Tenía 18 años Leo Messi cuando debutó con la Argentina, en 2006. Fue en una goleada 6-0 ante Serbia y Montenegro, en el inicio de lo que se esperaba fuera un sucesor de Maradona para buscar la Tercera. Y la Tercera llegó en 2022, con él y la Scaloneta en modo estelar.
Ahora Messi tiene 38 —en unos días serán 39— y aquellos compañeros hoy siguen siendo sus entrenadores, como Scaloni, Ayala o Aimar. Y el enano sigue con hambre, con ganas. Suyos fueron los tres goles con los que se arrolló a Argelia, que tuvo en el arco a Luca Zidane, hijo de Zinedine Zidane, que terminó su carrera también en Alemania 2006. El tiempo pasa para todos, para Messi también, pero si esta será su última Copa del Mundo está claro que no será testimonial.
Abrió Messi el marcador a los 17 con un zurdazo al ángulo, amplió el resultado con un derechazo al pescar un rebote dentro del área al 60 y clavó un zurdazo rasante y potente en el último cuarto de hora. Repertorio infinito, como su magia. Y primer hat trick en una Copa del Mundo porque siempre está a tiempo de batir otro récord.
La Argentina arrancó plácida, suelta. Tuvo juego, despliegue, intensidad. No se confió contra Argelia, en un Mundial donde lo normal ha sido lo anormal. Como que Brasil empate con Marruecos o España con Cabo Verde, o que Uruguay tampoco venza a Arabia Saudita. La Scaloneta, quizá advertida, o porque tiene ganas de más, no se durmió en los laureles que ha sabido conseguir. No se relajaron los referentes, como Enzo Fernández, Julián Álvarez o MacAllister, y estuvieron enchufados los más jóvenes, como Almada, y también Nico Paz.
El próximo rival será Austria, el lunes a las 14 horas. El país, se espera, quedará paralizado toda la tarde para seguir con esta fiesta. Si en 16vos toca España, Uruguay o Cabo Verde, será tema para más adelante. Ahora toca disfrutar. Que de la mano de Leo Messi la cuarta vuelta queremos dar.








