El líder indígena murió el 30 de mayo a las 8:30 de la noche. El régimen tardó más de doce horas en confirmarlo. Ahora el MINSA y la Dirección de Medicina Legal dicen estar realizando “los procedimientos correspondientes a la certificación de su fallecimiento”, mientras se niegan a entregar el cuerpo a su familia, que quiere enterrarlo en Sandy Bay según su voluntad. Aun muerto, Brooklyn Rivera sigue preso.
Por Wilfredo Miranda Aburto
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo confirmó la muerte de Brooklyn Rivera, más de doce horas después de ocurrida en el Hospital Fernando Velez Paíz. El líder indígena murió a las 8:30 de la noche de este 30 de mayo, confirmaron a familiares fuentes de su familia y hospitalarias.
A través de un escueto comunicado difundido este domingo, el régimen copresidencial asegura que falleció por complicaciones asociadas a “una bacteria generada por el virus COVID 19”. “Brooklyn estuvo acompañado con Cariño y Fé, por la fraternal presencia de la Compañera Nancy Elizabeth Henríquez, por su hijo Wailan Rivera, por su Hermana Alda López Bryan, por la Reverenda Adela Martínez de la Iglesia Morava, y por el Comandante Lumberto Campbell”, aseguran.
Sin embargo, en el mismo tono de los comunicados anteriores sobre su estado de salud, la dictadura no reconoce responsabilidad alguna en su muerte provocada por los más de 971 días de prisión política y desaparición que le impusieron.
Así como el régimen confirmó tardíamente su muerte, de igual forma lo presentó el pasado 27 de mayo, después de 971 de desaparición forzada por ocultamiento de paradero. Lo que mostraron fue a un hombre en agonía: postrado, con traqueotomía, alimentación intravenosa, daño neurológico severo y colapso multiorgánico. Dos días después que su hija, Tininiska, exigiera al régimen que le entregara a su padre, en otro comunicado aseguraron que moverlo “elevaría el riesgo de su vida con consecuencias predecibles”.
Rivera pasó los últimos días, básicamente, en coma, asistido por ventilación mecánica ante el agravamiento de su condición. Fuentes médicas consultadas por DIVERGENTES coinciden que si bien el líder del partido Yatama presentaba un cuadro clínico muy reservado, propenso a morir como sucedió, la falta de atención médica y oportuna que no recibió por estar desparecido fue determinante para su final.
A familiares y allegados de Rivera les comunicaron su deceso pasadas las 8:30 de la noche, pero el régimen Ortega-Murillo mantuvo silencio sobre la muerte. Tampoco dicen en el comunicado la hora del deceso. Además, el cuerpo todavía no ha sido entregado a sus familiares por lo que sigue aún preso estando muerto.
“El MINSA y la Dirección de Medicina Legal realizan los procedimientos correspondientes a la certificación de su fallecimiento”, dice el último comunicado, sin dar mayores detalles. No obstante, fuentes cercanas al partido Yatama aseguraron a DIVERGENTES que el régimen no quiere entregar el cuerpo de Rivera a su familia. La familia de la víctima desea atender la voluntad de enterrarlo en Lidaukra en Sandy Bay, donde está enterrada su madre.
“Es asesinato”

La confirmación de la muerte de Rivera ha causado reacciones de rechazo a nivel nacional e internacional. El partido político UNAMOS lo cataloga como “asesinato”. “Levantamos nuestra voz con profunda indignación y dolor por el crimen de Estado perpetrado contra el líder indígena y diputado miskito”, sostienen.
“Brooklyn Rivera ha muerto bajo la custodia de un régimen que ha convertido las cárceles del país en centros de exterminio físico y psicológico. Su asesinato no es un hecho aislado; es la continuación de la estrategia de tierra arrasada que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo lleva a cabo contra los pueblos originarios del Caribe nicaragüense”, agrega UNAMOS.
La Asociación Memoria y Justicia resaltó además que el líder indígena es el octavo preso político muerto bajo custodia del régimen. Cuatro de esas muertes ocurrieron en los últimos nueve meses. “Esto no es una coincidencia ni una tragedia médica. Es un patrón. Y los patrones tienen responsables”, remarcó Claudia Pineda, directora de la organización.
“Exigimos que la comunidad internacional no normalice esta muerte. Que la investigue. Que la nombre por lo que es: una muerte bajo custodia estatal, en un contexto de represión sistemática, documentada y deliberada”, insistió Pineda.
En esa misma línea, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert R. Ramdin, recordó que Rivera estaba “protegido por medidas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). “Su fallecimiento exige una investigación inmediata, independiente y transparente”, conminó.
“Deben garantizarse los derechos a la vida, la integridad personal y el debido proceso. Mis condolencias a su familia y al pueblo miskita. Seguimos exigiendo la liberación incondicional de todos los presos políticos injustamente detenidos por el régimen nicaragüense”, agregó Ramdin.








