24 o 48 horas. Cuando vemos la cobertura mediática de Trump en la primaria republicana es impresionante cómo consiguió más cobertura que todos los otros candidatos juntos. Para colmo, mucha de la cobertura carecía de preguntas fuertes ofreciéndole tiempo libre a Trump para desplegar su discurso. En Fox News, que es el canal más visto durante la campaña republicana, muchas veces los conductores le dieron casi el micrófono libre a Trump para que hablara sobre lo que quisiera el tiempo que quisiera. Mientras que a otros candidatos como Ted Cruz o Marco Rubio les hacían preguntas fuertes y no podían controlar la agenda de la misma manera que Trump.

Otro aspecto que influyó fue que la élite o el establishment republicano no estaba encolumnado detrás de un candidato de manera unificada. Muchos apoyaban a Jeb Bush, otros a Marco Rubio, algunos querían especular con Chris Christie, pero de todas maneras la élite estaba dividida. De hecho, el establishment seguía apoyando a Jeb Bush con dinero, que gastó más de cien millones de dólares y no sacó casi ningún voto. Los pocos que sacó se los robó a otros candidatos apoyados por el establishment como Marco Rubio, incluso con una campaña negativa hacia ese candidato financiada con el dinero que el este le había aportado. Por lo tanto, también puede pensarse como un error de coordinación de la élite republicana: ellos no pensaban que Trump iba a ganar y que ellos no podrían encolumnarse detrás de un sólo candidato. Si bien luego del fracaso de Bush en New Hampshire y Iowa comenzaron a apoyar a Marco Rubio, eso se terminó cuando en marzo perdió en Florida, su estado natal, lo que debilitó mucho a la élite. Desde ese momento la interna se dirimía entre Trump, Cruz y Kasich, éste último muy moderado para ganar la primaria. Trump y Cruz representaban alternativas complicadas para ellos porque no les gustaba Trump pero odiaban a Cruz, incluso le temían porque si bien era un candidato más tradicional, si llegaba a ser presidente iba a terminar con los vínculos con la élite partidaria. Incluso Trump era un mejor candidato porque estaban seguros que perdería en noviembre, por lo que no tendrían que preocuparse por las repercusiones de Cruz como presidente de los Estado Unidos. Podríamos decir que la suma de distintos factores ayudaron a Trump a ser hoy el candidato a presidente por el Partido Republicano.

 

¿Qué tan responsable es el sistema electoral estadounidense en la candidatura de Trump? ¿La facilitó?

En las primarias sí porque son elecciones de muy baja participación y tienen reglas de mayoría relativa. Trump podría haber ganado un número importante de los delegados para la Convención Nacional a pesar de haber sacado sólo el 35% de los votos. Como las reglas de la interna republicana, contrarias a las demócratas, suelen ser muy mayoritarias, con un porcentaje de entre 25 y 40 puntos, se gana una mayoría absoluta de los delegados en los distintos estados. Además, como son de baja participación del electorado, el discurso de Trump, que para muchos es racista, xenófobo y antimusulmán, hizo eco entre un electorado chico; hay que recordar que Trump consiguió la nominación republicana con el 5% del voto de los adultos de Estados Unidos. Es muy poco, sólo uno de cada veinte estadounidenses lo votaron. Si nosotros tuviéramos un sistema como las PASO argentinas, la única manera de que Trump hubiese ganado habría sido con una alta fragmentación del partido. En un sistema de competencia de doble vuelta, hubiera sido mucho más difícil que Trump ganara. 

El hecho de que nuestras primarias sean escalonadas permitió que los resultados evolucionaran bien para Trump y mal para la élite republicana que quería evitar su nominación. Es un sistema mucho más caótico que los de otros países donde suelen tener las primarias en un mismo día. 

 

¿Cuáles son los incentivos para votar dado que no son elecciones obligatorias, se vota un día laboral y hay que registrarse previamente para poder hacerlo? 

Los incentivos radican en ser parte del proceso y participar. Es más un acto cívico apoyando la democracia que una obligación. Los incentivos también varían según los Estados, porque cada uno de ellos puede poner sus propias reglas electorales. En algunos Estados se puede votar dos o tres semanas antes con la votación anticipada, en otros se puede votar por correo. Más allá de las facilidades, la participación sigue siendo muy baja y lo que hemos encontrado es que aunque es mucho más fácil votar hoy en Estados Unidos que hace veinte años, los que no tienen mucho interés en la política no votan. Este año, como mucho, la participación estará alrededor del 50%.

 

¿Cambian los incentivos con estos candidatos que generan rispideces incluso dentro de cada partido?

Probablemente algunos factores aumenten la participación de algunos grupos y otros factores la bajen. Lo que aumenta las posibilidades de que crezca la participación es que Trump está apelando a un grupo de estadounidenses de clase media baja que generalmente no vota que sí podrían hacerlo en esta elección. Lo mismo podría suceder con el voto latino: los dichos antilatinos de Trump pueden hacer que aumente la participación de este sector de la población. Al mismo tiempo hay otros votantes que ven a Trump y Clinton como dos sabores del mismo veneno y no quieren votar para ninguno de los dos, por lo que no irán a votar. También durante las dos últimas elecciones presidenciales el hecho de tener al presidente Obama como candidato aumentó la participación de la población afroamericana; como este año Obama no estará en la boleta podemos leer que la participación de este sector bajará levemente. 

 

Muchos diarios importantes se están declarando abiertamente contra Trump y llaman a votar a Hillary, incluso aquellos que nunca habían tomado partido en elecciones pasadas (San Diego Union Tribune, USA Today, New York Times). ¿Qué tienen de particular estas elecciones para que se produzca esto?

Lo de esos diarios que no habían tomado una posición antes y ahora sí, tiene que ver con una opinión que es muy fuerte en la élite y no tanto en las bases. En la élite conservadora hay un porcentaje de gente que cree que Trump no tiene las capacidades para ser presidente y les genera mucho temor la posibilidad de un Trump presidente. Piensan que las probabilidades de que sea un desastre para el país son muy altas. Esa preocupación de la élite está expresada por el rechazo a su candidatura de muchos diarios que suelen no participar y en algunos integrantes de la élite republicana, como el ex presidente George Bush que dijo que va a votar por Hillary Clinton o el hijo de Ronald Reagan diciendo que su padre jamás votaría para Trump y que su madre seguramente hubiera votado por Clinton. Es una manera de expresar el rechazo a la candidatura de Trump dentro de la élite conservadora. El apoyo a Trump está más en las bases.

Aunque ya dijo que no se bajará de la candidatura, ¿qué implica que los distintos líderes republicanos le retiren el apoyo a Trump por las declaraciones sobre acoso sexual en 2005? ¿Cambia el escenario, sobre todo teniendo en cuenta que en algunos Estados ya se empezó a votar?

El cambio mayor es que ahora las posibilidades de una victoria de Trump son menores, mucho menores. El temor republicano ahora es que el partido va a sufrir más en las elecciones para senadores nacionales, diputados nacionales y cargos locales. Pero no hay manera de bajar su candidatura de las boletas, aunque en teoría es posible que el pudiera bajarse y quedar en la boleta y que los electores republicanos votaran a Pence. Pero incluso para eso casi no hay tiempo porque ya están votando en muchos Estados.

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