jueves 23 de mayo de 2024
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Entradas para una final

Rosario, 2 de julio de 2018

Estimado Señor Lionel A. Messi:

Lamentamos profundamente la discontinuidad en el Torneo Mundial de FIFA 2018. Valoramos mucho, así como todo el público en millones de puntos de partida del mundo, su juego deleitante y sus habilidades deportivas fuera de serie que esta vez se vieron truncadas por un conjunto de variables inabarcables hasta para los analistas y, suponemos, usted mismo. Sin embargo, sabemos que tiene múltiples motivaciones para seguir adelante y eso nos reconforta a nosotros también: su padre, su bella esposa, sus vigorosos hijos que crecen día a día y la liga española. Pero también, son buenos para consolar, los contratos comerciales como el que ha contraído con nuestra empresa en el marco de la Copa del Mundo y que sigue vigente.

Es por nuestro acuerdo comercial para la globalizada aplicación de viajes en remís, y no por otra cosa, que nos comunicamos con usted en esta ocasión para informarle los pasos conclusivos para darlo por finalizado tal como consta en las cláusulas 8, 9 y 11 del mismo.

Por tanto, le hacemos llegar, con copia a su señor padre y representante y su secretaria privada, el resultado del sorteo que hemos realizado entre nuestros choferes de CABA, Argentina, durante el plazo estipulado del concurso que hemos dado en llamar. “LLEVALO A MESSI A MOSCÚ QUE TIENE QUE JUGAR LA FINAL”, y las acciones a llevar a cabo entre las partes.

El ganador de los dos (2) pasajes, estadía y (2) entradas a la final ha sido la Sra. VERA NANCY ADAMI, que escogió como acompañante beneficiario al Sr. LEONEL FRANCISCO ADAMI, ambos argentinos, uno mayor de edad y el otro menor de edad, respectivamente.

Tal como consta en la cláusula 11 usted deberá conocer a los ganadores personalmente y mantener una entrevista con ellos durante 10 minutos, o lo que demande técnicamente el equipo de rodaje publicitario, mientras realizan un “Carpool” por las inmediaciones del Estadio Luzhnikí.

Debido a su reciente eliminación del mundial, y teniendo en cuenta resguardar tanto su buen honor como no alarmar su sentido del ridículo hemos previsto su traslado a Moscú para el 15 de Julio en un avión privado desde Barcelona donde se tomarán todos los recaudos para que el anonimato de su permanencia en la ciudad moscovita sea total y absoluto y no se extienda más de tres horas. Tanto como el departamento secreto donde se instalará como el servicio de seguridad privado de ex agentes de la KGB contratado, más el monitoreo invisible pero insistente de la SVR se ocuparán de su seguridad personal y del hermetismo de su visita. Utilizaremos el MODO INCÓGNITO. De la misma forma, a los ganadores se las ha hecho firmar un contrato de confidencialidad hasta que se publicite el aviso donde usted será trasladado por la ganadora a bordo de un Uber para llegar al Luznihkí. Esta vez, a reflexionar sobre los tropiezos que no son caídas.

Muchas gracias por su predisposición.

GOGOL PRODUCCIONES

 

 


Domingo 1 de Julio de 2018

Hola Messi.

 

Me llamo Leonel y tengo 9 años. Vivo con mi mamá y con mi perro en un departamento en buenos aires. Voy a la escuela papa Francisco de Belgrano y soy vastante buen alumno.

El sábado estuve muy triste cuando perdimos porque pensé que si soy tu hijo, como Tiago, me pondría re triste, porque aparte de que perdió mi país y Messi perdió mi papà. Y también porque mi mamá se puso a llorar porque ella es muy hincha de Messi. Lloró en el cuarto gol y cuando te quedaste parado en el medio de la cancha. Solo. Cuando terminó el partido. Nunca la había visto llorar a mi mamá, se tapa la cara con las dos manos y luego espía entre los dedos y se le ve que los ojos se le ponen celestes.

Cuando perdimos la final de Brasil, yo dije que nunca más iba a mirar fútbol ni iba a jugar al fútbol, entonces… y no le hablé más anadie ese día. Entonces mi mamá, me trajo un cachorrito al lunes. Mi mamà me dijo que el cachorrito se llamaba Messi. Y que Messi iba a estar conmigo hasta el otro mundial que íbamos a salir campiones. El otro mundial era Rusia. Yo era re chiquito en ese mundial de brasil, por eso dije eso. Después no cumplí. Mi mamá me anota en fútbol y me lleva todos los años. Juego de delantero. Soy vastante bueno. Pero hay dos chicos que juegan recontra bien.

Te quise preguntar de las inyetsiones para jugar como vos. Pero me dijo mi mamá que no te pregunte que eso te hace tener recuerdos de traumas muy tuyos de los que no querés hablar con nadie. Yo creo que eran re buenas las inyecsiones si terminaste jugando así.

Después mi abuelo me regaló la camiseta de Barcelona. Y me manda videos por wasapp de tus jugadas.

Mi mamá tiene muchos trabajos para que tengamos más plata y es Uber los sábados. Me dijo que los pasajeros la votaron como la mejor chofer de todos y que se ganó dos entradas a la final de Rusia. Vamos a ir. Tenemos que ir al shopping a sacar el pasaporte cuanto antes. Lástima que vos no vas estar.

Yo igual le canto las canciones a mi perro Messi que mueve la cola sin parar.

Te quiero mucho

 

Leonel Adami.

 


Buenos Aires 30 de Junio de 2018

Querido Lionel

Perdimos el sueño de identificación más grande que tenía la generación de nuestros hijos. Que teníamos nosotros mismos que queríamos ser vos. Eso tienen los nacionalismos: confunden todo. Eso tienen los mundiales: organizan una serie de caprichos que en combinatoria con el azar y con el deporte, te pueden hacer creer que sos un ganador. Un ganador al estilo “sueño americano” de los norteamericanos. Viste que los yanquis le ponen nombre a todo. No es que sean más plásticos con el lenguaje, es que ven las cosas nuevas y las nombran, ven las cosas que estuvieron siempre y las nombran. Eso nos hace pecaminosamente humanos. Como hace Eva en el Adán y Eva de Mark Twain. Eva nombra las cosas y ahí existen, lo hace ella porque Eva quiere y puede hablar. “Eva” significan todas las mujeres. El sueño americano es el sueño personal de ascenso rutilante, de triunfo inexorable, por un mérito que tiene que ver con eso: con soñar. El sueño americano se ve por la tele. Vos eras eso para nosotros. Ni argentinidad, ni populismo. Eras, uno por uno, cada uno de nosotros besando a nuestra idea perfectible, bella y afortunada de nosotros mismos.

Yo, una bibliotecaria que en su vida corrió más de 50 metros, que se cubre la cara con el antebrazo si ve venir una pelota, me creía una ganadora. Yo me creía ganadora cuando te veía, con tus cartas de presentación: el mejor jugador de todos los tiempos, el humilde superdotado que no le hizo mal a nadie. Pensaba que tu fortuna me tocaría por un pliegue de identificación irrefrenable si yo las convertía en promesas, en sacrificio. Así funcionan las deidades con sus acólitos. Somos tremendamente supersticiosos. Y yo lo fui encomendándome a tu aura: vos era mi fin y mi cábala. Por ayudarte a vos para verte a vos te necesitaba a vos. Es como un rezo. Es el vericueto religioso que se nos cuela hasta a los más ateos.

Y me diste suerte. Gané las entradas para la final. Final que vos no vas a jugar. Estaré allí con mi hijo para enseñarle nuevas cosas: un protagonismo nuestro. Un campeonato privado y ganado para él y para mí que hace años tratamos de salir adelante. Una aventura, de sepultureros de tus sueños, sí; de sepultureros de los sueños nacionalistas de los auditorios, también (yo no le tengo miedo al sabor amargo de las paradojas). Rusia tendrá algo para nosotros, algo para nombrar.

Hasta siempre,

 

Vera Adami.

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