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Internacionales 31 07 2020

Valeri Tsepkalo: "Lukashenko tiene miedo a perder la presidencia"










"Tiene miedo, Alexandr Lukashenko tiene miedo" a perder el poder tras más de 25 años como presidente de Bielorrusia, señala a Efe Valeri Tsepkalo, a quien le fue negada la posibilidad de presentarse a las elecciones presidenciales del 9 de agosto y a quien las amenazas le hicieron refugiarse en Moscú.

En un restaurante de la capital rusa, Tsepkalo sostiene que Lukashenko "comprende perfectamente cuál es su nivel de aceptación y que puede perder perfectamente" los comicios, que se celebrarán en poco más de una semana en Bielorrusia.

Se trata de unas elecciones inéditas, con una campaña marcada por el hartazgo con el "eterno" presidente manifestado por decenas de miles de bielorrusos, por las detenciones de candidatos, activistas y periodistas, y por el ascenso de la candidata opositora Svetlana Tijanóvskaya.

EL "MIEDO" DE LUKASHENKO

Tsepkalo, que abandonó su país el 23 de julio con sus dos hijos ante la amenaza de ser detenido y de privarle a él y a su esposa Veronika de la patria potestad, cree que Lukashenko teme en esta ocasión los comicios "pese al presupuesto ilimitado del que dispone, pese a las presiones administrativas (sobre sus rivales) y pese a que controla la Comisión Electoral Central (CEC)".

Y eso "pese a que está dispuesto a falsificar los resultados de las elecciones", añade.

Exembajador de Lukashenko en EEUU y en México, Tsepkalo se pasó a la oposición y no pudo inscribir su candidatura presidencial porque la CEC alegó que no había conseguido las 100.000 firmas necesarias.

Este jueves su cuñada fue detenida brevemente y el propio Tsepkalo enfrenta además una posible causa penal por un empresario turco que afirma haberle sobornado cuando dirigía un parque tecnológico.

"Se trata naturalmente de una táctica intimidatoria", asegura sin inmutarse.

Tsepkalo no es el único que no podrá concurrir a las elecciones. El exbanquero Víctor Babariko fue detenido en junio por supuesta evasión de impuestos y lavado de dinero, y además no fue inscrito como candidato por la CEC con el argumento de que su declaración de ingresos no se ajustaba a la realidad.

"Babariko incluso preso, sin decir una sola palabra, ganaría a Lukashenko y este lo sabe", opina Tsepkalo, convencido de que él mismo hubiera podido desbancar en las urnas al mandatario bielorruso.

Las campañas de estos dos opositores se han unido a la de Tijanóvskaya, única opositora en los comicios y que se convirtió en aspirante presidencial después de que su esposo, el conocido bloguero Serguéi Tijanovski -que quería postularse como candidato-, fuera detenido en mayo pasado.

EL ERROR DE LUKASHENKO

En opinión de Tsepkalo, Lukashenko, que permitió que siguiera adelante la candidatura de la exprofesora de idiomas y traductora de 37 años, subestimó a Tijanóvskaya, ya que pensó que "vencería fácilmente a un ama de casa, que mostraría su incompetencia en todos los campos".

Sin embargo, la estrategia del mandatario no dio resultados: las campañas opositoras crearon una triple alianza. Tijanóvskaya forma junto a la esposa de Tsepkalo y María Kolesnikova, la jefa de campaña de Babariko, un poderoso equipo, que este jueves en un mitin en un parque de Minsk congregó a decenas de miles de ciudadanos.

Algo que no se veía en muchos años en Bielorrusia, coinciden los observadores y periodistas del país.

"La campaña continúa y eso es magnífico. Ahora (Lukashenko) ya no podrá salir tan fácil de esta situación, porque todo el mundo comprende que él es un estafador que ni siquiera se toma el trabajo de ocultar su condición", dice Tsepkalo sin ocultar una sonrisa.

ELECCIONES LIMPIAS POR UN NUEVO PAÍS

"Lukashenko debe permitir que se realicen elecciones normales, acordes a la Constitución, a las leyes electorales", asegura, convencido de que un proceso electoral limpio cambiaría significativamente las cosas.

Está convencido de que en las condiciones actuales el país no tiene oportunidades de desarrollarse.

"La gente no está protegida, si alguien expresa su opinión puede caer preso. El PIB no crece, los salarios tampoco, la gente se empobrece, se va de Bielorrusia... en los últimos cinco años se han marchado 750.000 personas", denuncia.

Tsepkalo defiende la necesidad de reformar el país, "impulsar la industria, la producción agropecuaria, la educación, la salud, el sistema de gestión estatal".

"Hay que cambiarlo todo", resume.

UN CIRCO

Sin embargo, la vía para ello -la posibilidad de unas elecciones trasparentes- y el actual mandatario son incompatibles, estima Tsepkalo, quien cita la detención este miércoles de 33 presuntos mercenarios rusos que, según Minsk, supuestamente viajaron al país para desestabilizar a Bielorrusia.

El opositor cree que este episodio ha sido utilizado por Lukashenko como cortina de humo y para "apretar las tuercas" a la oposición. "Quiere desviar la atención de la campaña electoral a supuestas conspiraciones. Siempre tiene a quien culpar", señala.

Para Tsekpalo, "la lógica de todo dictador lo lleva a desviar la atención a algo que no existe en realidad, pero puede ser presentado como una amenaza".

Según el político, Rusia no tiene interés alguno en desestabilizar la situación de su país.

"Si Rusia quisiera derrocar a Lukashenko utilizaría para ello 'una artillería más pesada' y a personas mucho más profesionales que los muchachos detenidos", afirma.

Según dice, este incidente fue utilizado por el mandatario bielorruso como barómetro del estado de ánimo de la sociedad, pero "la gente considera que todo esto es un circo". (EFE)