miércoles 22 de mayo de 2024
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Merkel-Macron un solo…

La una es una política avezada que en cuatro meses irá por su cuarto mandato como canciller de Alemania, luego de doce años de gestión, defiende una visión progresista de la globalización que incluye el respeto por el medio ambiente, los derechos humanos, la seguridad y el proyecto de la Unión Europea.

El otro es un joven advenedizo de la política que triunfó en las presidenciales hace pocas semanas, causando una gran dislocación en el sistema de partidos francés. Comparte los mismos valores que la veterana Merkel.

Ambos sellaron una alianza tácita para enfrentar a los agentes de la desunión y la cerrazón al libre comercio y circulación de personas: Donald Trump, Theresa Mey y el siempre inquieto Vladimir Putin.

La cumbre del G7 en Taormina dejó en claro que esa divisoria está trazada tanto en los discursos como en la proxemia de Trump, estrujando la mano de Macron con inusual ímpetu, empujando al representante de Montenegro, o tratando con frialdad a la canciller alemana, tal como hizo cuando lo visitó en los EE.UU. No sólo eso, Trump, luego de sostener sus posiciones conocidas, dijo que durante esta semana dará a conocer “su parecer” sobre puntos clave como el respeto al compromiso contraído en los Acuerdos de Paris por 195 países. Seguramente seguirán la política de seguridad relacionada con el financiamiento de la OTAN, las probables barreras arancelarias para los autos de los “alemanes malos” y otros que sellarán el tipo de relación que los EE.UU. quieren tener con Europa.

Luego de ese encuentro la canciller alemana también dijo lo suyo, pero en un ámbito más distendido, chopp en mano, en un evento de la CSU, el partido hermano de la CDU de Merkel: “Los europeos tenemos que pelear por nuestro propio destino”, aunque aclaró que “naturalmente, contando con la amistad de Estados Unidos, Reino Unido y con relaciones de buena vecindad con otros países cuando sea posible, también con Rusia”.

“La época en la que podíamos confiar plenamente en los demás ha terminado hasta cierto punto”, dijo Merkel, antes de añadir: “Eso es lo que he experimentado en los últimos días”.

Para bien o para mal, los Estados Unidos, tanto en términos de comercio como de seguridad, es el socio indispensable de Alemania

Lo que a primera vista puede sonar como el decaimiento del compromiso de Alemania con la alianza transatlántica es, de hecho, congruente con la retórica de Merkel desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. También está en línea con su agenda para impulsar la integración europea, un objetivo alcanzable en sociedad con Emmanuel Macron.

El objetivo de estas palabras no ha sido el de patear el tablero, una líder cautelosa como Merkel percibe que el discurso europeizante es valorado por sus votantes y que a su manera ella está cimentando el liderazgo de Alemania.

Para bien o para mal, los Estados Unidos, tanto en términos de comercio como de seguridad, es el socio indispensable de Alemania, una realidad que incluso Trump, pese a sus pocas dotes de diplomático, no puede dejar de ignorar.

Macron, por su parte, se mostró amable con Trump en la cumbre del G7, “Me encontré con un líder que tiene fuertes convicciones sobre varios temas, algunos de los cuales comparto, como el terrorismo o mantener nuestro rango en la liga de naciones”, dijo a los periodistas. “Fue una primera experiencia para los dos y vemos el interés de una discusión multilateral: el realismo y la pro-actividad que mostró durante su campaña no se ha perdido, pero ahora puede tener en cuenta los intereses de sus amigos y socios”, agregó con estudiada cortesía.

En esta alianza europeísta, Macron parece haber tomado el rol del “policía bueno” y Merkel su opuesto

Estos dichos distan de la retórica de campaña de Macron que había instado a los investigadores y a las empresas a abandonar los EE.UU. y unirse a la tierra de innovación que quiere que Francia sea. O cuando se refirió a los planes de Trump de construir un muro a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México, comparando la idea con la tan célebre como inútil “línea Maginot” que en 1940 pretendió contener a los invasores nazis.

En esta alianza europeísta, Macron parece haber tomado el rol del “policía bueno” y Merkel su opuesto.

Pero esa forma amable que busca impedir el aislamiento de Trump se tornó de hielo con Vladimir Putin. Macron acusó, frente a la rueda de prensa que compartieron –hoy como parte de la visita oficial de Putin a Francia– a medios estatales rusos de intoxicar la campaña electoral francesa con propaganda, mientras que Putin elogió a la rival de Macron en las elecciones, Marine Le Pen.

Macron había prometido un “diálogo firme”, y así lo hizo. De la crisis de Ucrania a la guerra de Siria, pasando por las sospechas de injerencia rusa en la campaña electoral francesa, Macron y Putin se mantuvieron en sus posiciones, sin dar un paso atrás.

A casi un mes de haber asumido, Macron ha dado muestras de cintura política y fortaleza. Junto a Merkel forman un dúo que dará mucho que hablar.

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