lunes 24 de junio de 2024
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Un pasado de trapos sucios

Algunos empresarios, considerados hasta ahora “limpios de culpa y cargo” en la actual erupción volcánica de corrupción, están preocupados en mejorar su imagen. El argumento fundamental que plantean es que no son “lo malos” sino que tienen responsabilidad empleadora. Pero los sondeos de opinión señalan que éstos cargan con un 75 % de desaprobación pública.

Es decir, la mayoría de la población no los tiene en buen concepto. ¿ Cómo revertir esa imagen negativa?. Tan fácil no es porque los trapos sucios están colgados desde hace tiempo. Los empresarios con “culpa”, porque dependían del Estado y con los acontecimientos deslumbrantes de estos días, muestran “arrepentimiento”: eran cómplices de un gobierno que manejaba la corrupción y los correspondientes “derechos de piso en dólares” que exigía la Casa Rosada. En un país donde se destinan millonadas en obras públicas .

Toda la “maldad” se extendía a empleados jerarquizados y no jerarquizados, que actuaban como sus patrones. Un empleado de Aduana cobraba jugosos emolumentos extras para conseguir que bajaran containers embargados por las autoridades, porque el país se había quedado sin dólares. El affaire tiene tal envergadura que no registra en la historia nacional un proceso semejante: que la Justicia llevara a los Tribunales a los socios del poder. Y les hicieran decir la verdad sobre “la maffia” de la recolección de dinero.

Más allá de toda especulación, la administración de Mauricio Macri juzga que lo que pasa no es igual al Lava-jato brasileño porque ninguno de sus funcionarios está contaminado. No obstante cunde la desconfianza en los inversores locales y extranjeros, que se van presurosos del país. Eso es precisamente lo que pasa. No es sólo el golpe por la caída de la lira turca que le toca a la Argentina, pero no a otro emergente latinoamericanos (Chile tiene graves problemas económicos; sin embargo, no tiene heridas producidas por el vendaval externo), sino ausencia de confianza.

Argentina cuenta con un largo pasado de corrupción, pero la Justicia se ocupó poco de ellos. Rosas y Roca regalaron inmensas leguas a sus oficiales. Actuaron como emperadores que los eximían de pagar impuestos.

Para no volver a la Argentina colonial que vivía del contrabando para combatir el monopolio español, la crisis financiera de 1890, la explosión de la Bolsa fue por maniobras dolosas de los amigos del presidente Miguel Juárez Celman, que se tradujeron en el primer default recién arregladas las cuentas en 1904 por Carlos Pellegrini y Victorino de la Plaza .

A partir de la obra pública en la Década Infame (los años ‘30), se empiezan a divulgar aquellos que tenían al Estado como partícipes de la corrupción. Del peronismo y de los gobiernos que participaron de la fiesta en la Casa Rosada hay gran cantidad de bibliografía de investigación. Hasta llegar a Carlos Menem, con quien con las privatizaciones del Estado, en todas las áreas imaginables, el país participó de la juerga del champagne, la pizza, los viajes al exterior y la creencia de laboratorio de que un dólar tenía el mismo valor que un peso de los nuestros. Una juerga que nos llevó a otro gran default a fines de 2001, que anuló la imagen del país en todo el mundo.

Publicado en Clarín el 18 de agosto de 2018.

Link https://www.clarin.com/opinion/pasado-trapos-sucios_0_SkJrv6V8X.html

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