viernes 23 de febrero de 2024
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Acerca de Tinelli, el G20 y la crisis mundial

“Este es un país sin brújula” declaró en un reportaje del diario Clarín el economista e historiador Pablo Guerchunoff. No es una figura peyorativa, pero es una advertencia, una campanada, una afirmación para tener en cuenta. Cuando un navío pierde la brújula se puede estrellar contra las rocas y desintegrarse. Al país le puede pasar lo mismo.

En las últimas semanas ha crecido la posibilidad de una candidatura presidencial del locutor y animador Marcelo Tinelli, que en cierta época y en cierto día llegó a tener 60 puntos de rating. Es decir lo siguieron en ese momento seis millones de personas. Pudo consagrarse y alimentar su fama primero burlándose del prójimo desconocido con humor pesado y después mostrando lo que no se debe mostrar. La gente se abrazó al escapismo del programa y gozó de sus movidas que favorecían el desprecio “a los protagonistas de la política nacional”.

El personaje guarda un gran parecido con el humorista italiano Beppe Grillo que conduce a su antojo la vida política de la península. Grillo emergió por la tremenda crisis en ese país, la ruina de sus partidos políticos, la falta de líderes respetuosos e inteligentes. A lo que hay que agregar el paso de un buffone Silvio Berlusconi por el poder, mezclando pizza con champagne y amantes fáciles casi adolescentes. Cualquier parecido con la administración de Carlos Menem es, diplomáticamente hablando, accidental.

No se puede afirmarlo, pero a Tinelli no le faltan ganas de llegar a las alturas. Ha mantenido diálogos con el peronismo en sus diferentes vertientes y hasta fue recibido por el presidente Macri, quien lo tentó a ingresar en las filas del PRO. Hay una foto de ese encuentro donde ambos personajes se ríen con ganas ¿de qué? ¿de anécdotas de fútbol, tema que les apasiona? ¿o quizás para que se estudiaran entre ellos en medio de la vorágine latente tras la post crisis cambiaria? Macri lo habría tentado de ingresar al PRO.

Elija o no Tinelli el ejercicio de la política, la única certeza es que se trataría de un equívoco en la historia argentina. Venimos a los tumbos desde los años sesenta pero los mandatarios, salvo alguna excepción, guardaron composturas.

No se los puede comparar con los grandes presidentes argentinos, la mayoría impregnados de grandes conocimientos nacionales y universales, pero no eran conductores de televisión. Es posible que su nombre suene como producto de la “grieta” que se ha ensanchado y dividido enfrentando a un sector de la población contra el otro.

Las bravuconadas cristinistas continúan, sin vergüenza alguna olvidándose de aquel símbolo de un exfuncionario reconocido tirando bolsos con 9 millones de dólares casi en las puertas de un supuesto convento de monjas. Lo notable es que tienen cabida en los medios de comunicación alimentando las mentiras, negando todo ese monumento a la desidia económica y social que fue el gobierno hasta fines de 2015. Y cuando se les reprocha por las mentiras, con datos precisos que aniquilan sus argumentos, se ofenden con furia.

En estos días la ciudad fue alborotada por la reunión del G-20, entidad que funciona desde 1999, un foro donde conviven 19 países más la Unión Europea. A sus encuentros participan conductores de bancos centrales. ministros de economía o de finanzas y Jefes de Estado. Es esencialmente un estrado donde se efectúan consultas en temas relacionados con el sistema financiero internacional. Reúne a países industrializados y emergentes. Mauricio Macri es presidente temporario del G-20, la primera vez que un Presidente Argentino sudamericano dirige al grupo.

En este oportunidad Christrin Lagarde, máxima responsable del Fondo Monetario Internacional mató dos pájaros de un tiro. Por un lado expresó sus ideas en el G-20 y al mismo tiempo, cortesías mediante, sugirió estrategias a la Argentina tras haber recibido un crédito de 50.000 millones de dólares. Los tiempos son distintos pero 50.000 millones de dólares fue el total del Plan Marshall que trató de evitar la influencia comunista en la Europa de posguerra. También fueron 50.000 millones de dólares los enviados por el FMI a México durante el “tequilazo”, en 1995, momento en el cual se fugaron capitales de América Latina y la Convertibilidad de Menem y Cavallo entró en agonía que se fue estirando seis años más.

Lagarde no es una recién llegada al mundo del dinero y los bancos. Se formó en gran parte en los Estados Unidos y fue Titular de Finanzas en Francia. En una película documental sobre la crisis internacional del 2007/2008 Lagarde afirmó que no fue avisada por Estados Unidos del crujido que terminó con la vida de entidades financiera importantes.

En gran medida el Fondo Monetario Internacional perdió imagen y prestigio porque fue acusada de no prever la crisis financiera internacional que se desató en esa fecha. Llovieron poderosas críticas contra esa entidad, la enlodaron Sólo fue el G-7 (las naciones más ricas, las mismas que se sientan en el Directorio del organismo financiero) las que en un encuentro especial con Barack Obama a la cabeza no sólo mantuvieron vivo el FMI sino que le aportaron fortunas para dinamizar y evitar mayores paralizaciones de la vida económica. En las presidencias de Obama se divulgaron cuestionamientos a la Casa Blanca. Varios economistas de prestigio (Krugman, uno de ellos, se convertiría en Premio Nóbel) le advirtieron al poder político que había que dejar caer a los bancos tramposos y dilapidadores. Y prohibir las indemnizaciones millonarias a los directivos de los bancos, como se llevó a cabo. Obama dejó hacer, miró para otro lado. Wall Street quedó agradecido.

Pero esa crisis continuó, barrió el buen nivel de vida en Estados Unidos y Europa. Fue el comienzo del surgimiento de las xenofobias y aparición de las ultra-derechas que luego se encargaron de combatir la llegada de los inmigrantes y basan en ello su rechazo a las democracias liberales. Ahora es demasiado tarde. La ultraderecha va tomando el poder en Polonia, Hungría, Austria y, por supuesto Italia, donde los que rodean a Beppe Grillo, cerca o lejos de su Movimiento 5 estrellas como la racista Liga del Norte, impiden el desembarco de los inmigrantes africanos que partieron de Libia, aunque se estén ahogando en sus frágiles embarcaciones que hacen agua por todos lados.

El G-20, en Buenos Aires advirtió a los presentes de la tensión comercial internacional, gestada por la decisión de Donald Trump, que impuso un arancel del 25 por ciento a productos chinos por 50.000 millones de dólares (cada año ingresan a Estados Unidos bienes chinos por 500 millones de dólares). No se puede medir el costo monumental de la guerra comercial. Lagarde aclaró que las medida comerciales actuales pueden hacer caer al Producto Bruto global un 0,5 puntos. El ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire pidió a Estados Unidos respetar las reglas multilaterales y a sus aliados, que están en Occidente.

En su paso por Buenos Aires Christine Lagarde dejó severas recomendaciones, desde su lugar de prestamista. Pidió al gobierno suspender la rebaja de las retenciones a la soja y la pretendida reducción de las contribuciones patronales, temas de polémica dentro del mismo gobierno. argentino. Fue tajante y bien se sabe donde manda capitán no manda marinero.

Publicado en El Cronista el 24 de julio de 2018.

Link https://www.cronista.com/columnistas/Acerca-de-Tinelli-el-G20-y-la-crisis-mundial-20180723-0076.html

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