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Opinión 14 07 2023

Massa y Taiana le dan la espalda a FADEA


Autor: Julián Álvarez Sansone









En los últimos días trascendió que el Gobierno nacional avanzó en la negociación por la adquisición de armamento más importante desde la Guerra de Malvinas. Tal es así que el ministro de Defensa, Jorge Taiana, habría aprobado los detalles técnicos para concretar la compra de 12 aviones caza F17 Thunder a la República Popular China.

Cabe considerar que esta decisión se enmarca en un contexto geopolítico muy particular. En el marco de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), entidad que presiona para reducir el gasto público, el Estado  argentino estaría dispuesto a comprar 12 aviones de guerra a un precio de 50 millones de dólares cada uno, lo cual equivale a gastar 600 millones de dólares. Desde el Gobierno sostienen que es una buena oportunidad para renovar la flota aérea del país dado que China ofrece financiar la compra a 15 años, lo cual convertiría a esta oferta en una muy superior en comparación a las que realizaron los gobiernos de Estados Unidos y la India.

Según explican algunos medios, la oferta norteamericana fue descartada dado que la potencia del Norte pretendía vender los viejos aviones F16, sin misiles, y con dificultad de adquirir repuestos en caso de ser necesario. Por otro lado, la oferta de la India sería descartada debido a que esto podría provocar cierto recelo o resquemor por parte de las dos grandes potencias de estos tiempos. Así, desde la administración del Frente de Todos sostienen que lo más conveniente es complacer a los chinos ya que éstos se ofrecieron a pagar los vencimientos que Argentina tiene previstos para este año con el FMI.

Ahora bien, de esta situación se desprenden dos conclusiones. En primer lugar, hay un considerable cambio de lógica en lo que respecta a fabricaciones militares. La reciente decisión de Taiana de importar aviones chinos va a contramano de los pasados intentos de la gestión de Aguad de exportar aviones Pampa III fabricados en Argentina a otros países como Guatemala. En segundo lugar, se evidencia que Massa y Taiana le dan la espalda a FADEA, porque a través del Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) podrían haberle ordenado a la fábrica nacional situada en Córdoba que construya 12 aviones para la Fuerza Aérea Argentina. No obstante, la desigual correlación de fuerzas con el gigante asiático habría pesado para que el ministerio de Defensa se incline por la adquisición de aviones chinos.


Cabe recordar que la fábrica militar de aviones situada en la provincia mediterránea fue la primera de América Latina, fundada el 10 de octubre de 1927 por el Ingeniero Francisco de Arteaga. Desde aquel entonces donde el radical Marcelo Torcuato de Alvear era el mandatario nacional, dicha entidad se convirtió en un estupendo polo de desarrollo industrial que llegó a producir el primer avión militar a reacción diseñado y fabricado en Sudamérica (el IAE 27 Pulqui I).


En suma, pese a la ambigüedad de un Gobierno que en lo discursivo defiende la industria nacional pero en términos concretos prioriza bienes producidos por potencias extranjeras, desde FADEA se sigue sosteniendo la necesidad de recuperar y modernizar la Industria Aeronáutica Argentina incorporando tecnología de última generación, buscando socios estratégicos en la región y desarrollando nuevos procesos de producción para volver a ser tan competitiva como en el pasado.