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Internacionales 31 07 2020

Palestinos celebran la Fiesta del Sacrificio, oscurecida por el coronavirus










Los palestinos celebran hoy la festividad de Eid al Adha, una de las más importantes del año para los musulmanes, conocida también como la Fiesta del Sacrificio y que este año se vio oscurecida por un cierre total en Cisjordania para frenar la segunda oleada del coronavirus.

Año a año, Eid al Adha es sinónimo de alegría, reuniones familiares y miles de personas acudiendo a los comercios para adquirir para este día ropa nueva y alimentos.

Comúnmente, también, las familias compran un cordero o un ternero, lo sacrifican y dividen la carne en tres: un tercio para consumo propio, otro para familiares y otro para gente necesitada.

En esta ocasión, mientras que el ritual del sacrificio se mantuvo y muchos acudieron a rezar por la mañana, la celebración está limitada por las restricciones impuestas por el Gobierno palestino para frenar la propagación de la COVID-19.

Desde esta mañana, la Autoridad Nacional Palestina, que gobierna en Cisjordania, impuso un cierre total para evitar grandes aglomeraciones de gente en este día, que marca la ocasión en la que Alá se apareció al profeta Ibrahim en un sueño y le pidió que sacrificara a su hijo Ismail para demostrar su devoción por el todopoderoso.

Durante el cierre, que durará hasta el domingo, solo se permite el rezo en lugares abiertos y por un máximo de quince minutos.

Según la agencia de noticias oficial palestina, Wafa, más de 27.000 fieles acudieron esta mañana a la mezquita Al Aqsa, en la Explanada de las Mezquitas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde rezaron manteniendo medidas de distanciamiento social y con mascarillas.

La pandemia, que había tenido un impacto menor en los territorios palestinos durante la primera mitad del año, ha causado decenas de muertes en las últimas semanas -84 hasta el momento- y registra ya casi 15.000 casos confirmados. De esta cifra, que aumenta de a cientos todos los días, más de la mitad son casos actualmente activos, la mayoría de ellos en la ciudad cisjordana de Hebrón. (EFE)