domingo 26 de mayo de 2024
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Ducler y la patria financiera

Si, ya sabemos, hay cientos de especulaciones.

Sobre su vida y sobre su muerte.

Fue acusado de favorecer el tráfico de dinero donde el interesado era el narcotraficante mexicano “El señor de los cielos”, quien falleció en una sala de cirugía por un cambio facial. Y las compras que habría efectuado en su nombre. Así lo tienen fichado en organismos norteamericanos.

…era Ducler quien supuesta o realmente manejó, en su momento, los fondos manipulados por Néstor Kirchner. Más: lo dijo o denunció públicamente Cristina Fernández, sin tapujos.

Trascendió en su momento y no fue desmentido que era Ducler quien supuesta o realmente manejó, en su momento, los fondos manipulados por Néstor Kirchner. Más: lo dijo o denunció públicamente Cristina Fernández, sin tapujos.

Todo ésto corresponde al ámbito policial, judicial y personal. Lo vi en un restaurante en La Plata, una sola vez, cuando estaba castigado como un “leproso” por las denuncias contra sus hipotéticas actividades, donde nos reconocimos y nos saludamos a la distancia, como dos señores que se conocen. Efectivamente: nos conocíamos.

En medio de la tormenta angustiante del 2002 Ducler, me comentaron, siguió manejando su embarcación con calma de capitán. Era dúctil e imaginativo.

Como periodista yo había tenido un trato escaso pero interesante con Ducler quien me aportaba información valiosa del intrincado y soterrado mundo financiero en los tiempos de oscuridad política. Nunca falló, siempre actuó con lealtad informativa, nunca habló mal de otros y, como se dice en la jerga del oficio, nunca “me vendió pescado podrido”. Es decir, información espúrea, interesada o destructiva.

Todo eso en medio de ese universo de timba y desaprensión. Lo hizo durante la última parte de la Dictadura Militar y después, en los ochenta y noventa también. Era un hombre cordial, un producto típico de la Patria Financiera que surgió, con furor, en tiempos de José Alfredo Martínez de Hoz, menos acartonado que varios de sus colegas.

Era un lugar de gente hábil y ágil mentalmente para los manejos de fondos, con o sin contactos con el exterior, ponía una “mesa” que operaba todo el día y se llenaba de dinero.

Esa “mesa” se convirtió en leyenda en la historia del periodismo de la segunda mitad del siglo XX.

Aunque muchos no lo creen había una mesa de esas que comento hasta en un diario especializado en finanzas y economía y muchos periodistas accedieron a buenos montos porque tenían adelantos de información y los volcaban en beneficio propio, antes que escribirlo o comentando en su trabajo, en los medios de comunicación. Esa “mesa” se convirtió en leyenda en la historia del periodismo de la segunda mitad del siglo XX.

Ducler tenía contacto con el establishment de consultores económicos que siguió dominando el horizonte especulativo a espaldas de Alfonsín y engolosinándose con Carlos Menem. Formaba parte de ese núcleo, aunque sin apariciones públicas. Esos consultores engrosaron sus bolsillos de una manera colosal. Ante la incertidumbre los empresarios recurrían a ellos para poder enfrentar los momentos de zozobra. Como los consultores tenían contactos en el Ministerio de Economía y otros funcionarios de peso sabían con anticipación como vendría la mano.

No sólo tiraban hipótesis. Los consultores protegían a sus clientes con información confidencial. Jugaban a lobbistas de lujo. Con los empresarios satisfechos.

Algunos de los “mesadineristas” se transformaron en banqueros. Subsisten, se hicieron mucho más que millonarios. Ante la opinión público se movían como reconocidos expertos. Con el tiempo ingresaron en la etapa de institucionalización. Otros se quedaron donde estaban y le dieron otros giros a los negocios. Y finalmente otros terminaron condenados por las investigaciones del Banco Central, que arrastró a varios a la cárcel o a otros castigos.

Sólo quiero señalar ese aspecto del financista fallecido. Tuvo su apogeo cuando el ministro de Economía de la Dictadura abrió la economía sin contemplaciones, favoreció a muchos, posibilitó infinitos negocios financieros (a espaldas de la producción), se conectó con los principales centros de dinero del mundo en el hemisferio norte y en el Asia. Claro que mientras tanto hacía añicos a la industria, se cerraban empresas, muchas quebraban y la desocupación se hizo evidente. Es el período de la historia que podemos reconocerlo como la Patria Financiera, el deleite de la especulación y no del empeño del trabajo.

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