Los tipos de interés han subido, pero no cunda el pánico.
Traducción Alejandro Garvie
El aumento de los tipos de interés de la deuda pública, tanto en Estados Unidos como en otros países, ocupó ayer los titulares de la página principal del Financial Times y de muchos otros sitios web de noticias financieras. De hecho, los tipos de interés a largo plazo en muchos países han alcanzado niveles no vistos desde mediados de la década de 2000, antes de la crisis financiera mundial.
Como explicaré en breve, este aumento de las tasas de interés se debe en parte a los déficits presupuestarios. Este aumento incrementa el costo del servicio de la deuda pública existente, lo que agrava los déficits futuros. Además, perjudica tanto a los consumidores como a las empresas. En particular, las tasas de interés de las hipotecas y los préstamos para automóviles son mucho más altas que antes de la pandemia, lo que dificulta la asequibilidad.
Pero tengo un mensaje para los futuros responsables políticos: No se alarmen. No permitan que los de siempre socaven su agenda política sembrando el pánico sobre los tipos de interés y la deuda pública.
Digo futuros responsables políticos porque en Estados Unidos no tiene sentido ofrecer consejos sensatos a la administración actual. Trump y compañía no solo ignoran los consejos acertado, sino que están completamente supeditados al insaciable apetito de Trump por proyectos superfluos que despilfarran el presupuesto. Solo una futura administración demócrata estará dispuesta a actuar en interés de la nación para abordar el aumento de las tasas de interés y el creciente déficit público.
En una publicación posterior hablaré sobre lo que deberían hacer un hipotético presidente y Congreso demócratas. Pero mi consejo más importante es no entrar en pánico. Sí, las altas tasas de interés son preocupantes y la próxima administración no debería imitar la despreocupación de la actual Casa Blanca. Pero no hay indicios de una inminente crisis de deuda.
Es fundamental que no repitamos el grave error de 2009-2010. En aquel entonces, el tamaño del déficit simplemente no era un problema. Pero los círculos políticos de Washington y los medios de comunicación orquestaron una alarma generalizada sobre la deuda, convirtiéndola en el tema central de la política y paralizando las respuestas políticas a los verdaderos problemas económicos del país.
Permítanme entonces comenzar mi análisis de los déficits actuales preguntando por qué han subido los tipos de interés.
Los tipos de interés de la deuda pública pueden subir por dos razones principales. En primer lugar, pueden subir porque la demanda general de crédito en la economía supera la oferta. En segundo lugar, pueden subir porque los inversores exigen una prima de riesgo: desconfían de que el gobierno cumpla con sus obligaciones de deuda, pues creen que podría entrar en impago o fomentar la inflación para reducir el valor real de la deuda.
A finales de la década de 1990, los tipos de interés eran altos debido a la enorme demanda de fondos para financiar inversiones en tecnología de la información (empresas puntocom y telecomunicaciones). Los tipos cayeron tras el estallido de la burbuja puntocom. Esta tendencia a la baja continuó después de la crisis financiera de 2008, cuando la demanda de crédito se desplomó tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
En la economía actual existen dos grandes fuentes de demanda de crédito. Una es el auge de la IA, que parece ser mayor, incluso en relación con la economía, que el auge de las TI de la década de 1990. (¿Es también una burbuja? Probablemente, pero eso no es crucial para esta discusión).
La enorme demanda de crédito derivada del auge de la IA queda patente en el drástico deterioro de la liquidez de los “hiperescaladores”, el puñado de gigantes que invierten masivamente en centros de datos. Hasta hace poco, Meta, Google y Microsoft podían financiar sus gastos en IA con su flujo de caja corriente, gracias a los enormes beneficios que obtienen de su posición de monopolio. Ahora, los hiperescaladores están gastando tanto que se ven obligados a emitir bonos para financiar sus inversiones en IA.
Y las grandes empresas tecnológicas no son las únicas que buscan financiación. Gracias en gran parte a los recortes fiscales de Trump, el déficit público es ahora enorme. A continuación, se muestra un gráfico del superávit presupuestario federal (negativo, porque es un déficit) como porcentaje del PIB. Las únicas veces en los últimos 35 años que el déficit ha sido mayor que ahora fueron tras la crisis financiera mundial y en lo peor de la pandemia de COVID-19, cuando tenía sentido incurrir en grandes déficits temporales.

Por lo tanto, el reciente y considerable aumento de los tipos de interés es consecuencia del incremento vertiginoso de la demanda de crédito, tanto para la construcción de centros de datos como para cubrir los déficits federales.
¿Y cuál es la segunda razón para el aumento de los tipos de interés de la deuda pública? ¿Acaso los temores sobre la solvencia del gobierno también influyen en los tipos de interés? Los repuntes de los tipos de interés motivados por la preocupación por la solidez fiscal sí ocurren. El ejemplo reciente más conocido es el de Grecia.
Entre 2010 y 2011, circularon rumores de que Estados Unidos estaba a punto de convertirse en Grecia; rumores claramente exagerados para bloquear los esfuerzos del gobierno de Obama por restablecer el pleno empleo, invertir en infraestructura, etc. Sin embargo, Estados Unidos no era Grecia entonces, ni lo es ahora.
Lo cierto es que incluso las naciones fiscalmente irresponsables rara vez sufren crisis de deuda agudas, a menos que pidan prestado grandes cantidades en moneda extranjera, porque los países que se endeudan en su propia moneda no pueden quedarse sin dinero; pueden imprimir más según sea necesario. (Para más detalles sobre la dificultad de que las naciones que se endeudan en su propia moneda sufran crisis de deuda, véase mi conferencia Mundell-Fleming en el FMI, allá por 2013).
La deuda pública estadounidense, por supuesto, está denominada en dólares. Y hay muy pocas pruebas de que el temor a una crisis al estilo griego esté influyendo en los tipos de interés actuales. Por ejemplo, si los mercados estuvieran realmente preocupados por la solvencia de Estados Unidos y la posibilidad de que el gobierno inflara la deuda, esto debería reflejarse en los indicadores de inflación. Sin embargo, en realidad, ha habido muy pocos cambios en la tasa de inflación de equilibrio, una medida de las expectativas de inflación a largo plazo.
Otro indicador es el precio de los swaps de incumplimiento crediticio (credit default swaps), un seguro contra un posible impago por parte de Estados Unidos. Estos tampoco han variado mucho.
¿Por qué los mercados financieros parecen despreocupados por la solvencia de Estados Unidos? Seguramente no es porque esperen que Trump actúe con responsabilidad. La clara implicación es que los mercados esperan que los demócratas hagan lo que han hecho repetidamente en el pasado: solucionar el desastre fiscal que dejaron los republicanos.
¿Qué deberían hacer los demócratas? Daré algunas recomendaciones en una publicación posterior. Por ahora, el mensaje clave es: no se alarmen. Las tasas de interés han subido, pero esto no es una crisis de deuda.
Link https://paulkrugman.substack.com/p/what-are-bond-markets-telling-us








