“El proyecto de Ley de Loby no busca transparentar la gestión de intereses sino controlar a la sociedad civil”, así lo señaló al matutino Clarín el presidente de Poder Ciudadano, Martín D’Alessandro.
En un extenso reportaje dominical, D’Alessandro, profesor de la Universidad de Buenos Aires, hizo referencia al proyecto recientemente enviado por el gobierno al Senado Nacional. Sobre el mismo señaló: No se puede poner en la misma bolsa transparentar el lobby comercial que persigue un interés particular de una multinacional y con una potencialidad de soborno sobre los funcionarios enorme al de las casi 35.000 ONG que persiguen intereses generales y mejorar la sociedad. ¿Cómo puede ser que entren en un mismo régimen toda persona física o jurídica, con fines de lucro o sin fines de lucro que busquen tener una incidencia sobre una ley o una política pública? Se tendrán todos que registrar o informar al Estado todas sus actividades, conversación con cualquier funcionario o legislador”.
Al ser consultado sobre los problemas que generaría, indicó: “Creo que no busca transparentar la gestión de intereses sino controlar a la sociedad civil. Si quiero promover un proyecto de mejorar el financiamiento de la política o del medio ambiente o de la lucha contra el cáncer, tendré que informar cada tres meses al Estado todas las reuniones con actores que son importantes para el caso. Los periodistas cuando hagan una entrevista a alguien, ingresarán en esa definición de lobbistas porque un periodista en definitiva busca tener incidencia en que algo cambie. El sentido de la democracia es que un gobierno o una administración pública sea controlada por los ciudadanos y no al revés.”
El especialista también hizo referencia al nuevo proyecto de financiamiento de los partidos políticos y afirmó que: “La democracia pierde su sentido filosófico si los ricos además de dominar la economía terminan influyendo en la contienda democrática cuando la idea es igualar a todos en las decisiones democráticas. El proyecto eleva de una manera gigantesca el tope de la capacidad de un aporte privado de 2% del gasto total a 35%, 17 veces más. Quiere decir que si un partido político que tiene vinculación o que tiene buenas vinculaciones con dos o tres personas, puede cubrir con dos o tres ricos, puede cubrir perfectamente todos sus gastos de campaña. La tendencia en el mundo es a limitar la incidencia del dinero concentrado. Trasladar un esquema de financiamiento como el de EE.UU. a la Argentina generaría un escenario en el que podrían terminar preponderando ideas de los partidos que tengan acceso al financiamiento de los ricos, mientras que las ideas que no sean acompañadas terminarán desapareciendo”. Explicando que en ambos proyectos no hay coherencia conceptual, dado que “uno busca el control sobre la sociedad civil y el otro actúa sobre la base de que el Estado no tiene por qué tener ningún tipo de preocupación sobre lo que hacen los partidos políticos.
D’Alessandro también comparó e igualó a Milei con Cristina Kirchner: “La democracia sufre con Milei cómo sufrió con Cristina. Uno podría decir Cristina era más amenazante porque tenía mayorías en el Congreso, porque sí quiso reformar el funcionamiento del Poder Judicial”.








