miércoles 22 de mayo de 2024
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Efecto PASO

Continuando lo que había empezado a suceder la semana pasada, el dólar cerró las operaciones casi un peso por encima del viernes pasado, al compás de plazos fijos que se vencen y buscan entradas a la tribuna verde para ver el partido de las PASO. Además, estos días se sumó la presión del desarme de posiciones argentinas en bonos, que en el caso de las Letes en dólares le exigió al Tesoro pagar 320 puntos más por las que vencen en febrero respecto de las que expiran en octubre; 320 puntos de riesgo K.

Las declaraciones tribuneras de Alberto Fernández tampoco ayudaron, porque en el lapso de dos días pasó de decir que le iba a poner freno a la deuda renegociando “como hicimos en 2003”, a que iba a regalar los remedios de los jubilados y “ponerle plata en el bolsillo a la gente”. Cuando se le preguntó como lo iba a financiar dijo que pensaba usar la plata que el Banco Central destinaba al pago de intereses de las leliqs, sin advertir que ello implicaría que, del otro lado del mostrador, volverían a la calle una montaña de pesos que hoy están siendo absorbidos con esos intereses, empujando aún más al dólar y a la inflación.

Como contrapartida hubo tranquilidad en los datos de la economía real y además mejoró sustancialmente la sensación térmica de la calle. Por un lado, el EMAE del INDEC confirmó que la economía volvió a crecer en mayo (2,6%) empujada por el boom del campo (49%) y los datos de Ferreres y Asociados ratificaron que en junio la actividad continuó expandiéndose (0,4% desestacionalizado), con la particularidad de que ahora empujan, además del campo, la industria, el comercio mayorista y el transporte. Los datos de empleo de mayo, sin embargo fueron malos, con caída del 2,7% de trabajo privado asalariado, en sintonía con una economía que aun no mostraba ese mes los signos de recuperación mas difundida que se ven en junio.

La calle, por su parte, acuso recibo del dólar planchado (al menos durante los primeros 10 días del mes, que es cuando se hace el campo) y las expectativas de inflación que mide la UTDT cayeron a 31,9% para los próximos 12 meses, mientras que la confianza de los consumidores (ICC) trepó 8,9% en el mes. Este dato es muy importante, primero porque el índice anticipa el comportamiento del consumo de durables, pero además porque correlaciona fuertemente con la imagen del gobierno que miden las distintas consultoras, desde que se releva el indicados hasta nuestros días. Más aún; si cruzamos estadísticamente el ICC con los votos que efectivamente sacó el oficialismo entre las elecciones del 2005 y la del 2017, podemos proyectar una elección con el 33,64% de los votos para Macri en las PASO

Es cierto, no obstante, que la relación estadística tampoco ajusta a la perfección; la sensación térmica de la economía explica el 30% de la varianza en los resultados electorales, quedando un 70% de la historia para ser contada por la política u otros factores. Por ejemplo, con el índice de confianza entre 55 y 60 puntos (muy alto) el oficialismo hizo dos muy buenas elecciones en el 2011 y dos muy malas en 2015 (efecto Aníbal Fernández probablemente).

Algo del ruido puede tener que ver con el hecho de que en las preguntas que hace Di Tella sobre las expectativas se cuela en las presidenciales el sesgo de que los partidarios de cada candidato creen que va a ganar el suyo y que por lo tanto las cosas mejorarán.

Alternativamente, para evitar esa contaminación podemos ver la tendencia entre los resultados electorales y la evaluación que la gente hace de su situación personal en relación a doce meses atrás, que es una de las seis preguntas que componen el índice.

 

 

Como era esperable, el ajuste ahora es mucho mejor y la sola evaluación de si está peor o mejor que el año pasado, explica casi el 50% de los cambios en el voto a favor de los oficialismos. Pero aquí el panorama es mas sombrío para Cambiemos porque si proyectamos la tendencia de votos con esa pregunta nos da que Macri debería alzarse con el 20,29% de los votos, un guarismo más en sintonía con lo que sacó el oficialismo en el 2001, en medio del “que se vayan todos”, en una elección en la que 4,5 millones de personas votaron en blanco o anularon el voto.

Dicho esto, también es importante mencionar la heterogeneidad regional; así, mientras que en CABA el indicador este indicador es similar al de julio del 2017, en el interior del país está 9 puntos por debajo y en GBA es 7 puntos inferior al de ese mes previo a las elecciones PASO del 2017.

Estos ejercicios no implican asumir ni que Macri va a sacar 20% ni que va a obtener 33%. Más bien la idea es la de mostrar en términos comparativos como esta la calle hoy, que sensación térmica tiene la gente y cual podría ser el resultado si la economía fuera la única variable en juego durante la elección.

Lo que sí está claro es que en las PASO se definirá la estabilidad económica de los próximos dos meses y que, si el mercado se sorprende por el resultado, puede derrumbarse o extasiarse, según sea el sentido de la sorpresa. En ese sentido, la suba del dólar de las ultimas dos semanas señala un reacomodamiento de las expectativas del mercado, porque demuestra que muchos ya se están dolarizando preventivamente, antes de la elección.

Publicado en Clase Media, el newsletter de Martín Tetaz el 29 de julio de 2019.

 

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