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18 01 2019

Julieta Lanteri y la lucha por un mundo mejor que incluyó a los hombres


Autor: Luciana Sabina









Julieta Lanteri fue la primera mujer que votó en la Argentina y en Sudamérica. Nació en Italia, el 22 de marzo de 1873. A los seis años se trasladó junto a su familia al Buenos Aires inmigrante y floreciente de la primera presidencia roquista. Con esfuerzo y determinación logró ingresar a la Universidad, cuando era algo prácticamente imposible para el género. Fue la quinta mujer en recibirse de médica. 

 Entre 1910 y 1912 la discusión nacional versaba alrededor del voto universal, concretándose finalmente a través de la ley Sáenz Peña. En este ambiente de debate, Julieta presentó un reclamo judicial pidiendo que se reconocieran derechos políticos. Su pedido fue aprobado en primera instancia, incorporándola de inmediato a los flamantes padrones electorales.

Julieta votó en noviembre de 1911, incluso antes de que pudieran hacerlo la mayoría de los hombres del país. Llamativamente el presidente de mesa fue el historiador Adolfo Saldías, quien se mostró orgulloso de ser parte de semejante momento histórico. La prensa no apareció entonces, por eso ella se  presentó al día siguiente en un diario porteño llevando fotos del momento y haciendo conocer el hecho, obtuvo así una nota.

Fundamental para que otras damas estuvieran al tanto. Ocho años más tarde volvió a ser noticia. La encontramos en las páginas de Los Andes bajo el título Una candidatura Interesante”: “Por primera vez en nuestro país, se lanza a la consideración del electorado argentino la candidatura de una mujer. La doctora en medicina Julieta Lanteri de Renshaw, se ha presentado al escenario político de la capital federal solicitando los sufragios de aquel electorado para ocupar una banca de diputado en el parlamento argentino” (Los Andes, 12 de marzo de 1919). 

La política presentó entonces un manifiesto a través del cual accedemos a su pensamiento. Consideraba que como mujer no solo luchaba por sus derechos, sino también por los de los niños. De hecho, junto al resto de las feministas nacionales llevaban años abogando por la infancia. Principalmente a través de congresos y de la “Liga de los derechos de la mujer y el niño”, fundada por ella misma. 

Julieta creía que el camino por mejorar la situación del género no era enfrentando a los hombres, agrediéndolos, menospreciándolos o culpándolos de todo: “Nuestro país -señaló con respecto a su aspiración electoral- vibra cual ninguno ante estas cosas. Sabe que la gloria de su porvenir está tanto en manos de sus varones como de sus mujeres, y las aprecia debidamente”. 

Sus propuestas incluían trabajar por la sanción del voto femenino, por un “salario igual para trabajos equivalentes para ambos sexos” y el divorcio absoluto. Pero no sólo se centraba en la mujer, sino en el avance de la sociedad de modo conjunto.

Deseaba generar leyes que dieran a los hijos ilegítimos los mismos derechos que a los nacidos dentro del matrimonio; colonias de industria, artes y trabajo que facilitaran la reinserción de los presos y garantizar la asistencia social para prevenir enfermedades venéreas. 

Nuestra protagonista era consciente de que tarde o temprano las mujeres tendrían injerencia en la legislación: “¿Cómo se comportará la mujer dueña de su voto y capacitada para usarlo de manera que estime conveniente?” -se pregunta en la Revista Nuestra Causa (1919)- Lo primero que atraerá su atención serán las propias necesidades y las de su prole, y dictará leyes que protejan la vida y la [vuelvan] soportable… La protección de la maternidad será fundamental, pero no una protección caritativa sino reconociéndola como la función más excelsa de la vida y a la cual la sociedad debe sus primordiales atenciones. Ligado a ella naturalmente está el niño, su higiene física y mental y su preparación para la vida”. Como médica Lantieri tenía un profundo respeto por la vida. Actitud que, además, consideraba propia de toda mujer.

No vio en la maternidad un “defecto”, todo lo contrario. Precisamente tuvo dos hijos, que no significaron un impedimento para desarrollarse profesionalmente y generar hitos históricos. Julieta Lanteri, es la muestra de que las mujeres que consiguieron imponerse no necesitaron más que inteligencia y talento para hacerlo.

Publicado en Los Andes el 14 de enero de 2019.

Link https://losandes.com.ar/article/view?slug=julieta-lanteri-y-la-lucha-por-un-mundo-mejor-que-incluyo-a-los-hombres