Sobrevivió más de 400 días desaparecido y en la cárcel de El Rodeo
El gendarme argentino Nahuel Gallo ya está en la Argentina. El avión que lo trajo de regreso a casa aterrizó a la madrugada. Lo recibieron con honores y enseguida se dio el esperado abrazo con su familia. Primero con su pareja, María Alexandra Gómez, y luego con su hijo Víctor, a quien pudo volver a cargar.
Durante el viaje el gendarme estuvo en la cabina, donde se lo vio vestido con una camiseta de la selección argentina y tomando sus primeros mates. Luego, al tocar suelo, vestía ya su uniforme de gendarmería.
En este primer día le harán chequeos médicos. No es un dato menor debido a las condiciones de campo de concentración que tiene la cárcel de El Rodeo, donde los presos políticos coinciden en que hay tortura, hacinamiento, mala alimentación, plagas, ningún tipo de higiene básica.
Gallo estuvo 448 días detenido en carácter de desaparecido. Desde que lo capturaron en diciembre de 2024 jamás tuvo visitas, abogado ni lo presentaron en tribunales. Le dieron una sola llamada, la semana pasada tras cinco días en huelga de hambre. Fue la única vez que su familia pudo escuchar su voz. Hasta hoy, que ya están juntos de nuevo.
Fue un año y medio en que la familia, en Argentina y en Venezuela, alzó la voz, denunció, hizo marchas, tuvo reuniones, conversaciones con la prensa. Y en que Nahuel, según testimonios de otros presos políticos, se convirtió en un referente para el resto. Todos hablan bien de él, de su carácter, de su liderazgo.
Y ahora está de regreso.
En Venezuela, sin embargo, queda otro argentino preso político, el abogado Germán Giuliani, en la cárcel de Yare. Lo detuvieron en mayo de 2025. Y como él aún hay más de 300 prisioneros políticos. No termina aún el calvario para cientos de familias.








