jueves 15 de enero de 2026
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Martín D’Alessandro: “El sistema domesticó a Milei”

El actual presidente de Poder Ciudadano declaró a La Nación, en un artículo de Laura Serra: “El sistema domesticó a Milei y él lo ha aceptado”, luego de irrumpir como un oursider en el sistema político argentino.

“Parecía que Milei tenía la posibilidad de reconfigurar casi desde cero la estructura de la competencia del sistema político argentino. Así como a partir de la llegada del peronismo en el 46 todo se reconfiguró, los analistas seguíamos con atención si podía suceder algo similar con la llegada de Milei al poder en un contexto de fuerte descrédito del ‘orden político’ prevalente. Eso, sin embargo, no ocurrió”, agregó para justificar su mirada y continúa: “Su elección en 2023 fue muy disruptiva, la más disruptiva de la historia argentina desde la elección de Perón en el 46. Esto por la base social que lo apoyó, que combinó apoyos peronistas y no peronistas, y por el momento de crisis imperante en el orden político. Pero el sistema lo domesticó a Milei y él lo ha aceptado. Aceptó no ocupar ese lugar de disrupción en la historia política de los últimos ochenta años, y se acomodó en el lugar del liderazgo del no peronismo. En este sentido, es más un reemplazante de Mauricio Macri que un nuevo Perón. Si se observa cómo está compuesta su base electoral y su lógica de alianzas, parece claro que Milei apunta hacia el liderazgo del no peronismo. Por lo tanto, no hay cambio en la estructura tradicional de competencia entre peronismo y no peronismo”.

Ante la pregunta de la periodista sobre si “¿También hubo cambios en su discurso?”, D’Alessandro responde que “Hoy vemos a un Milei que empieza a darse cuenta de los límites que implica la gobernabilidad, la necesidad de negociación en el Congreso y la construcción de acuerdos políticos con los gobernadores. Ha habido un viraje en su discurso”, pero que “Sin embargo, hay que ver cómo se desarrolla todo en el futuro cercano, porque aunque algo en él se ha ido moderando, Milei tiene, en el fondo, un espíritu indomable e intolerante”.

Consultado sobre si esa “domesticación” es producto de las restricciones que impone el propio sistema político, el politólogo señala que “Es difícil saberlo, pero si es si es auténtico o no, no tiene importancia para el análisis político” y afirma: “es difícil saber lo que piensa Milei, porque no tiene, a diferencia de otros presidentes, un núcleo de personas dedicada a pensar la política y el rumbo del Gobierno más allá de la coyuntura inmediata. No sabemos quién o quiénes en el Gobierno están pensando en una estrategia de mediano y largo plazo para el país, qué tipo de desarrollo económico se pretende, con qué actores, con qué burguesía se va a hacer el desarrollo, quiénes van a ser los sectores perdedores, cómo se va a compensar a esos sectores, si es que habrá alguna compensación. Son todos interrogantes básicos sobre los que el Gobierno no da demasiados indicios. Hasta ahora, lo único que hemos visto es que, más allá de la desaceleración de la inflación, el Gobierno ha dado pocos resultados”.

Respecto a cuales serían los desafíos inmediatos, la cuestión reside en que el presidente “debe mostrar reformas que impacten positivamente en la vida del ciudadano de a pie. Logró, como dije, la desaceleración de la inflación, pero eso no es todo”, refiriéndose a el principal problema económico que impacta en la vida cotidiana y su, hasta ahora, persistencia pero en niveles tolerables por la población.

Y plantea un dilema de gestión: “Milei debe transitar por un desfiladero angosto y difícil, porque no puede desatender su capital político y, por el otro lado, está obligado a mostrarse más negociador con ‘la casta’ para llevar adelante las reformas que se propone para aspirar a la reelección. Entonces ahí tiene un dilema, que es un dilema de gestión, pero también es un dilema identitario”.

Laura Serra pregunta también por las principales víctimas del nuevo actor político del sistema, la UCR y el PRO y “¿Hasta qué punto este modelo de cooptación es sustentable en el tiempo?”.

A lo que D’Alessandro responde: “El modelo tradicional, que es el de armar coaliciones, sean parlamentarias o de gobierno, implica necesariamente hacer concesiones en términos de cargos en el Gobierno, pero también en el contenido de las políticas que se imparten. El problema del gobierno de Milei es que tiene un déficit importante de confianza: muchos de los actores políticos, legisladores, gobernadores, incluso el propio Mauricio Macri, le reprochan que no cumple con su palabra. Pareciera que eso no le importa tanto y apuesta a la fortaleza arrolladora de su sello, La Libertad Avanza, y de su figura de político invulnerable. Entonces, desde ese punto de vista, es entendible que elija ese modelo y no el otro, porque elige no ser buen pagador, y porque no tiene el capital de la confianza como para despertar expectativas de cumplimiento en el futuro. Entonces, es lógico que apele a una estrategia que es más del estilo de Trump. La desventaja de este modelo es que, cuando aparecen los problemas y las debilidades, el Gobierno está solo y nadie lo ayuda. Esto es lo que le sucedió a Milei en los dos meses previos a la elección. Hasta que apareció el gobierno de los Estados Unidos con los dólares del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Recordemos que, hasta ese episodio, en el propio gobierno admitían que la gobernabilidad estaba muy complicada. Este episodio afortunado, pero también inesperado, desembocó en el triunfo electoral del oficialismo. La prudencia aconsejaría rodearse de aliados que permitan aprobar las reformas y tener una relación de confianza y estable con ellos, pero estamos frente a un gobierno que prefiere correr el riesgo de jugar solo, de jugar al fleje. Hasta ahora le ha dado resultados, pero es muy riesgoso”.

También hay espacio para referirse al peronismo y si este “puede desapareser”, algo en lo que el politólogo prefiere ser prudente, pero señalando igual las dificultades de liderazgo en el que se encuentra el partido justicialista.

Sobre si los espacios del centro pueden ser fagocitados por esta nueva polarización o división en clivajes, responde que  “Lógicamente, la polarización, que está presente en la Argentina y en muchos otros países, tiende a obturar los matices. Vemos que aquí hay un voto tradicional no peronista que está aceptando al Gobierno, no tanto porque se haya convertido al anarcocapitalismo, sino porque hoy la expresión política que aparece más viable para derrotar al peronismo es Milei. Pero Milei no es solo eso: también es un liderazgo populista con pocas credenciales democráticas y republicanas. Y con poco para ofrecer a ese electorado, que es un electorado más exigente, que valora la democracia y las formas. El desafío de la oposición no populista es, entonces, ofrecer un diagnóstico serio de la situación del país, de la economía, de la política y también de la sociedad. Y tener la capacidad de cristalizarlo en una oferta electoral y de comunicarlo de una manera convincente. En estas elecciones legislativas hemos visto que este espacio estuvo fragmentado y a ninguna le fue bien. Ni siquiera a Provincias Unidas, que tenía seis gobernadores, de los cuales por lo menos la mitad son presidenciables. Este espacio no pudo convencer al electorado sobre su plan político para nuestro país. Para peor, todas las opciones de centro, que responden a un electorado que es relativamente homogéneo, compitieron divididos”.

También hace un planteo sobre la necesidad de la vuelta de las PASO, dado que ese sistema de elección es “un buen ordenador del sistema”, aunque al gobierno “le conviene que todo esté desordenado y, además, se empleó el peor argumento para eliminar las PASO, que fue el costo monetario que tienen. Pero la democracia y la calidad de la representación democrática es cara; que se gasta mucha plata en mejorar la calidad de la democracia no puede ser nunca un argumento”.

Sobre los dos casos sospechados de corrupción, el caso Andis y el #libragate, responde en su rol de Presidente de Poder Ciudadano y un posible quiebre en la relación entre Milei y un sector de sus votantes: “Todavía no hay nada aprobado en la Justicia, pero usted mencionó dos casos resonantes que lo rozan de alguna manera y esto debería ser aclarado. La información que trascendió a través de la prensa es bastante preocupante, pero el Gobierno, en lugar de aclarar, embiste contra la prensa. Nos preocupan las agresiones a los periodistas, sobre todo porque pueden generar temor o censura previa en la prensa. En el momento en que eso ocurre, la democracia ya está lastimada. La libertad de expresión ya está afectada. Así lo advertimos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos junto a FOPEA”.

La entrevista completa puede leerse en: https://www.lanacion.com.ar/ideas/martin-dalessandro-el-sistema-domestico-a-milei-y-el-lo-ha-aceptado-nid06122025/

 

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