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Reunión en Portugal de los banqueros centrales

Los principales banqueros centrales están deseosos de reescribir las reglas del juego.

En Sintra, Portugal se reunieron, entre otros los presidentes del Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y la Reserva Federal de Estados Unidos, en lo que se considera el cónclave más importante de los últimos 15 años. Los participantes han coincidido en que deberían comunicar menos sobre la dirección que tomarán sus políticas.

Esto sugiere que el ascenso de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal está contribuyendo a que a nivel mundial se pase página en algunos de los supuestos de política monetaria de las últimas dos décadas.

Warsh es conocido por ser crítico desde de las directrices prospectivas, es decir, de que los bancos centrales expongan explícitamente sus planes para el futuro. “Si tengo algún arrepentimiento es haberme sentido obligada y condicionada por las directrices prospectivas”, dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde”

“Donde la orientación prospectiva ha sido muy difícil y por lo tanto me encuentro en una situación muy similar a la de mis colegas, es que uno puede quedar atrapado en ella muy fácilmente”, declaró a su turno el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey. “Es mucho más fácil implementarlo que eliminarlo. Por lo tanto, antes de implementarlo, piensen en lo que tendremos que afrontar con el paso del tiempo. Se vuelve bastante problemático después de un tiempo”, acotó.

“Así que hemos encontrado un objetivo común”, dijo Warsh. Refiriéndose a Lagarde y añadió: “Me cayó bien cuando nos conocimos hace 20 años, cuando era ministra de Finanzas. Después de esa respuesta, me encanta”. “Lo que me ha resultado más estimulante de estos dos últimos días aquí es que mucha gente tiene una mentalidad abierta y está deseosa de replantearse la conducción de la política monetaria”… “Vamos a trazar un nuevo rumbo para poder tomar mejores decisiones y hacer lo correcto”, añadió.

Warsh eludió una pregunta sobre si es probable que la Reserva Federal suba los tipos de interés en las próximas semanas o meses, en consonancia con su desdén general por la orientación prospectiva y su reticencia a comprometerse con una política monetaria concreta.

Según explicó, cuando el comité de política monetaria de la Reserva Federal se reúna a finales de julio, mantendrá un encuentro a puerta cerrada y tomará una decisión basándose en los datos. “Vamos a tener un buen debate”, dijo. “Pero no tengo mucho más que añadir”.

A pesar de que aparentemente compartían la misma visión, existían algunas diferencias sutiles en la forma en que Lagarde y Warsh hablaban sobre las comunicaciones de los bancos centrales. Lagarde habló de rechazar las “orientaciones prospectivas” pero de adoptar un “marco de orientación”, explicando a los mercados financieros y al público cómo se toman las decisiones del BCE, como, por ejemplo, cómo pondera los distintos indicadores.

Warsh parecía menos dispuesto a exponer de forma más explícita la función de reacción política de la Reserva Federal. Cabe destacar que Warsh indicó que la composición de los cinco grupos de trabajo encargados de ofrecer una perspectiva externa sobre los aspectos a largo plazo del funcionamiento de la Reserva Federal probablemente se anunciará la próxima semana. La Reserva Federal tiene previsto presentar sus conclusiones antes de que finalice el año.

“Me reconforta enormemente saber que, aunque no estoy seguro de haberlo interiorizado, existe la voluntad por parte de mis colegas de la comunidad de bancos centrales de todo el mundo de volver a los principios fundamentales”, dijo Warsh.

“Nos hemos visto lastrados por las políticas que la Reserva Federal creó durante la crisis de 2008″, añadió. “Este es un momento excepcional para volver a los principios fundamentales y plantear preguntas difíciles”.

Fuente: Axios

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