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Política 17 01 2021

Silvia Giacoppo: "Milagro Sala es de todo, menos inocente"










La pretendida liberación de Milagro Sala, es sólo la punta de un iceberg. No se trata de generar sólo impunidad para ella y todos los funcionarios públicos que le permitieron actuar. Lo que se busca fundamentalmente es promover el caos que produce la la imposibilidad de acceder a la verdad, llevar a la sosobra al pueblo jujeño diciéndole que han vuelto al poder y que los hechos ya no importan. 

NO IMPORTA que Milagro Sala haya sido condenada en 4 causas, con cuatro condenas revisadas en las tres instancias -en Cámara, en la Corte, y ahora con presentación en la Corte Suprema-.

NO IMPORTA el miedo y la violencia que habitó en las calles de Jujuy mientras Milagro ejercía de facto el cogobierno jujeño, con el apoyo del gobierno central.

NO IMPORTA que Milagro Sala sea una estafadora, extorsionadora, patotera, violenta, corrupta y que haya sido acusada, procesada y condenada.

LO QUE IMPORTA es que Milagro es una dirigente social, política, negra, coya e india. Y que se suponga que por eso haya sido acusada.

LO QUE IMPORTA es quebrantar fé pública en las insitituciones, la confianza en nuestras propias percepciones, y atacar, la pieza fundamental del estado de derecho, la Justicia. 

Por eso, es necesario acercarse a las cosas para verlas en detalle. Tal vez, por ello, la distancia que separa a Jujuy de la Ciudad de Buenos Aires (desde San Salvador, son 1522 Km) pueda confundir a algunas personas sobre la real situación de Milagro Sala.

Así, nos enteramos que agrupaciones kirchneristas convocaron a una marcha frente al Palacio de Tribunales para exigir la libertad de la dirigente jujeña, al cumplirse cinco años de su detención, bajo la consigna “Milagro Sala, 5 años presa política”. O vemos un desfile de funcionarios nacionales y dirigentes oficialistas peregrinando hacia la casa donde ella cumple su arresto. Sabemos que el kirchnerismo no lo hace de confundido, todos sus movimientos esconden una clara intención de construcción de poder.

Para que quede claro, Milagro Sala fue condenada -en una de las causas, la llamada “Pibes Villeros”- a 13 años de cárcel por defraudación al Estado, asociación ilícita y extorsión. En estos días ha sido procesada nuevamente, se la acusa de haber destruido un expediente judicial (en el que estaba involucrada como acusada) y de haber ofrecido una coima a un empleado judicial. Sala fue procesada como ideóloga del delito de sustracción de expediente y coautora de cohecho activo, cuando en diciembre de 2009 el funcionario judicial Marcos “El Riojano” Romero fue denunciado por supuesto incumplimiento de los deberes de funcionario público, sustracción y destrucción de documentación, y cohecho pasivo. Junto a él, fueron denunciados Milagro Sala y su abogado de ese momento, Alberto Bellido. Ahora, la causa está por llegar al Superior Tribunal de Justicia, que deberá resolver un recurso extraordinario antes de determinar si el caso es elevado a juicio oral. Como se puede ver, la “dirigente social” sigue acumulando causas.

La Justicia condenó a Sala, también, a 3 años de prisión por agresiones contra el gobernador, Gerardo Morales, en 2009 cuando aún era senador por Jujuy. En esta ocasión resultó destruido el edificio de Ciencias Económicas a pesar de que los seguidores de la dirigente hablan de “huevazos”. Vale recordar que también fue condenada por el Superior Tribunal de Justicia de Jujuy a la pena de dos años de prisión efectiva por el delito de amenazas a policías, oportunidad en la que les dijo que “les pondría una bomba y los haría volar”. Si sumamos las condenas, hablamos de 18 años. Más claro, imposible.

El kirchnerismo ha construído grandes relatos y ha hecho de ellos su más eficiente arma política. Ha llevado todo a tierra de combate -con buenos  y malos absolutos-, ha establecido verdades reveladas y se siente capaz de transformar a delincuentes en mártires. Como dijo Joseph  Goebbels, ministro para la ilustración pública y la propaganda del tercer Reich, “miente, miente que algo quedará. Cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”.

La realidad es que Milagro Sala no es una perseguida política, sino una dirigente  corrupta que instaló en Jujuy un verdadero estado paralelo, cuyos métodos brutales y arbitrarios penetraron en la totalidad de nuestra vida social.