Sea porque la dictadura les revocó licencias o porque siguieron recomendaciones de autoridades de otros países, ya no hay manera de volar desde o hacia el país, cada vez más aislado y en tensión con Estados Unidos.
Venezuela quedó desde este jueves sin aerolíneas internacionales que viajen a ese país. Primero la dictadura le revocó las licencias a varias europeas y latinoamericanas, y ahora suspendieron sus operaciones las pocas que aún mantenían operaciones.
Las estatales Boliviana de Aviación (Bolivia), Satena (Colombia) y Copa (Panamá) suspendieron sus vuelos, en medio de tensiones militares y diplomáticas entre Estados Unidos y la dictadura de Nicolás Maduro.
Algunas se plegaron a una advertencia de aviación de Estados Unidos, otras alegaron que sufrían interferencias en sus radares, otras tomaron la recomendación de autoridades europeas de no sobrevolar Venezuela. Como sea, lo cierto es que para entrar o salir de ese país ahora hay que hacerlo por tierra, hacia Colombia (Cúcuta) o Brasil (Manaos).
De momento las fronteras terrestres están abiertas, aunque en el pasado Maduro las mantuvo cerradas.
La semana pasada Maduro echó a las españolas Iberia y Plus Ultra, y a la portuguesa TAP, además de la turca Turkish.
Conviasa, una aerolínea estatal chavista que está sancionada por Estados Unidos, en teoría viaja hacia Cuba y Rusia.
Gobiernos de Estados Unidos, Suiza, Suecia, Noruega y Francia pidieron a sus ciudadanos no viajar a Venezuela. España, Portugal y Colombia abrieron listas y canales para hablar con sus conciudadanos en caso de una emergencia. La Argentina hace meses mantiene a Venezuela en una lista roja y recomienda no viajar. El gendarme argentino Nahuel Gallo está por cumplir un año secuestrado por servicios de inteligencia y sin contacto con abogados ni familiares.







