La Argentina tuvo que jugar su primera prórroga tras desperdiciar dos veces haber estado en ventaja en el marcador. Scaloni confesó que fue uno de los partidos más complicados que recuerde. En su primer Mundial estos africanos hicieron sufrir a tres campeones del mundo. Espera Egipto el martes.
Antes del comienzo del Mundial, cuando quedó en el grupo de España, Uruguay y Arabia Saudita, a la debutante Cabo Verde más de uno la veía como un invitado extra, que iba solo a ver si acaso metía un gol y no le hacían más de cinco en cada partido. Si clasificaba tercera entre dos campeones del mundo sería toda una proeza. Se metió a dieciseisavos segunda, invicta. Cierto es que en ataque no deslumbraban pero tenían un orden defensivo muy trabajado. No fue una casualidad lo de los tres encuentros anteriores. Y así hicieron sudar sangre a la Argentina, campeón vigente, que dos veces estuvo en ventaja y no lo cerró hasta el 111, en la segunda parte de la prórroga, ahora cuando los descansos son más cortos y el desgaste pasa factura.
Abrió la cuenta Messi al bajar un pase elevado de Medina, afianzado en el lateral izquierdo. Apenas iba media hora. Parecía que de ahí en adelante sería un trámite. Pero en la segunda parte, relajada como no se la vio en todo este torneo, la Argentina fue un flan por la banda izquierda y a la primera que tuvieron los africanos Duarte, que no es pariente de Evita, cruzó un derechazo raso en el que nada pudo hacer el Dibu.
Con media hora por delante la Scaloneta se apoyaba en Messi, siempre escurridizo, con ideas, sobre todo por la derecha. Pero Vozinha, firme en el arco, siempre atajaba, como en los encuentros anteriores. Y así se mantuvo el libreto hasta la prórroga. La manera de vencerlo, parecida a la de Messi, fue otro zurdazo violento, esta vez de Lisandro Martínez, que tomó un rebote en un córner. Era el 92. De nuevo la selección tenía tiempo por delante para el “trámite”. Y otra vez Cabo Verde, con un disparo con efecto al ángulo que va directo a los mejores goles del Mundial, de Lopes Cabral, puso el empate.
No quería penales la Argentina. A esa instancia sobrevivió en Catar 2022, también en Copa América, con el Dibu, sí, pero ¿quién quiere sufrir tanto? No era lo que tenía en mente el Cuti Romero, en otro de esquina cortesía de Messi. Hubo suerte: la pelota pegó en Borges y se fue al ángulo, inatajable. Dibu, sin penales, sacó un tiro libre y otros disparos que llevaban veneno. Hay que saber jugar en estos torneos. Y sufrir. Y vaya si la Scaloneta maneja ambos papeles. En este Mundial lo demostró. Ganó hoy sin su mejor versión. Ganó a Argelia a placer, a Austria sin tener tanto la pelota, a Jordania sin relajarse. Cuatro partidos distintos uno del otro.
Scaloni, en su partido 100 como seleccionador, apenas perdió 9. En conferencia posterior confesó que el de hoy lo marcó, que fue de los más complicados. Cabo Verde, en su primer Mundial, ganó respeto y dejó una actuación inolvidable. La Argentina volverá a la acción el martes, 13 horas, contra Egipto, que también ganó su boleto en penales.
Salvo México, que le dio un repaso a Ecuador, los demás partidos de esta ronda se definieron en tiempo extra o penales. Todo parejo, sin que nadie regale nada. Así viene la mano en el Mundial con más selecciones de la historia.
La cuarta sigue en camino.








