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Redes de la nueva derecha entre Europa y América Latina

Tras la victoria de De la Espriella en Colombia, el viraje de América Latina hacia la derecha extrema parece casi completo. Pobre consuelo seguir repitiendo que se trata solo de un voto de castigo contra los gobiernos en funciones. La victoria de Milei en las legislativas argentinas, las descaradas injerencias de Trump en las urnas latinoamericanas y las encuestas de cara a las presidenciales brasileñas —un cabeza a
cabeza entre Lula y Bolsonaro, remake de 2022— apuntan a algo más profundo. Vale la pena, entonces, entender quiénes son, qué piensan y cómo se organizan estos grupos políticos. Y qué pueden hacer los progresistas para encararlos.
La bibliografía académica sobre la nueva derecha es amplia: Steven Forti, Pablo Stefanoni y, más recientemente, The Far Right in Latin America, publicado en acceso abierto por Cambridge. Escueta, en cambio, es la lista de políticos progresistas que han escrito sobre el fenómeno, como si precisamente quienes deberían conocer mejor al adversario que tienen enfrente no se dedicaran a estudiarlo. Y este es el principal mérito de L’internazionale reazionaria. Dall’America Latina all’Europa le reti della nuova destra, publicado hace pocas semanas por Castelvecchi en Italia.
Su autor, Donato Di Santo, no es un académico ni un escritor profesional —por momentos, la prosa resulta algo trabajosa—. Di Santo pertenece a una especie en vías de extinción: exobrero metalúrgico, militante del Partido Comunista Italiano y de sus sucesivas transformaciones, donde fue responsable de América Latina hasta llegar a ser subsecretario de Asuntos Exteriores en el gobierno de centroizquierda de 2006- 2008. Durante décadas recorrió la región de punta a punta, tuteó a sus principales líderes políticos y siguió sus cambiantes etapas históricas. En los noventa publicó, junto con Giancarlo Summa, Rivoluzione Addio, libro en el que reconstruía, a través de las voces de progresistas latinoamericanos, el desembarco al reformismo y el abandono de las armas como instrumento político. A aquellas izquierdas autoritarias, Cuba, Venezuela y Nicaragua, hoy se refiere como “incubadores de autoritarismo de Estado”.
El valor del libro está, ante todo, ahí. En una época marcada por el divorcio entre política y cultura —investigadores que no hacen política y políticos que no leen, y mucho menos escriben—, el gesto de Di Santo va a contracorriente: analiza con rigor un fenómeno decisivo desde el punto de observación de un político que conoce a fondo la región.
Di Santo reconstruye el horizonte común de las nuevas derechas —radicales, extremas, reaccionarias, como se las quiera llamar— en torno a algunos núcleos recurrentes: identidad nacional, retórica antiestablishment, rechazo del papel activo del Estado en la economía, revisionismo histórico, religión y mito del éxito individual. Y, por supuesto, la construcción del enemigo: ya no los comunistas, casi extinguidos, sino feministas, inmigrantes, minorías y movimientos sociales. El libro ofrece una radiografía país por país, partido por partido, señalando tanto los puntos de contacto como las diferencias.
De gran interés es el papel de la derecha española en el impulso a la coordinación entre el viejo y el nuevo continente. El libro reconstruye el rol intelectual de Vargas Llosa y el papel político de Aznar en la consolidación de esta familia política y en la metamorfosis de la derecha conservadora liberal de los años noventa hacia los gritos bárbaros de hoy. Di Santo se sumerge en las estrategias profundas de Vox: mapea su sistema de publicaciones, fundaciones e iniciativas; sigue el recorrido de algunos de sus dirigentes, que pasaron de la moderación del Partido Popular al radicalismo de Vox; y muestra cómo la retórica de la Hispanidad es utilizada para proponer una visión de fraternidad basada en la lengua y la religión entre España y América Latina. A través de sus numerosos nodos latinoamericanos, el partido de Abascal aspira a reafirmar un monopolio euro-latinoamericano de España, según los parámetros de su familia política y de sus parientes ideológicos en América Latina.
El texto reconstruye también el trasfondo de favores intercambiados entre líderes de la derecha italiana y latinoamericana, empezando por el gobierno de Berlusconi —2001-2006 y 2008-2011— y el actual gobierno Meloni. No lo hace en clave escandalística, sino mirando en perspectiva histórica las redes de la derecha italiana, los movimientos neofascistas subversivos de los años setenta y los beneficios que algunos de sus exponentes obtuvieron no solo en términos políticos, sino también estrictamente personales.
Entre las páginas más interesantes, la reconstrucción de la poco conocida historia de la logia masónica P2, que en los años setenta apuntaba a un golpe de Estado en Italia y que nació a través de conexiones entre Italia y Sudamérica. Di Santo sigue su evolución hasta nuestros días: el hijo del fundador de la logia se convirtió en ciudadano nicaragüense y, en esa condición, en embajador en España, cargo que ejercicio hasta enero pasado. ¿Qué hace el hijo de un masón fascista italiano, implicado en tramas para derribar la democracia, representando en Madrid a un gobierno que se autoproclama revolucionario? Di Santo plantea la pregunta. A los investigadores -académicos y judiciales— la respuesta.
El prólogo, firmado por el Secretario Internacional del Partido Democrático, y el epílogo, escrito por un magistrado que investigó los vínculos entre las dictaduras sudamericanas de los años setenta y la extrema derecha italiana, enriquecen el volumen con los puntos de vista de dos italianos que tienen a América Latina en su horizonte profesional.
El de Di Santo es un libro político, dirigido sobre todo a los políticos italianos, habitualmente distraídos frente a la política internacional y aún más frente a América Latina. Llama la atención la distancia entre la densa red de relaciones de la nueva derecha y los escasos vínculos dentro de la familia de la izquierda, con la excepción de la reciente cumbre de Barcelona, después de años de indiferencia recíproca. Pero es
también un libro útil para quienes, desde la academia o el periodismo, se interesan por estos fenómenos. Su principal defecto es haber sido publicado solo en italiano. Por el interés que tiene para el mundo hispanohablante, valdría la pena traducirlo.
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Federico Nastasi es profesor de economía en la Universidad Autónoma Metropolitana de México y periodista
freelance especializado en América Latina. Es autor de la newsletter Taccuino Latinoamericano, publicada por el
CeSPI.

Publicado en El País el 22 de julio de 2026.

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