menu
Internacionales 08 06 2021

Mladic en La Haya, diez años de desplantes










El exlíder militar serbobosnio Ratko Mladic, cuya condena a cadena perpetua por genocidio y otros crímenes fue ratificada este martes, acumula un largo historial de desplantes dirigidos contra jueces y víctimas a lo largo de los diez años que ha durado su proceso legal.

El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) emitió la orden de arresto internacional contra Mladic en 1996. Vivió como fugitivo hasta que fue detenido en mayo de 2011 al norte de Serbia, desde donde fue trasladado a La Haya.

Se presentó a la apertura del juicio aplaudiendo y mostrando los pulgares hacia arriba. En una de las sesiones en las que estaban presentes varias madres de Srebrenica, el lugar donde 8.000 varones musulmanes fueron asesinados, una de ellas lo llamó “buitre”. Mladic respondió mirándola y haciendo con la mano el gesto amenazante de cortarle el cuello.

Sus interrupciones a los magistrados le valieron la expulsión de la sala en varias ocasiones. En la lectura de la sentencia en primera instancia, pidió una pausa de cinco minutos para ir al baño y no volvió porque, según dijeron sus abogados, sufrió una crisis de hipertensión. Dicho problema no evitó que unas horas después comentara “con su familia y de buen humor” el veredicto, dijo uno de sus abogados, Jason Alarid.

Un año después, durante el recurso de apelación, se presentó vistiendo una camiseta que tenía impresas las siglas de la OTAN y un pulgar hacia abajo. “Esto es un tribunal falso y no lo reconozco", les dijo a los magistrados.

El fiscal jefe del Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI), Serge Brammertz, considera que Mladic nunca se ha arrepentido. “Sigue siendo el mismo personaje que cuando se cometieron los crímenes”, comentó recientemente en un encuentro con la prensa internacional.

La profesora de Historia de la Universidad de Utrecht Iva Vukusic comparte esa opinión. “Nunca le he visto un mínimo gesto de duda o algún tipo de reconocimiento. Se podría decir que fue un acusado problemático, alguien a quien un juez no le gustaría particularmente”, dijo a Efe.

Sin embargo, el exlíder militar serbobosnio no mostró hoy una actitud tan combativa cuando el MTIP, heredero del TPIY, ratificó su condena a cadena perpetua.

Mladic solo habló en un momento, cuando afirmó que recibía correctamente la traducción del inglés al serbio, y negó con la cabeza cuando la jueza Prisca Matimba Nyambe desestimó uno a uno los argumentos de la defensa. Luego, obedeció la orden de levantarse para escuchar la decisión final y mantuvo la mirada en el suelo.

CONTRASTE CON KARADZIC

Las provocaciones de Mladic durante buena parte del juicio contrastan con las intervenciones en La Haya del exlíder serbobosnio Radovan Karadzic, que se presentó ante los magistrados como un político de perfil moderado.

“Fue amable, nunca gritó, y nunca fue expulsado de una sesión”, comentó Vukusic. No obstante, fue condenado también a cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica y otros crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Otros acusados del TPIY sí mostraron arrepentimiento. Fue el caso de Drazen Erdemovic, un soldado del ejército serbobosnio condenado a cinco años de cárcel y que reconoció su participación en la ejecución de cientos de hombres bosnio musulmanes. “Lo siento por todas las víctimas en Bosnia Herzegovina, independientemente de su nacionalidad”, dijo.

GLORIFICACIÓN DE CRÍMINALES DE GUERRA

A pesar de la condena contra Mladic, su figura sigue siendo alabada por algunos partidos políticos en Serbia, los cuales “son una carga para las nuevas generaciones”, y “un insulto para las víctimas”, dijo Brammertz.

“Si hablas con los supervivientes que perdieron a sus maridos, a sus hermanos, a sus hijos… Sus vidas se detuvieron en los días del genocidio”, añadió el fiscal jefe del MTPI, que aseguró que ver entre rejas y condenados a Karadzic y a Mladic “fue siempre la principal demanda de las madres de Srebrenica”. (EFE)