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Rolando Granada fue distinguido por la legislatura de Río Negro

El físico Rolando Granada, profesor emérito del Instituto Balseiro y miembro de la Fundación Alem, fue distinguido por la Legislatura de Río Negro, según informó El Cordillerano.

Granada, quien reside en la ciudad de recibe este reconocimiento “de interés científico, educativo, cultural y social” por su destacada trayectoria en el campo de “la investigación y docencia en ciencia y tecnología”. En el texto de la resolución se remarca que, a través de la distinción, “se hace extensivo el reconocimiento a quienes diariamente vuelcan su conocimiento en esas áreas al servicio del desarrollo del país”.

El científico ha sobresalido a nivel mundial por su labor en el campo de la física de neutrones y además de su trabajo en el Instituto Balseiro, se desempeñó como investigador superior en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En el último tiempo, “el físico ha hecho pública su preocupación con relación al momento que atraviesa la ciencia en la Argentina debido al tratamiento que se está haciendo de ese ámbito desde la gestión nacional”, según informa El Cordillerano.

El trabajo de Granada no es ajeno a la actualidad nacional y se destaca por involucrarse en la discusión de los temas de su área. Esta semana se desarrolló, en el auditorio de la Cooperativa de Electricidad Bariloche, un encuentro denominado Ciencia y Tecnología Hoy, organizado por el Instituto de Políticas Públicas Pablo Verani y la Fundación Alem (que recientemente firmaron un convenio de cooperación), donde los principales oradores fueron el presidente de esta última institución, y exsecretario de Articulación Científico Tecnológica de la Nación, Agustín Campero y, precisamente, Granada.

En esa oportunidad, Granada declaró: “Nos encontramos hoy con elementos casi paradójicos: una comunidad científica y tecnológica con una producción de alta calidad en temáticas nucleares y no nucleares, una rica historia construida a lo largo de décadas, y decisiones gubernamentales que afectan a la ciencia, la tecnología y la educación, que nos desconciertan y angustian”.

Y además afirmó: “Estamos atravesando momentos difíciles como no he visto antes”, recalcando que “En vista de los grandes desafíos que los tiempos venideros plantean respecto a la cobertura de las demandas de generación eléctrica, es imprescindible que la CNEA recupere su espacio natural como asesor nato del Estado en la discusión de opciones técnicas y en la generación de opciones estratégicas referidas a temas nucleares”.

En tal sentido, recordó que, justamente, “la CNEA es una institución nacional creada para asesorar al Estado en materia de política nuclear, y para realizar desarrollos en todos los aspectos vinculados a la utilización pacífica de la energía nuclear en el país”.

El físico, durante la alocución, fue claro respecto a su preocupación y reiteró un concepto que había vertido recientemente, cuando se cumplieron setenta y seis años del nacimiento de la CNEA: “Se está desangrando nuestra institución, estamos perdiendo nuestro capital más preciado: los recursos humanos altamente capacitados que tanto costó formar al país”, manifestó.

“Desconozco las intenciones de quienes, con sus decisiones y su gestión, llenaron de incertidumbre esta actualidad, con salarios vergonzosos y vacía de objetivos desafiantes para la ingeniería nuclear dentro de CNEA”, afirmó Granada, quien también reflexionó: “Nuestra responsabilidad hoy es pensar un nuevo plan nuclear que proyecte al futuro los beneficios del uso pacífico de los fenómenos nucleares en sus diferentes formas, lo cual implica desarrollos tecnológicos no solamente vinculados a la generación de nucleoelectricidad, sino también sus aplicaciones a la salud, el agro y la industria. Aunque muchas veces desconocidas por la opinión pública en general, algunas de las técnicas experimentales más poderosas para la investigación en ciencia y tecnología son de índole nuclear, y ellas deben ser explotadas plenamente con el advenimiento del nuevo reactor argentino de investigación (RA-10)”.

“No puede haber soberanía sin ciencia y tecnología”, concluyó el físico.

El físico en el corazón del Centro Atómico, su ámbito natural. Foto: Facundo Pardo.

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