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Sí, Trump podría atacar realmente a Cuba

Este cambio se produce en un momento en que los funcionarios del gobierno luchan por convencer al régimen cubano de que realice importantes cambios económicos y políticos.

Traducción Alejandro Garvie

La administración Trump ha estado eludiendo la cuestión de si llevará a cabo ataques militares contra Cuba. Me han dicho que está cada vez más dispuesta a dar ese paso.

Esto supone una escalada significativa con respecto a hace unos meses, cuando los funcionarios se centraban principalmente en utilizar la presión económica y diplomática para acorralar al régimen comunista de La Habana.

Un funcionario estadounidense y una persona familiarizada con las conversaciones del gobierno sobre Cuba me comentaron que el presidente Donald Trump y sus asesores están cada vez más frustrados porque la campaña de presión estadounidense, que incluye privar a la isla de combustible, no ha logrado que los líderes cubanos acepten reformas económicas y políticas significativas. Por lo tanto, están considerando la opción militar con mayor seriedad que antes.

“El ambiente ha cambiado definitivamente”, dijo la persona familiarizada con las conversaciones. “La idea inicial sobre Cuba era que el liderazgo era débil y que la combinación de una mayor aplicación de las sanciones, prácticamente un bloqueo petrolero, y las claras victorias militares de Estados Unidos en Venezuela e Irán asustarían a los cubanos y los obligarían a llegar a un acuerdo. Ahora Irán ha cambiado de rumbo y los cubanos están demostrando ser mucho más duros de lo que se pensaba. Así que ahora la acción militar está sobre la mesa de una forma que antes no lo estaba”.

La semana pasada se dio a conocer la noticia de que Estados Unidos está preparando el procesamiento del expresidente cubano Raúl Castro, hermano de 94 años del fallecido dictador Fidel Castro. Esto ha generado especulaciones sobre la posibilidad de que Estados Unidos lleve a cabo una operación de extracción militar contra Castro, similar a la que realizó contra el líder venezolano Nicolás Maduro en enero.

Pero, según me han dicho, los planificadores militares estadounidenses están sopesando diversas opciones más allá de la captura de una o dos personas. La acción militar podría abarcar desde un único ataque aéreo para intimidar al régimen y obligarlo a hacer concesiones hasta una invasión terrestre para derrocarlo.

El Comando Sur de Estados Unidos ha convocado en las últimas semanas a una serie de reuniones de planificación; en otras palabras, ha comenzado a elaborar planes para una posible acción militar, según me informaron un funcionario estadounidense y una persona familiarizada con las conversaciones.

No se prevé ninguna acción inminente. El Pentágono cuenta con una gran potencia de fuego en la región. Cuba, un país de 10 millones de habitantes, se encuentra a tan solo 90 millas de la costa de Florida.

Un escenario sumamente improbable es el uso de exiliados cubanos en cualquier misión. “Han determinado que los exiliados no tienen ningún papel aquí, salvo el de animadores y agitadores. Esto no será una segunda invasión de Bahía de Cochinos”, afirmó la persona.

Un funcionario de la Casa Blanca me reiteró las afirmaciones de Trump de que Cuba pronto “caerá” y que “estaremos allí para ayudarlos”. El funcionario añadió: “Es tarea del Pentágono hacer preparativos para darle al comandante en jefe la máxima libertad de acción. Esto no significa que el presidente haya tomado una decisión”.

Los funcionarios del gobierno ya están sentando las bases de relaciones públicas para las acciones militares.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dejó entrever algo inquietante en una entrevista con Fox News la semana pasada. “Les daremos una oportunidad”, dijo Rubio, quien también funge como asesor de seguridad nacional. “Pero no creo que vaya a suceder. No creo que podamos cambiar el rumbo de Cuba mientras esta gente esté al mando”.

Durante el fin de semana, Axios informó que Cuba había adquirido cientos de drones militares y había discutido cómo utilizarlos en caso de que estallaran hostilidades entre Washington y La Habana. Muchos analistas de seguridad nacional interpretaron ese informe como una filtración destinada a justificar un ataque militar estadounidense contra Cuba.

La Embajada de Cuba en Washington no respondió a mis solicitudes de comentarios.

Nunca es prudente predecir lo que hará el caprichoso Trump, así que quizás no sea buena idea acudir a Kalshi todavía (Kalshi, web de apuestas deportivas N. del T.) Trump también debe tener en cuenta las implicaciones políticas, dado el descenso de su popularidad en las encuestas debido al aumento vertiginoso de los precios de la nafta a causa de la guerra con Irán. La magnitud de una operación en Cuba, si es que llega a concretarse, podría depender de lo que él crea que sus seguidores de MAGA tolerarán.

“Podrían intentar llevar a cabo una operación bastante pequeña, pero si eso es lo que están pensando, tal vez estén sobreestimando de nuevo lo que podrían lograr”, dijo Brian Latell, un ex alto funcionario de la CIA que trató con Cuba.

Pero no cabe duda de que la postura del gobierno respecto a Cuba se ha vuelto cada vez más dura, especialmente en las últimas semanas, y he oído de personas cercanas al gobierno y dentro del mismo que las maniobras de Estados Unidos, incluidas las filtraciones selectivas a los medios de comunicación, se deben a una sincera exasperación con los líderes cubanos.

Según un funcionario estadounidense, los funcionarios cubanos no parecen comprender del todo el grado de disfuncionalidad económica de su país. Responden a la presión estadounidense proponiendo ideas como permitir la inversión extranjera en hoteles, cuando sus verdaderos problemas son estructurales, incluyendo su deteriorada red eléctrica.

Tampoco siempre está claro quién está realmente al mando en La Habana ni cuánto poder conserva la familia Castro, añadió el funcionario. “El sistema está tan anquilosado y se basa tanto en el consenso. Viven en otra realidad y, literalmente, no les importa en absoluto el pueblo cubano”, dijo el funcionario estadounidense.

 

Según un funcionario estadounidense, las autoridades cubanas han estado pidiendo más ayuda a Rusia. Moscú ya envió un buque cisterna de combustible que Estados Unidos permitió que llegara a la isla a finales de marzo, ofreciendo un respiro temporal.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, escribió el lunes en X que la agresión militar estadounidense contra Cuba “provocaría un baño de sangre de consecuencias incalculables”. Al parecer, estaba respondiendo a una serie de acciones recientes que han hecho cada vez más evidente la impaciencia del gobierno de Trump.

Además del informe sobre los drones y la posible acusación contra Raúl Castro, se incluyen: una ampliación de las sanciones estadounidenses contra Cuba; la difusión pública de la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a la isla la semana pasada, durante la cual formuló varias exigencias a La Habana; informes de que Estados Unidos está aumentando los vuelos de vigilancia sobre la isla; y las disputas entre Estados Unidos y Cuba sobre las condiciones asociadas a una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda.

Los funcionarios del Departamento de Defensa no respondieron a mis solicitudes de comentarios, pero un portavoz del Departamento de Estado reiteró las acusaciones del gobierno de que Cuba es un refugio para terroristas y adversarios de Estados Unidos.

El mensaje público de Rubio ha cambiado a medida que ha variado el cálculo interno de la administración. Rubio, nacido en Estados Unidos e hijo de inmigrantes cubanos, siempre ha detestado al régimen opresor y corrupto de La Habana. Sin embargo, en los primeros días posteriores a la operación en Venezuela, que provocó la interrupción de las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba, Rubio hizo hincapié en la importancia del cambio económico en Cuba por encima del cambio político.

Este mensaje sugería que, en aquel momento, Rubio quería actuar con cautela y método en Cuba para limitar el caos que podría provocar un colapso político repentino. (O quizás esto era lo que Trump quería, y Rubio lo apoyó; los portavoces de la administración no quisieron aclararme ninguna de las dos opciones).

La idea era convencer a la dirigencia cubana de que emprendiera reformas económicas serias. Dichas reformas incluyen la privatización de muchos activos estatales, un mayor acceso a internet para los ciudadanos cubanos y la autorización de una mayor inversión extranjera.

Sin embargo, según fuentes cercanas a las conversaciones, el régimen consideraba tales medidas como amenazas a su supervivencia. La postura del régimen —que no carece de fundamento— es que muchos de los problemas económicos de Cuba se deben al embargo estadounidense que pesa sobre el país caribeño desde hace décadas y a otras presiones de Estados Unidos. Además, existen precedentes que respaldan la idea de que permitir cambios económicos podría debilitar el poder de un régimen autoritario.

Con el paso de los meses, el mensaje de Rubio cambió. Empezó a hacer hincapié en el cambio político junto con el cambio económico. Más recientemente, ha hablado de la necesidad de deshacerse de los que están en el poder, sin entrar en detalles.

Según me han dicho, esto no es una maniobra política para apaciguar a los activistas cubanoamericanos en su estado natal de Florida. Más bien, Rubio está cada vez más convencido de que el régimen de La Habana es incorregible.

 

Quizás lo más intrigante de las últimas semanas sea que Rubio ha insistido en la idea de que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, acusaciones respaldadas con fotos sugerentes del Comando Sur.

Este mensaje es compartido por otros miembros de la administración, quienes afirman que los vínculos de La Habana con Moscú y Pekín la convierten en una amenaza especial y señalan que Cuba figura en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo. (Muchos analistas consideran que la idea de una amenaza cubana para Estados Unidos está enormemente exagerada).

Según un funcionario de la CIA que compartió información de contexto sobre la reciente visita de Ratclife, el jefe de espionaje “dejó claro que Cuba ya no puede servir como plataforma para que los adversarios promuevan agendas hostiles en nuestro hemisferio”.

Lo que les advertiría a quienes siguen de cerca la situación de Cuba es que no crean que los problemas de Trump en Irán le impedirán llevar a cabo una operación militar contra Cuba. El caos en Irán podría hacer que el presidente se impaciente por conseguir otra victoria. Quizás vea a Cuba como una victoria fácil.

Eso podría resultar un error de cálculo, advirtieron exfuncionarios y analistas estadounidenses. “Hay verdaderos creyentes allí”, dijo un exfuncionario del Departamento de Estado que trató con Cuba.

Por supuesto que no será sencillo. Nunca lo es. Pero eso rara vez detiene a Trump.

Link https://www.politico.com/news/magazine/2026/05/18/the-odds-of-trump-attacking-cuba-are-going-up-

 

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