miércoles 10 de diciembre de 2025
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Un inédito retroceso

La designación del teniente general Carlos Alberto Presti como nuevo ministro de Defensa no tiene precedentes en democracia. Incluso durante varios gobiernos militares se puso al frente del ministerio a un civil. Esto no era porque los golpistas tuvieran ínfulas democráticas. Respondía a que un jefe ministerial de una fuerza favorecería a la suya en desmedro de las otras dos.
La defensa tiene dos caras, como bien señaló el gran politólogo Samuel Huntington. Cuando Saturno fue expulsado del Olimpo por su hijo Júpiter, fue a refugiarse en los dominios de Janus, quien lo acogió y lo asoció a su reinado. En agradecimiento, el dios olímpico le dotó de una curiosa facultad: la de ver con toda claridad y al mismo tiempo, el pasado y el porvenir para regirse con sabiduría en las circunstancias del momento. Janus es el arquetipo de la actitud reflexiva y profunda, de representación bifronte, teniendo al fondo el horizonte, donde se sobresale el sol y sobre éste la luna en cuarto creciente.
Utilizando este mito, Huntington dijo: “La característica más distintiva, la más fascinante, y la más problemática de la política militar, es su cualidad de Janus. En efecto, la política militar no sólo enfrenta dos direcciones, sino que existe en dos mundos. Uno es la política internacional. El mundo del balance de poder, guerras, alianzas, el sutil y brutal uso de la fuerza y de la diplomacia para influir la conducta de otros Estados…. El otro mundo es la política doméstica, el mundo de los grupos de interés, de los partidos políticos, de las clases sociales, con sus intereses y fines conflictivos.” (Samuel P. Huntington, The Common Defense. Strategic Programs in National Politics, New York, Columbia University Press, 1961, p.1).
¿Qué podría hacer un militar para tener políticas en estos dos campos? Nada. Los militares aprenden a obedecer. No tienen una mente crítica. Eso atenta contra la formación profesional. El ministro debe ser un político, con capacidad de manejar los numerosos conflictos internos de su jurisdicción, un aparato de defensa que tiene el monopolio de las armas y las demandas de la sociedad. Su gabinete sí tiene que ser de expertos del tema, tanto civiles como militares. Pero no de una sola arma. Eso genera sesgos. Quien tiene un convencimiento democrático, jamás hubiera nombrado a un militar como ministro de defensa.
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