Hasta 2022, Juventud Presidente era una iniciativa de comunicación de la organización Red de Comunicadores Sandinistas, enfocado en noticias locales afines al régimen de Daniel Ortega. Su página de Facebook, abierta en febrero de 2011, se limitaba a compartir postales con mensajes alusivos al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y fotografías de actividades varias difundidas primeramente por la prensa oficialista.
Con la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, comenzó a transformarse en un medio con perspectiva internacional bajo la marca JP+. Actualmente, acumula más de 834 000 suscriptores en YouTube y 970 000 seguidores en Facebook, un crecimiento exponencial que refleja un cambio editorial que no es casual. Es deliberado y estratégico.
JP+ empezó a publicar videos sobre relatos falsos de la invasión rusa. Mientras la Unión Europea (UE) suspendía las emisiones de Sputnik y RT, acusándolas de ser instrumentos de desinformación del Kremlin, Rusia redirigía su maquinaria propagandística hacia América Latina.
La región, especialmente países con tensiones históricas con Estados Unidos como Nicaragua, Venezuela y Cuba, se convirtió en terreno fértil para sus mensajes. “Nicaragua es una base de operaciones de la propaganda rusa”, señala Robert Evan Ellis, profesor del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos. Según Ellis, RT y Sputnik forman parte de un ecosistema de desinformación que busca reforzar la alianza entre Managua y Moscú y disputar la narrativa regional contra Estados Unidos y la Unión Europea.
Cuando la Unión Europea bloqueó a los medios rusos, Daniel Edmundo Ortega Murillo, coordinador de Medios del Consejo de Comunicación y Ciudadanía e hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, salió en defensa de Sputnik y RT, acusando a Europa y Estados Unidos de atentar contra la libertad de prensa.
Posteriormente, Daniel Edmundo firmó varios memorandos de entendimiento entre RT, Sputnik y medios oficialistas, que incluían, entre otras cosas, “intercambio de experiencias”. Lo último que se sabe oficialmente es que el canal ruso alista su desembarco en la televisión abierta nicaragüense, acompañado de la llegada de periodistas de RT y Sputnik al país. Hasta ahora su señal es emitida por las empresas de televisión por cable de Nicaragua. Estas operaciones forman parte de una estrategia más amplia de Rusia de influir en la región mediante el uso de medios de comunicación y desinformación.
Nicaragua y la guerra del soft power
La editora en jefe de RT, Margarita Simonyan, ha reconocido abiertamente que el medio libra una guerra de información contra Occidente, llegando a compararlo con el Ministerio de Defensa ruso. Esa estrategia es descrita por varios analistas consultados por DIVERGENTES como soft power o poder blando, que consiste en un intento de modificar comportamientos estatales mediante la presión mediática, más que por la fuerza económica o militar.
“Es una forma de influencia mediática. No es una presión económica, no es una presión militar, es una presión con medios de comunicación, una presión que parece inofensiva, pero que en realidad puede ser muy dañina porque llega a las mentes y sensibilidades de ciertas regiones”, explica Carlos Galán Cordero, director del Máster de Análisis de Inteligencia de la Universidad Nebrija, España. Para Galán, Nicaragua se ha convertido en un eslabón clave para que Rusia expanda la desinformación en Centroamérica.
En 2022, Ellis declaró ante el Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EE. UU. que hay evidencia creíble de que Rusia lleva a cabo “actividades de guerra de información” en la región, posiblemente coordinadas con Cuba y Venezuela.
Estas operaciones se apoyan en redes sociales como Twitter, Instagram, Facebook y WhatsApp, amplificadas por tecnologías que incluyen “bots” y granjas de “trolls”. Ellis destaca que estas herramientas han servido para desestabilizar países. En el caso de Nicaragua, fueron usadas por el régimen para cambiar la narrativa sobre las protestas sociales de 2018.
La “limpia” de troles sandinistas ejecutada por Facebook
Un ejemplo claro se dio en 2021, cuando Facebook eliminó una red de perfiles falsos vinculada al FSLN y a varias entidades gubernamentales, que operaba desde 2018 con el objetivo de influir en la opinión pública a favor del Ejecutivo y en contra de la oposición. Ese año se eliminaron 937 cuentas de Facebook, 140 páginas, 24 grupos y 363 cuentas de Instagram, operadas desde instituciones como el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), la Corte Suprema de Justicia y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.
Vladimir Rouvinski, experto en la influencia rusa en América Latina, coincide con Ellis en que Nicaragua se ha convertido en el “hub” de la propaganda rusa en Centroamérica, sirviendo como centro regional de RT en el istmo. “El régimen de Daniel Ortega básicamente permite a Rusia poder hacer cosas de manera fácil, es una especie de testing, de prueba de fuego. Desde Nicaragua los rusos tienen la comodidad, la posibilidad de expandir e intentar varias modalidades y ahí está el peligro de la propaganda”, dice.
El experto también advirtió a Reporteros Sin Frontera (RSF) que RT utiliza lo que en ciencia política se conoce como “política de los símbolos”. “El canal usa los mismos formatos que los de la televisión pública rusa, ofreciendo las noticias de un modo que enfatiza los elementos que provocan una reacción emocional”.
En este juego, Rusia consolida su influencia en la región, mientras Ortega se asegura el respaldo de una potencia extranjera para mantener su poder, de acuerdo con los expertos, fortaleciendo así un vínculo que combina política, propaganda y control social.
En agosto pasado, Daniel Edmundo visitó las sedes centrales de RT en Español y Sputnik, en Moscú, Federación de Rusia, como parte de un periplo recurrente desde 2022. Allí, el hijo de la pareja gobernante afirmó que “los pueblos dignos” se enfrentan “constantemente” a lo que denominó “terrorismo mediático, las noticias falsas y las manipulaciones de las empresas mediáticas fascistas” al servicio de los gobiernos occidentales.
Romper con la hegemonía de Estados Unidos
“La entrevista de Tucker Carlson [periodista estadounidense conservador] con Putin que Occidente quiere bloquear”, reza el título de un vídeo publicado en YouTube por JP+ en febrero de 2024, que al cierre de este reporte acumulaba 1.9 millones de reproducciones. Este es uno de los ejemplos de cómo JP+ se ha convertido en una plataforma de amplificación de mensajes y narrativas alineados con Moscú.
Otros contenidos de este canal se centran principalmente en atacar a Estados Unidos y la Unión Europea, mientras venden la imagen de China y Rusia como protagonistas de un nuevo orden mundial. “Cumbre Putin – [Donald] Trump margina a Europa”, se lee en otro video, cuya portada muestra los rostros compungidos de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania; y Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido. Las reproducciones se cuentan por miles.
JP+ no solo ha crecido en alcance, sino que también se ha convertido en un vehículo operado de Managua para reproducir narrativas afines a los intereses de Moscú, en la misma línea que RT y Sputnik. Según un informe de 2023 del Instituto de la Paz de los Estados Unidos, las campañas de desinformación de Rusia en América Latina, que han estado activas desde el retorno a la presidencia de Putin, aumentaron después de las invasiones rusas de Ucrania en 2014 y 2022.
“Su efecto puede verse en el cambio de opinión pública y en la resistencia de los países latinoamericanos a proporcionar material a Ucrania o a participar en las sanciones a Rusia”, menciona la institución.
Los hallazgos apuntan a que Putin ha explotado la desconfianza hacia Estados Unidos al caracterizarlo como un país interesado en la extracción de recursos y al respaldar políticas económicas poco adecuadas para América Latina, ofreciendo a Rusia una alternativa amistosa y menos intrusiva.“Las operaciones de información exitosas amplifican los mensajes rusos a través de plataformas mediáticas aliadas de Rusia y redes de actores influyentes, incluidos periodistas, personas influyentes de las redes sociales, diplomáticos e intelectuales tanto de derecha como de izquierda”, indica.
Capacitaciones a propagandistas sandinistas son claves
Rouvinski también menciona que lo que busca Rusia en América Latina a través de RT y Sputnik es básicamente proyectar una imagen de Estados Unidos como un país que tiene unas políticas que van en contra de los intereses de los países latinoamericanos.
El experto considera que para Rusia América Latina sigue siendo vista como el “patio trasero” de Estados Unidos, y que cualquier dificultad que enfrente Washington en la región “puede jugar a favor de Moscú”. Estados Unidos de hecho reconoció a finales de 2024 que la desinformación “es una de las armas más importantes y de mayor alcance del Kremlin”.
Pero, ¿qué tienen que ver RT, Sputnik y JP+? La clave está en las capacitaciones e intercambios entre periodistas rusos y nicaragüenses, bajo acuerdos de cooperación mediática. Desde Managua, JP+ no sólo replica los mensajes de RT, sino que se convierte en una plataforma de ensayo para la propaganda rusa en Centroamérica.
“Sputnik News y RT han impartido cursos en universidades, algo que no hemos visto en Venezuela. Nicaragua, sin duda, tiene una influencia importante”, advierte Carlos Galán Cordero. Esa influencia, subrayan los expertos, debería encender las alarmas de los gobiernos democráticos de la región.








