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Internacionales 15 10 2020

Rutte celebra 10 años al mando de Países Bajos "atrapado" por la pandemia










El liberal Mark Rutte cumple una década al mando de Países Bajos, sin descartar su candidatura para la reelección en marzo, sabiéndose respaldado por izquierda y derecha, y aunque "celebre" su aniversario esquivando las acusaciones de la oposición por lo que ven como un "fracaso" en su gestión de la pandemia.

El dirigente de La Haya era uno de los líderes mejor valorados por sus compatriotas en abril. Haber evitado un estado de emergencia, no decretar el confinamiento de la población, ni obligar al uso de mascarillas, y subrayando siempre el "sentido común característico" de los holandeses, le ganó hasta ocho escaños más de cara a los comicios de marzo de 2021, según diferentes encuestas.

"Mis votantes me están diciendo mucho últimamente que Rutte no lo está haciendo nada mal", reconoció a mediados de septiembre Jesse Klaver, líder de la izquierda Groenlinks, partido de la oposición y uno de los más populares de cara a los próximos comicios.

Rutte ha sido capaz de unir a personas y partidos sin importar su ideología, ha gobernado con izquierda y derecha, populistas, progresistas y conservadores. Escucha a todos, por lo que la sociedad lo percibe como un hombre "sobrio, reacio a la vanidad, fiable y experto", a la vez que "un optimista con soluciones prácticas", según un estudio de la agencia I&O Research.

Un 60 por ciento de la población cree que ha sabido dirigir el país en sus peores etapas, con momentos clave como la crisis financiera y el derribo en 2014 del vuelo MH17 en el este de Ucrania, con 298 víctimas, en su mayoría holandeses, pero también por su gestión de las últimas divisiones en el seno de la UE y de la primera ola del coronavirus.

ARROPADO POR LA MITAD DEL PAÍS

Un estudio de I&O concluyó que la pandemia ha convertido a Rutte en "un hombre de Estado", apreciado entre los liberales, pero también por un 81% de los democristianos, un 80% de los progresistas, y hasta un 75% de los calvinistas ortodoxos.

A pesar del apoyo, los votantes también señalan los "errores" de Rutte. Un 60% creen que Países Bajos se ha polarizado mucho más durante los últimos tres gobiernos de Rutte, y solo un tercio de la población asegura vivir mejor de lo que hacía hace diez años.

La mayoría de los holandeses, un 53 por ciento, consideraría "aceptable" que Rutte volviera a ser reelegido en marzo de 2021. Si esto ocurre, se convertiría en el jefe de Gobierno que más tiempo ha estado al mando del país, superando al democristiano Ruud Lubbers, primer ministro de Países Bajos entre 1982 y 1994.

"Rutte no provoca mucha aversión y disfruta del aprecio de izquierda a derecha. Le perdonan fácilmente sus errores, en especial porque mantiene unido a un país dividido", explicó Peter Kanne, de I&O, que cree que el liberal es "atractivo" para votantes de diferentes ideologías.

Pero, según otra investigación de la televisión pública NPO 1, la mayoría de los holandeses admiten no ser capaces de "identificarse" con Rutte como persona, nadie sabe quién hay detrás del político, puesto que nunca habla en público de su familia o su vida privada.

LOS ÚLTIMOS MESES


La situación en la que se encuentra ahora Países Bajos ha quedado fuera de las encuestas publicadas hasta ahora, elaboradas cuando el país que dirige Rutte aún se encaminaba a ser hoy el tercer peor país de la UE en contagios acumulados por cada 100.000 habitantes.

La mayoría de la oposición, a excepción de la ultraderecha, le había respaldado desde marzo, hasta esta semana, cuando los datos escandalizaron a Países Bajos.

Los socialdemócratas (PvdA), con los que gobernó entre 2012 y 2017, consideran que la gestión de Rutte ha sido "titubeante y despreocupada", y aseguraron que intervino "demasiado tarde y a la ligera".

Los socialistas lamentaron que culpara al "terco holandés que no quiso escuchar", cuando el ministro de Justicia, Fred Grapperhaus, "se salta sus propias reglas" (celebró una boda en agosto), y Rutte "se enfada con los holandeses que no escuchan su recomendación de usar mascarilla, cuando él les ha dicho durante meses que ofrece una falsa seguridad".

El liberal admitió errores en la gestión de la segunda ola, que ha secuestrado la vida social de Países Bajos desde el pasado miércoles, con el cierre de la hostelería y un confinamiento "parcial" que el Ejecutivo se vio obligado a declarar, después de que la apelación a la madurez social no haya surtido efecto en la sociedad.

Reconoció que la comunicación por parte del gabinete podría haber sido mejor, y que las medidas dictadas las últimas semanas, recomendaciones confusas, podrían haber sido "más duras" desde un principio, puesto que el Ejecutivo tuvo que interrumpir de urgencia sus vacaciones, ya a mediados de agosto, porque los casos empezaron a dispararse.

Para Rutte, es "sencillo decir ahora que los contagios aumentan por un fracaso del Gobierno", pero su análisis es que fue "la suma de todo tipo de factores, incluido el comportamiento de los ciudadanos", aunque reconoció "no haber transmitido de una manera clara la necesidad de un cambio de comportamiento" en la población. (EFE)