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Abril 28, 2019, 11 33am

Guillermo Rivas: "Perú bajó la pobreza del 60 al 28% en dieciocho años"


Autor: Esteban Lo Presti





Guillermo Rivas, editor y librero, exdirigente estudiantil y político argentino, quien reside en Lima desde hace casi veinte años, visitó la Feria del Libro 2019 en nuestra ciudad. Aprovechamos la ocasión para hablar de la situación política y económica de Perú.
 
¿Por qué crece Perú pese a la alternancia política, la discontinuidad de los partidos en el poder y las denuncias de corrupción que derivaron del caso Odebrecht?
Es como la pregunta alquímica. Hay, por un lado, un pacto político implícito en el que ciertas cosas que podemos llamar políticas de Estado se mantienen desde que la transición a la democracia después de la renuncia de Fujimori, donde cada uno de los presidentes (Toledo, García, Humala, Kuczynski y ahora Vizcarra) no tocan determinados procesos que generalmente tienen que ver con los temas macroeconómicos. De hecho, el presidente del banco central sigue siendo el mismo desde la época de Toledo. Eso hace que se mantenga cierta línea de estabilidad. De hecho, los equipos económicos de cada gobierno han ido mutando entre personajes que estaban en la segunda, tercera línea del ministerio del gobierno anterior. Entonces, cada gestión presidencial ajusta ciertos aspectos de la política económica, pero lo otro se mantiene en una sociedad donde no hay un reclamo corporativo articulado, no hay lo que conocemos como sociedad civil, no hay sindicatos, las organizaciones empresarias son bastante débiles, pueden hacer planteos vinculados a algunos negocios, pero no tienen un reclamo corporativo. La baja demanda de alguna manera permite que esto se mantenga y todos entienden que la cosa es buena para el conjunto. El Estado tiene un nivel de recaudación mejor y que cada presidencia y deriva esos fondos hacia políticas públicas que van llenando espacios que estaban vacíos, en un país donde no ha habido mucho Estado en su historia.
La debilidad de la sociedad civil que mencionás, ¿tiene que ver con el hecho de que todos los presidentes terminan en algún tipo de procesamiento judicial?
Pareciera como que siempre la política y la economía no se tocan. Como es un Estado chico y obviamente intereses igual hay aunque no estén estructurados corporativamente, los negocios van por un lado y la economía sigue funcionando. En cualquier Estado latinoamericano tiene niveles de corrupción altos. Al ser un Estado chiquito es chiquita la corrupción, no porque sea poca, sino porque no hay mucho que robar dentro de la estructura y hay una independencia muy importante del nivel judicial. Esto también es un fenómeno interesante: una de las características que tuvo la llegada de Toledo al gobierno en el reinicio de la democracia fue darle mucha independencia al poder judicial para que actuara sobre el gobierno anterior y eso hizo que Fujimori terminara en la cárcel hasta el día de hoy. Incluso hasta revirtieron la amnistía presidencial porque la Corte tiene mucho poder y tiene mucha independencia: el sistema político (que está totalmente atomizado y donde no hay partidos) no tiene cooptado al sistema judicial.
¿El partido político mayoritario es el fujimorismo?
Es el escenario que dejó la última elección. En Perú con cada elección presidencial se renueva la cámara completamente y la regla no escrita es que cada nuevo presidente tiene una minoría importante o una mayoría. Es un fenómeno raro porque ganaron primero la mayoría en el congreso pero después no ganaron la presidencia, pero hasta ahora venían teniendo todos una especie de mayoría, para después desaparecer en la siguiente elección.
Claro, no hay continuidad en los partidos.
No, no hay ninguna continuidad. O sea, la cosa más organizada de todas ha sido hasta ahora el fujimorismo, ahora en un proceso de implosión total. Así que es posible que también desaparezca en la próxima elección.
Al morir Alan García, puede ser que el APRA se reinvente o tome esa muerte como un mito o como una bandera…
La vieja guardia que está latente hizo un intento de relanzamiento que por lo pronto es una declamación. Se cree que no va a ser posible porque toda la articulación que tenía el APRA (territorial, comités de debate) quedó desarmados porque nunca hubo un desarrollo. Ni siquiera cuando estuvieron en el gobierno le pusieron inversión a desarrollar el partido, Alan se encargó de terminar de desarticular todo lo que podía hacer el partido.
No hay aparato político ni partidario.
Hay un hecho político que es muy significativo: cuando un partido gana la presidencia, tiene una primera minoría en el Congreso, a mitad del mandato viene la elección municipal (aclaremos que los gobiernos regionales no equivalen a los de las provincias argentinas) y ningún partido en el gobierno ha ganado significativamente municipios, empezando por el de Lima. Nunca lo ganó un partido que esté en el gobierno nacional. Pero tampoco han ganado cantidad de municipios como para decir “Bueno, el gobierno nacional usó recursos y ganó una serie de regiones, una serie de ciudades que tienen correlación con su poder político nacional”. Los fenómenos de las elecciones municipales son absolutamente regionales, vecinales, responden a fenómenos muy particulares de cada ciudad o de cada región y no articulan nada por esta propia atomización de los partidos. Termina la elección municipal y lo que pasa ahí no tiene ninguna repercusión después en la próxima elección presidencial, ninguna. Es realmente impresionante.
Y a su vez el liderazgo presidencial tampoco repercute en la sucesión: ningún presidente logra imponer un sucesor o llega con posibilidades de ser reelegido en un turno posterior.
No hay reelección. Podría aspirar a otro turno, pero todos terminaron en un proceso judicial que se los impedía. El único intento más o menos serio fue con  la esposa de Humala, Nadine Heredia, que convirtió en una posible candidata. Pero había una ley hecha por Fujimori para que su exmujer no pudiera ser candidata (o sea no solamente no pueden ser candidatos los presidentes, vicepresidentes y demás sino tampoco los parientes directos) y se hizo un intento de reformarla. No pudieron y apenas terminó la presidencia de Humala fueron a la cárcel por dos años él y ella, ya que queda involucrada en el manejo de fondos en una trama con Venezuela. Entonces ninguno ha articulado ningún tipo de sucesión. Ahora Vizcarra, por ejemplo, que está en una buena posición no da ningún atisbo de que esté organizando una sucesión con respecto a un candidato en particular y a un partido, porque además no tiene partido.
Porque además era un personaje desconocido.
Él era un empresario que organizó un partido regional, ganó la gobernación de la región de Ica, hizo una gestión muy buena con muy buenos índices en el tema educativo, se convirtió en un referente del sur del país y PPK le dijo “Sé mi vicepresidente primero” para tener a alguien del sur. En Perú los vicepresidentes no tienen funciones. Terminó como ministro y después de un conflicto político, renuncia y se va de embajador a Canadá, asumiendo la presidencia con la salida posterior de PPK.
Seguía manteniendo el cargo de vicepresidente siendo embajador en Canadá.
Totalmente, es un cargo simbólico. Actúan cuando hay licencia del presidente o por reemplazo, como en este caso.
PPK está preso.
Y ahora está preso también, sí. 36 meses con 81 años en la cárcel. Ni siquiera le dieron domiciliaria (Nota: al publicarse esta entrevista, la justicia le otorgó la prisión domiciliaria por su edad). La justicia tiene un nivel de independencia muy fuerte, entonces, como la corrupción está, la justicia actúa y eso hace que todos los presidentes terminen en estos procesos. La inversión brasilera fue muy grande y fue muy estratégica para Perú porque toda la parte de infraestructura que comunica el este con el oeste es el traspaso para que Brasil pueda salir al mar. Hubo mucha inversión brasilera que fue muy buena pero obviamente también hubo un montón de coima y ahí no se salvó nadie. O sea, el reparto a consultoras, a funcionarios y todo lo demás siempre terminaron implicando a alguno o en las campañas, que los brasileros ponían plata en todas. Así que la situación de la política es muy endeble, súper débil, lo cual hace que estos pactos no escritos, por acción o por omisión (en este caso por omisión), se mantengan. Nadie toca la economía.
Comparando con nuestro país, algunos analistas sostienen que la aparición de los Cuadernos afectó la economía, pero allá la corrupción no impactó en el crecimiento.
No, en lo absoluto. La gente no relaciona una cosa con la otra en términos profundos. Sí es cierto que con la crisis de PPK el año pasado se detuvo la economía. O sea, la gente se frenó de gastar, se frenó de invertir, pero no tuvo una repercusión altamente negativa porque igualmente las inversiones seguían llegando y, tengamos en cuenta esto, Perú es un país súper dependiente de la minería. Lo que más afecta a Perú es si los commodities mineros bajan o suben. El año pasado empezaron a reestablecerse un poquito, no subieron mucho, pero eso mantuvo la nave funcionando. Este año empezó con un aumento commodities y Perú empezó a despegar de nuevo, o sea, su dependencia es muy grande. Hay un desarrollo agropecuario y un desarrollo turístico muy interesante pero todavía no reemplazan lo que la minería implica. Así que mientras China y el Asia pacífica funcionen, Perú le da para adelante y nadie rompe eso. Otro dato para tener en cuenta: Humala asume la presidencia con un programa que parecía chavista y de izquierda y la sospecha de que iba a patear el acuerdo económico de libre comercio y demás. Lo primero que hizo cuando asumió fue firmar todo lo que faltaba. Humala tuvo un gobierno con un montón de liberales de centro y poca gente de izquierda. Paradójicamente, hoy el gobierno de Vizcarra es mucho más de izquierda que el de Humala. Nombró de primer ministro a Salvador del Solar que fue actor en Pantaleón y las visitadoras. Había sido ministro de cultura de PPK y renuncia cuando aquel le da la libertad a Fujimori. Vizcarra lo convoca y lo nombra primer ministro y arma el primer gabinete femenino de la historia de Perú, con un 70% de mujeres. Son todos de una izquierda académica, no pertenecen a ningún partido porque no hay partido de izquierda tampoco. O sea, el frente de izquierda es un fenómeno muy vinculado a los movimientos antimineros. De hecho, la líder es una cusqueña, pero no tiene ninguna articulación intelectual ni nada. Pero sí todo el gabinete tiene gente toda súper progresista. Hoy el gobierno es el gobierno más de izquierda democrática de la región.
En síntesis ¿cuál es la fórmula?
Tampoco es que tiene una fórmula súper ortodoxa. Es un país que como nunca tuvo mucho Estado, nunca tuvo mucha carga impositiva. Nadie se animó a establecer mucha carga impositiva porque como no había una demanda corporativa excesiva, todos se mantuvieron tranquilos con el tema de los impuestos y todos mantuvieron la idea de que había que facilitar las inversiones. Entonces hay poca carga impositiva, hay bastante libertad para el tema laboral (para contratar, despedir y todo lo demás). A todo eso nadie lo toca y fluye. No hay empleo de gran calidad pero hay casi pleno empleo. Eso también apacigua mucho la demanda: el salario mínimo no para de crecer y en 18 años la pobreza bajó de un 60% a un 28%. Es muy significativo eso. Entonces lo que hay es una clase media emergente que tiene que ver con el emprendedorismo más que con un tema educativo habitual en estos casos en otros países. Pero allí no se dio de ese modo: la gente antes cultivaba papas y hoy vende papas fritas en un lindo paquete y condimentadas, le agregó valor. Lo que pasó entonces fue que una parte de la población pasó a una sofisticación económica por emprendimiento económico y la microeconomía hizo que creciera un montón y que se generara empleo y estabilidad. El pobre pasó a ser de clase media porque el sistema le funcionó. Nadie quiere patear el tablero y nadie está esperando que el Estado lo contraten porque nunca hubo empleo público, o sea, no hay un imaginario de “me salvo si entro a trabajar en el Estado”. Nadie está pensando en ese tema, el emprendimiento microeconómico está en el aspiracionismo social de la gente. Lo que más aspira un pobre es un negocio propio, a ser autónomo y a tener un mayor ingreso porque ya no sólo cultiva la papa sino que hace papas fritas.
Surgieron casos de corrupción en el poder judicial…
Si, ahora encontraron un montón de corruptos en el poder judicial y también están presos. El poder judicial se depura asimismo.

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