Que la península caribeña en la que Donald Trump tiene su Taj Majal, o que el fútbol albergue la cuna de ese negocio con la cara de Linoel Messi, o sea la residencia de magnates y personalidades, pasando por negocios propios de Los Soprano, Miami se ha convertido en la nueva sede mundial del poder. Para completar el panorama, el Secretario de Estado, el hijo de cubanos Marco Rubio, ha instalado allí el ámbito de negociaciones internacionales de su país.
Al menos nueve delegaciones de alto nivel se reunieron en el mismo lugar para negociaciones paralelas este fin de semana sobre Ucrania y Gaza. La locación es un campo a las afueras de Miami, copropiedad de Steve Witkoff, el principal negociador del presidente Trump en ambos conflictos, según escribe Barak Ravid de Axios.
Ni Ginebra ni París, desde que se unió al equipo de Trump en enero, Witkoff ha dividido su tiempo entre sus oficinas en la Casa Blanca y su club Shell Bay, mientras viaja en su jet privado a capitales de Europa y Oriente Medio, a su propio costo, para conversar sobre Ucrania, Gaza, el programa nuclear iraní y otros temas.
En vísperas del acuerdo sobre Gaza en octubre, funcionarios de todo Oriente Medio comenzaron a viajar al sur de Florida para reunirse con Witkoff y Jared Kushner, quien también reside en Miami. Más recientemente, se han celebrado varias rondas de conversaciones delicadas sobre Ucrania en este club que encuentra a aproximadamente una hora en coche al sur de Mar-a-Lago y a media hora al norte de Miami Beach.
Inaugurado en 2023, tiene una cuota de membresía que supera el millón de dólares. Diplomáticos que visitaron Shell Bay para reunirse con Witkoff dijeron que también se encontraron con directores ejecutivos de importantes empresas jugando al golf.
“Sin duda, es el lugar ideal. El viernes, Gaza. El sábado, Ucrania”, dijo un diplomático occidental sobre las conversaciones de este fin de semana.
El sábado, Kiril Dmitriev, conocido como el diplomático ruso no oficial para tratar el tema ucraniano, aterrizó en Miami y se reunió con Witkoff y Kushner en el club. El objetivo era presentar al enviado ruso el plan de paz más reciente y obtener la respuesta de Moscú.








