martes 21 de mayo de 2024
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Martín D’Alessandro: La gran incógnita política

 

En las relaciones institucionalmente tensas en la historia argentina, sólo el 30 por ciento de los vicepresidentes terminó su mandato y otro tanto terminó en crisis institucionales, siendo derrocados o renunciando.

A pesar de que el sistema constitucional y político argentino le asigna al vicepresidente un rol poco relevante -tan sólo de reserva y de excepción, como en el caso de empate del Senado- es sin embargo una figura con muchísima visibilidad y potencial.

Los estudios sobre el tema muestran además que es muy difícil la congruencia programática entre el presidente y su vice; de hecho los vicepresidentes que tuvieron que sustituir al presidente muy rara vez siguieron las mismas políticas.

En el caso del kirchnerismo, como en otras oportunidades, la fórmula Fernández-Fernández se diseñó tratando de mejorar la intención de votos del líder de la fórmula, sobre todo apuntando al voto de la clase media urbana.

Una vez en el poder, el kirchnerismo le exigió a sus vicepresidentes ser la voz de la presidencia en el Senado y también ante la opinión pública y a los que no lo hicieron así, se los tildó de traidores y se les exigió la renuncia. Este caso es excepcional pero tanto el diseño institucional como los antecedentes nos obligan a estar atentos.

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