jueves 30 de mayo de 2024
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La revolución francesa: “Libertad, fraternidad e igualdad”

Hace 228 años se producía en la ciudad de París una revuelta popular que conducirá inexorablemente a un proceso revolucionario de pronunciados cambios sociales, políticos y económicos, que modificará el devenir histórico de Francia, de Europa y del mundo.

Un día como hoy, el 14 de julio de 1789, se produjo el asalto al presidio de La Bastilla, símbolo del poder omnímodo del absolutismo francés.

El pueblo parisino levantado en armas logró penetrar los muros del tétrico baluarte, donde eran encarcelados todos aquellos que osaban desafiar el orden jerárquico establecido. La violenta toma de la prisión mostró la pronunciada grieta existente, entre la realeza y el estado llano; por la situación de desprecio político, que desde el poder, se transmitía hacia el pueblo. La sangrienta refriega se propaló hacia el interior del país, estallando simultáneamente, tanto en las ciudades, cuanto en la campaña. La nobleza absorta, solo atinaba a huir de Francia. Los campesinos, se apoderaron de sus tierras, iniciando el período que se conoció como “Grand Peur” al generalizarse la sublevación, la monarquía se replegó y solicitó auxilio de la nobleza europea, especialmente a la Monarquía Austríaca, con la cual Luis XVI, estaba emparentado por su esposa, María Antonieta, hija del Emperador Francisco I.

Con la caída de la fortaleza de La Bastilla, donde el propio Voltaire, había sido encarcelado en dos oportunidades en sus mazmorras, el antiguo régimen, se desmoronó, ante el grito desesperado de libertad, fraternidad e igualdad, que contagió al pueblo, dándole a la consigna una pertinencia republicana, tal cual lo plantearon 20 años antes, Jean Jacques Rousseau y el barón de Montesquieu, en sus famosos escritos.” El contrato Social” y “Del Espíritu y las Leyes”, de donde surgen los principios de soberanía popular y división de los poderes del Estado. La Revolución Francesa cambió el curso de la historia de la humanidad, marcando el fin del “Antiguo Régimen”, dando origen y sustento a una nueva era.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, inspirada en los filósofos de mediados del siglo XVIII y por la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en 1776, fue el sustento filo-político robusto del cambio radical, propuesto por la Revolución; Montesquieu, Rousseau y Voltaire, no habían pensado y escrito en vano. Su espíritu libertario iluminó el sendero revolucionario francés, que luego se expandió por el mundo; ya no sería Dios quien confería la soberanía al monarca, sino el pueblo.

    

La Jerarquía de la Iglesia recurrió al Papa, mientras que los sacerdotes y priores de la Clerecía Inferior, se solidarizaron con los rebeldes de la ruralidad. En pocas semanas, toda Francia, se había levantado en un clima de agitada confrontación.

La Asamblea, donde deberían participar los representantes de los tres Estados, no sesionaba desde el 1614. Por ello, ante la anarquía y crisis económica-social imperante, el Estado llano comenzó a exigir al Rey Luis XVI, su inmediata convocatoria, quien aceptó la petición y convocó a La Asamblea Nacional, donde ya reunida, abolió el Régimen Feudal, se pronunció la célebre “Declaración de Los Derechos del hombre y del Ciudadano” y se sancionó la Constitución de 1791, donde el Clero perdió sus privilegios, quedando bajo dependencia estatal.

Tres tendencias políticas formaron bloques diferentes. Los Girondinos, los Jacobinos y cordeleros, se enfrentaron en los debates parlamentarios, entre 1791 y 1792, hasta que la asamblea se transformó en la Convención Nacional, aprobándose el fin de la monarquía absoluta y la conformación de un Directorio, integrado por cinco miembros con predominio Girondino, aunque en pocos meses, los Jacobinos tomaron el control de la Convención Nacional. Iniciándose “El Régimen del Terror”, durante el cual se cometieron, feroces matanzas y persecuciones.

El Papa Pio VI, incitó a los emperadores Leopoldo III de Austria y Federico Guillermo de Prusia, a una rápida intervención militar para terminar con la rebelión, ambos firmaron la Declaración Pillnitz, amenazando al pueblo de Francia, con la guerra, que finalmente sucedió. En la primera batalla, el general revolucionario Dumouriez venció a las tropas Prusianas, al mando del Duque de Brumswick. El poeta y dramaturgo alemán, Goethe, testigo ocasional de la batalla, exclamó “Este día comenzó una nueva etapa en la historia del Mundo”.

Enterados de la victoria, Robespierre y los Jacobinos acusaron de alta traición a Luis XVI, quien fue apresado en la cárcel del Temple, otorgándosele prioridad a la guillotina, donde fueron ejecutados 17000 personas, entre ellas el depuesto Rey Luis XVI, su esposa María Antonieta, cientos de Nobles y Clérigos, muchos contra revolucionarios y espías de Prusia y Austria, pero también importantes líderes revolucionarios como Danton y el propio Robespierre   y sus colaboradores cercanos. Las noticias y partes de guerra sobre las victorias en las distintas batallas, en el frente externo, comenzaron a exaltar la figura de un joven general corso, Napoleón Bonaparte, quien definitivamente derrotó al ejército Austriaco en Italia, convirtiéndose en el hombre más admirado de Francia. El 18 brumario de calendario revolucionario francés, un golpe de Estado con apoyo popular terminó con el Directorio, siendo proclamado Bonaparte como Cónsul y convirtiéndose en el máximo protagonista de la política de Francia, quien disolvió el consejo de los quinientos, sancionó una nueva Constitución proclamándose primer Cónsul, acaparando para sí, todo el poder.

¡La revolución francesa, la más revolucionaria de todas las revoluciones, había terminado!

El repiqueteo de los tambores de los ejércitos del Imperio de Bonaparte se escuchó por doquier, inclusive en la remota Moscú.

En cada territorio conquistado se propaló el pensamiento republicano del iluminismo francés, que derivado en “La Revolución” produjo un cambio profundo de paradigma, donde nuevos grupos sociales irrumpieron en el escenario político, exigiendo la igualdad de todos los ciudadanos, ante la ley. Los vestigios del feudalismo anacrónico de las monarquías absolutas europeas se habían derrumbado.

La ruptura del orden feudal, jerárquico y vertical, que terminó con los privilegios del clero y la nobleza simbólicamente culminado por la revolución iniciada el 14 de julio de 1789, es considerado por los franceses como su día nacional, por ello hoy, desde este portal en el extremo sur del continente americano, saludamos, con profundo respeto y admiración, al gran pueblo de la República de Francia, honrando, los valores que surgieron en aquellos aciagos tiempos de la tribulada revolución.

 

ALLONS EFANTS DE LA PATRIE

LE JOUR DE GLORIE EST ARRIVÉ!

CONTRE NOUD DE LA TYRANNIE

L´ETENDARD SANGLANT EST LEVÉ…

¡VIVE LA FRANCE!

 

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