miércoles 10 de diciembre de 2025
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Reflexiones sobre la ciencia política argentina en el “Día Nacional del Politólogo/a”: balance y perspectivas

a Carlos Strasser

in memoriam

 

Un año recordando hitos de nuestra historia

En la Argentina, el “Día Nacional de Politólogo/a” concuerda con la finalización del ciclo lectivo lo que le otorga un carácter de balance de un período en el cual pasamos revista por lo acontecido y nos invita a pensar los desafíos para el próximo año.

Durante el pasado siglo XX la ciencia política se ha desarrollado en América Latina.  Esto permitió sucesivos procesos de autonomización de los campos disciplinares, principalmente a partir del derecho y la filosofía, lo que fue generando fuertes tensiones dentro de las comunidades académicas. Una primera influencia positivista trató de introducir una posición realista donde el intento de emplear la metodología de las ciencias naturales fue central. En muchos países esta concepción se vio reflejada en las políticas educativas adoptadas por gobiernos de corte conservador pero que valoraban el desarrollo científico como un elemento central en los procesos de construcción estatal, aunque la importancia radicaba en fomentar más que nada las ciencias naturales y su aplicación en cuestiones prácticas.

Los avatares políticos y las diferentes revoluciones, tanto democratizadoras como posteriormente cívico-militares fueron uno de los factores centrales que generaron fuertes discontinuidades en los procesos de desarrollo disciplinar y en los posibles modelos de ciencia política que se fueron gestando. En países como la Argentina esto se puede observar de manera contundente a partir del golpe militar de 1930. La ruptura institucional ha constituido uno de los principales factores que condicionamiento al desarrollo de la disciplina; por esta razón es común el empleo de la metáfora de las marchas y contramarchas.

Las reflexiones en torno al Centenario de 1910, con la aparición de la Revista Argentina de Ciencias Políticas que durará hasta 1928 podría señalarse como un modelo disciplinar en el cual no hay claras diferencias con el derecho público, pero cuya producción no está muy distante del institucionalismo norteamericano de principios del siglo pasado. La creación de la licenciatura en Derecho Consular de la Universidad Nacional de Litoral, en su sede de Rosario es un elemento importante en los procesos de institucionalización de las ciencias sociales. Por otro lado, la reforma constitucional de 1949 propondrá un modelo universitario con mayor compromiso político en la construcción de una burocracia estatal más ampliada y formada, dando paso a la creación de la primera carrera de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Nacional de Cuyo en 1952 (Bulcourf y D´Alessandro, 2003).

Los cambios en la política de ciencia y técnica permitirán la creación del CONICET en 1957 un hito fundamental para el desarrollo científico en el país. En este mismo momento dos hechos van a repercutir en la construcción paulatina de la ciencia política argentina; por un lado, la creación de la licenciatura en Sociología en el marco de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y por el otro la Asociación Argentina de Ciencia Política en manos de abogados constitucionalistas. El golpe de Estado de 1966 marcará un punto de inflexión negativo en la llamada “década dorada” de la ciencia argentina. El corto regreso a la democracia terminará con la instauración del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura cívico-militar más cruenta de la historia argentina. Esto generó no solo despidos, persecuciones y exilios de gran parte de los estudiantes, profesores y científicos argentinos, sino la desaparición forzada de parte de éstos bajo el terrorismo de Estado.

Es con la democratización a comienzos de los años ochenta del pasado siglo en donde podremos observar un desarrollo sostenido de la ciencia política tanto en la Argentina como en el resto de la región, si bien con ritmos y matices diferentes. En este año 2025 se cumplieron años relevantes de varias instituciones como el 50 Aniversario del CEDES, los 40 de la creación de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires y los 20 de la misma en la Universidad Nacional de Entre Ríos. A pesar de estas conmemoraciones estamos transcurriendo los dos años más duros para la ciencia en nuestro país debido a las políticas tanto de ciencia y tecnología como de educación superior implementadas por el gobierno de Javier Milei. El salario docente universitario perdió más del 40% en relación a la inflación señalada por las propias autoridades políticas. Esto sucede en un marco de continua y sostenida agresión a los medios de comunicación social, piezas fundamentales para sostener la libertad de expresión dentro de un régimen democrático. A pesar de esto la ciencia política intenta transitar por esta situación fomentando el intercambio de ideas y la realización de los eventos que viene sosteniendo desde el inicio democratizador. Eso no significa que no asumamos una visión crítica y reflexiva sobre nuestra propia práctica. Necesitamos adecuarnos sin perder nuestra identidad a procesos más amplios de construcción internacional del conocimiento tanto a nivel regional como mundial. Toda disciplina se base en sus propios mitos, fundacionales como cimientos de toda construcción colectiva, como bien señalaron en 2023 Giliberto Capano y Luca Verzichelli en su libro The Fate of Political Scientists in Europe. From Myth to Action. La ciencia política argentina debe encaminarse a ampliar su horizonte e intentar dar cuenta de la complejidad de los nuevos fenómenos políticos, en ese sentido, como señalaba Federico García Lorca “se recuerda hacia mañana”.

50 Años del CEDES

Este año hemos festejado el 50 Aniversario del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), posiblemente el centro de investigación social más relevante que ha tenido la Argentina, no solo por su continuidad institucional sino por la originalidad y calidad de su trabajo científico. Si bien se desarrolló como un centro interdisciplinario donde convergen las diversas ciencias sociales, desde el espacio de la ciencia política fue fundamental para el reconocimiento de la disciplina internacionalmente. Entre los fundadores de la institución estuvieron Guillermo O´Donnell, Oscar Oszlak y Marcelo Cavarozzi, principales referentes del campo. Hoy en día estamos acostumbrados al estudio de los problemas de las mujeres y lo que hemos pasado a denominar “perspectiva de género” pero fue esta institución con trabajos como los de Elizabeth Jelin y María del Carmen Feijoó, que las ciencias sociales iniciarán un terreno no solo valorado desde el campo científico sino desde su utilidad social (Martin, 2023).

Dentro de este ámbito Oszlak y O´Donnell dieron lugar al denominado “enfoque histórico-estructural” uno de los aportes más destacado de la ciencia política latinoamericana al resto del mundo (Bulcourf y Cardozo, 2021). Libros como La formación del Estado argentino o El estado burocrático-autoritario son ejemplos contundentes del esfuerzo por comprender las particularidades de las sociedades latinoamericanas.

En una sociedad extremadamente polarizada el CEDES se caracterizó por una especie de pragmatismo teórico y metodológico que ha dificultado poder clasificar sus aportes en términos político-ideológicos. En el acto de celebración realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA el economista Martín Rapetti, actual secretario de su Comisión Directiva, lo expreso claramente haciendo alusión a su propio campo al que muchos han tildado de “conservadores heterodoxos” y otras atribuciones que nos muestran lo esquivas que son las nominaciones.

En el transcurso de estas cinco décadas el CEDES se convirtió en un faro del país hacia el mundo tratando de dar cuenta de la especificidad de nuestra realidad, pero sin dejar de producir un diálogo crítico y fecundo con los aportes realizados en los países considerados centrales (Bulcourf, 2023).

Recordando a Carlos Acuña

Este año tuvimos la partida del doctor Carlos Acuña, uno de los principales referentes de la ciencia política argentina. Había realizado sus estudios de grado en la Universidad del Salvador, egresando en 1975. Su formación se realizó en un momento muy especial de la institución. Por un lado, una sólida formación teórica y empírica bajo las reformas implementadas por Carlos Floria a partir de 1969 y por el otro un clima de elevada politización. Carlos Asumió un claro compromiso en ambos sentidos llegando a presidir el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales. Posteriormente ingresó en la Maestría en Metodología de la Investigación de la Universidad de Belgrano bajo la dirección de Gregorio Klimovosky. Se trasladó a los EE.UU. realizando una estadía de investigación en el Kellogg Institute de Notre Dame y su doctorado en la prestigiosa Universidad de Chicago; presentando su tesis en 1995.

A su regreso a la Argentina realizó una extensa labor de investigación y docencia en la Universidad de San Andrés, donde creó su Maestría en Políticas Públicas y Administración. Desde 2012 hasta la fecha integró el Centro de Investigación sobre Estado, Administración y políticas públicas de la Universidad Nacional de San Martín donde impartió clases en su Maestría de Planificación y Evaluación de Políticas Públicas y fue el creador de su reciente doctorado en Administración y Políticas Públicas (Andrenacci, 2025).

El trabajo constante de Oscar Oszlak

En diciembre del año paso Oscar Oszlak recibió el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, más allá del reconocimiento que esto significa, impartió una serie de conferencias y encuentros con estudiantes, políticos, académicos y funcionarios desde Ushuaia hasta Rio Grande; podríamos sostener que la reflexión sobre el Estado y la administración pública se trasladó al fin del mundo.

En lo que va del presente año el profesor Oszlak fue galardonado de igual forma por parte de la Universidad Nacional de La Rioja y por la Universidad Nacional de San Martin, mostrando el amplio reconocimiento federal que amerita su obra y trayectoria. En este sentido la carrera de Ciencia Política de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos ha festejado sus 20 años instaurando la Distinción Oscar Oszlak a la trayectoria o aporte significativo al campo de la ciencia política. Esta oportunidad fue otorgada post mortem a la profesa Cristina Díaz.

Pero sin lugar a dudas lo más importante constituye el trabajo constante y cotidiano del doctor Oszlak en la investigación e innovación en el campo de la administración y las políticas públicas. Este año contamos con la publicación de Abrir el Estado ¿Quién tiene la llave? su último libro que nos permite analizar la evolución del gobierno electrónico, pasado por el gobierno abierto hasta llegar al concepto actual de Estado abierto, del cual es su creador y principal referente. Esto debe comprenderse en el contexto actual del país, en donde el propio gobierno pretende la destrucción del propio aparato estatal.

A 40 años de la Comisión Strasser

Uno de los hitos más relevantes del desarrollo de la ciencia política argentina lo constituye la creación de la carrera en el seno de la Universidad de Buenos Aires. A diferencia de otras ciencias sociales como la propia sociología, la ciencia política se desarrolló primero en el interior del país, ya sea en la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Nacional de San Juan, La Universidad Nacional de Rosario (con su instancia previa en la Universidad Nacional del Litoral) y en instituciones privadas como la Universidad del Salvador y la Universidad Católica de Córdoba (Bulcourf y D´Alessandro, 2003).

El proyecto de crear una carrera dentro de la institución era de larga data. De hecho, el profesor Carlos Floria había realizado una presentación al respecto como resultado de su beca Eisenhower en los EE.UU. en la Facultad de Derecho. Sin embargo, esto fue rechazado por considerar que la disciplina constituía parte del derecho. Como podemos apreciar la problemática de la “autonomía disciplinar” ha constituido uno de los ejes de debate histórico más relevantes para comprender su historia en el país.

Es a partir de la democratización que se va a materializar la carrera en la Universidad de Buenos Aires como un proyecto político-académico del presidente Raúl Alfonsín, en estrecha colaboración con Francisco Delich, rector de la institución y Carlos Strasser, quién estará a cargo de la coordinación de la comisión encargada de elaborar el primero Plan de Estudios (Kandel, 2002; Bulcourf y D´Alessandro, 2003). Ésta estaba formada por intelectuales destacados que pertenecían a diferentes espacios políticos, lo que expresó un espacio de pluralidad y debate. Es así como abrió sus puertas bajo la dirección de Edgardo Catterberg, con un pequeño grupo de estudiantes hoy denominados cariñosamente “los jurásicos”. Este primer grupo de egresados han ido ocupando destacados roles dentro de la disciplina, tanto dentro como fuera del país. Hasta la fecha se han sucedido en la dirección de la carrera Lilia Puig de Stubrin, Luis Aznar, Franco Castiglioni, Arturo Fernández, Tomás Várnagy, Jorge Meyer, Luis Tonelli, Elsa Llenderrozas y Miguel De Luca. A lo largo de estos años la carrera tuvo tres reformas curriculares las que apuntaron a fortificar su eje disciplinar y metodológico permitiendo un espacio para la especialización dentro de las áreas tradicionales de la ciencia política (Bravo y Buonacorso, 2025).

Durante 2025 la carrera se propuso realizar un conjunto de actividades vinculadas a reflexionar sobre estos cuarenta años, lo que se vio reflejado en una serie de reuniones abiertas de la Comisión de Inserción y Desarrollo profesional. Aquí además de la reconstrucción de la propia historia uno de los principales objetivos es la reflexión sobre los ámbitos del ejercicio profesional y las estrategias de inserción laboral. Constituyó un año con invitados internacionales destacados como los profesores italianos Giliberto Capano de la Universidad de Bologna y Marco Damiani y Marco Mazzoni ambos de la Universidad de Peruggia; afianzando una vez más los lazos con la ciencia política italiana que marcaron una continuidad desde la legendaria Conferencia Inaugural dictada por Norberto Bobbio. El cierre de actividades contó con el profesor Gerardo Munck de la Universidad de California en San Diego.

Los desafíos de la ciencia política argentina

Si realizamos un estudio básico sobre el desarrollo de la ciencia política desde mediados de la década de los ochenta del pasado siglo, el balance va a ser más que positivo. Los indicadores elementales han crecido y se han sostenido en el tiempo. La creación de carreras de grado e instancias de posgrado (ya sean cursos, especializaciones, maestrías y doctorados); la publicación de libros y especialmente de revistas científico-académicas; la consolidación de la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP) posiblemente la asociación nacional más grande de la región ya ha realizado 17 congresos junto a numerosos otros eventos, desarrollando su Revista SAAP. En Buenos Aires se llevaron a cabo 2 Congresos Internacionales de la disciplina organizados por la International Political Science Association. (IPSA) el primero en 1991 y el siguiente en 2023.

Por otro lado, también hemos sido sede del Congreso Internacional de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP) y lo volveremos a ser el próximo año. La Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario viene desarrollando bienalmente sus conocidos Congresos Internacionales sobre Democracia; lo que le permite al país tener un momento de encuentro anual a escala nacional. En 2026 se cumplirán los 10 años de la reapertura de la carrera en la Universidad Nacional de Mar del Plata, la cual había sido cerrada por la dictadura militar en 1977, para lo cual se llevarán a cabo las I Jornadas de Ciencia Política de la institución.

Sin embargo, si analizamos este desarrollo con indicadores más específicos vamos a encontrar ciertas cuestiones más “esclerosadas” en términos comparados con otros países de la región como Brasil, México, Chile, Colombia o Uruguay. Esto debe comprenderse en un momento “exponencial” de la internacionalización del conocimiento y el trabajo colaborativo en redes, algo que a su vez se incrementó con la pandemia del COVID19 (Oszlak, 2020). Por un lado, las publicaciones científicas periódicas no se encuentran ampliamente indexadas y no suelen contar con su correspondiente DOI. Esto debilita fuertemente el impacto de nuestras revistas. Por otro lado, la participación de personas de instituciones argentinas en eventos internacionales presenciales también ha disminuido comparativamente.

Parte de la comunidad tiene una baja tasa de artículos en revistas en inglés e indexadas. Esto nos permite afirmar que la disciplina está transitando por un acentuado parroquialismo y cierta endogamia en términos comparativos. También podemos señalar diferentes tensiones en la forma de producir y publicar. Siguen predominando las compilaciones de cátedra o de miembros de una misma institución o entre grupos de colaboradores cercanos en el mismo país algo que en los años noventa del siglo pasado fue central para ampliar la producción escrita. Sin embargo, hoy en día esto deja de lado una construcción más amplia e internacionalizada.

Debemos reconocer que la producción de las personas radicadas en el exterior no puede contemplarse como un desarrollo disciplinar de nuestro país, sino de aquellos de sostienen y financian las investigaciones. Lo que producimos debe llevar el sello de nuestras instituciones; siendo esto totalmente asumido por quienes estudian la actividad científica en todos los ámbitos. Se suele referirse a los “protagonistas de la ciencia política argentina” en un sentido amplio, a veces incluyendo a aquellos que ya hace décadas ni viven ni producen en nuestras instituciones. Esto constituye una mirada errada, dado que su actividad no puede ser contabilizada como propia distorsionando nuestras prácticas.

El desarrollo disciplinar en el actual período democrático estuvo vinculado a cierto prodomino del neoinstitucionalismo y las visiones económicas como el rational choice, provenientes del maistream angolsajón y su expansión en los principales centros de los países centrales. Esto fue de enorme utilidad cognitiva para dar cuenta de los procesos de democratización de la tercera ola y fenómenos conexos como el sistema de partidos o los sistemas electorales (Huntington, 1994; Bulcourf, 2021).

Hoy nos encontramos en un escenario mundial muy diferente. Por un lado, las democracias occidentales están atravesando una especie de fatiga democrática o en algunos casos se ha utilizado la expresión “erosión democrática” como en su momento ya sostuvieron Steven Levitsky y Daniel Ziblatt. La fórmula schumpeteriana de elecciones libres y periódicas no parece ser el indicador más válido para sostener que un país es o no democrático. Posiblemente en los próximos años observaremos si hemos ingresado en una tercera contra-ola. Pero esto no sucede solo en los endebles regímenes de América Latina, Asia o África sino en los EE.UU. donde los más allegados al presidente Trump se animan a hablar de un tercer mandato fuera de lo que establece la propia Constitución. También nos preguntamos por el concepto de “debate público” que utilizara Robert Dahl para hacer operativo el concepto de libertad política frente a los continuos ataques a la prensa por parte de este extraño presidente, algo que se extiende a liderazgos similares.

No debemos olvidar que ya hace décadas Guillermo O´Donnell advirtió ciertos “desvíos” del modelo liberal de democracia con su concepción de la democracia delegativa que ha permitido ahondar por los casos consolidados de América Latina más allá de la orientación político-ideológica de los gobiernos de turno (O´Donnell, 1997; O´Donnell e Iazzetta, 2011).

La ciencia política predominante en los espacios más prestigiosos no parece dar cuenta de manera acertada con las nuevas derechas y específicamente en lo concerniente al gobierno de Javier Milei. Es aquí donde las deficiencias de los enfoques que hemos mencionado se notan en forma más palpable. Es desde disciplinas cercanas como la sociología, la antropología o la comunicación social donde encontramos algunas aproximaciones que nos permiten iniciar los pasos en el análisis de estos nuevos fenómenos, también producto de nuevas formas de sociabilidad incrementadas por las consecuencias de la pospandemia y el fracaso de los llamados gobiernos progresistas (Balsa, 2024; Forti, 2024; Ginszberg, 2024; Goldstein, 2024; Finchelstein, 2025; Marty, 2025; Stefanoni, 2025). Aquí es interesante señalar los aportes de la sociología para tratar de dar cuenta con sólidos fundamentos empíricos los cambios políticos en la región que habilitaron la aparición de los gobiernos de extrema derecha como la reciente compilación de Gabriel Kessler y Gabriel Vommaro La era del hartazgo. Como señalamos esto debe comprenderse en la dinámica entre el Estado “y” la sociedad como hace cincuenta años proponían nuestros padres fundadores desde el CEDES; es así como la propia estructura social debe ser interrogada bajo otros criterios (Kessler y Piovani, 2025). Es evidente que desde la ciencia política argentina debemos seguir el legado de Guillermo O´Donnell de “ponerle nombre a las bestias”.

Al intentar abordar nuestra propia historia debemos tener claros criterios de “vigilancia epistemológica” para tratar de analizar en profundidad los aspectos básicos que hacen a las relaciones de poder dentro del propio campo; estamos obligados a asumir una postura más realista en torno al funcionamiento de nuestras instituciones (Ravecca, 2019). Hay que animarnos a indagar sobre la “política de la ciencia política” y no solo construir una efemérides heroica.

Referencias

Andrenacci, L. (2025). In Memoriam. Carlos H. Acuña 1953-2025. FORUM. The LASA Magazine (https://forum.lasaweb.org/articles/56-4/carlos-h-acuna-1953-2025/).

Balsa, J. (2024). ¿Por qué ganó Milei? Disputas por la hegemonía y la ideología en Argentina. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.

Bravo, A. y Buonacorso, L. (2025). Historia y desarrollo de la ciencia política en la Argentina: un estudio de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Ponencia presentada en las IV Jornadas de Sociología, Universidad Nacional de Mar del Plata.

Bulcourf, P. (2021). Las texturas de lo político: construyendo una cartografía compleja de la historia de la ciencia política en América Latina. Complejidad, (39).

Bulcourf, P. (2023). Policy analysis in private research centers: the Center for the Study of State and Society and its production on state and public policies in Argentina. En Cardozo, N y Bulcourf, P. (eds.) Policy Analysis in Argentina, Bristol University Press.

Bulcourf, P. y D´Alessandro, M. (2003). La ciencia política en la Argentina.  En Pinto, J. Manual de Ciencia Política. EUDEBA.

Bulcourf, P. y Cardozo, N. (2021). Comprendiendo al Estado en América Latina: una aproximación a su historia y análisis. En Canales Aliende, J.; Delgado Fernández, S. y Romero Tarín, A. (eds.) Tras las huellas del Leviatán. Algunas reflexiones sobre el futuro del Estado y de sus instituciones en el siglo XXI (pp. 101-160). Pomares.

Capano, G. y Verzichelli, L. (2023). The Fate of Political Scientists in Europe. From Myth to Action. Palgrave Macmillan.

Dahl, R. (1986). La poliarquía. Participación y oposición. Tecnos.

Finchelstein, F. (2025). Aspirantes a fascistas. Una guía para entender la principal amenaza a la democracia. Taurus.

Forti, S. (2024). Democracias en extinción. El espectro de las autocracias electorales. Ediciones Akal.

Ginzberg, S. (2024). Síndrome 1933. Gatopardo ensayo.

Goldstein, A. (2024). La cuarta ola. Líderes fanáticos y oportunistas en la nueva era de la extrema derecha. Marea.

Huntington, S. (1994). La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX. Paidós.

Kandel, V. (2002). El estudio académico de la ciencia política. El caso de la Universidad de Buenos Aires. En Fernández, A. (comp.) La ciencia política en la Argentina. Dos siglos de historia. Buenos Aires.

Kessler, G. y Vommaro, G. (coord.). (2025). La era del hartazgo. Líderes disruptivos, polarización y antipolítica en América Latina. Siglo XXI.

Kessker, G. y Piovani, J (2025). Una sociología de la vida en común. Siglo XXI.

Martin, M.  (2023). Parlamento y género: el caso de la Provincia de Misiones 1983-2001. EDUNAM.

Marty, A. (2025). La Nueva Derecha. Qué es, qué defiende y por qué representa una amenaza para nuestras democracias. Ariel.

Oszlak, O. (2020). El Estado en la era exponencial. INAP-CEDES-CLAD.

Oszlak, O. (2025). Abrir el Estado ¿quién tiene la llave? Prometeo.

O´Donnell, G. (1997). Contrapuntos. Paidós.

O´Donnel, G., Iazzetta, O. y Quiroga, H. (coords.) (2011). Democracia delegativa, Prometeo.

Ravecca, P. (2019). The Politics of Political Science. Re-Writing Latin American Experiences. Routledge.

Stefanoni, P. (2025). ¿Libertad sin democracia? Distopías neorreaccionarias que recorren el mundo. Nueva Sociedad, (315).

 

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