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Malvinas: la herida que no termina

Recordamos 44 años del intento fallido de la dictadura militar Argentina de recuperar las islas a través de la fuerza bélica.

En ese 2 de abril, la junta militar ordenó la operación “AZUL”. En la reunión del comité militar Nº 4/82, del 26 de marzo de 1982, fijándose como el día “D” al 1 de abril de ese año en horas de la noche, con flexibilidad a los días 2 y 3 de abril. Se había tomado la decisión de su ocupación, lo que no se había planificado era su defensa. El final fue trágico y con terribles consecuencias.

A los fallecidos durante la contienda, 746 argentinos, se sumaron los cientos de excombatientes de uno y otro bando que se suicidaron después.

Se quitaron la vida, se suicidaron más de 400 argentinos y 264 británicos. Hubo más muertos después de la guerra que en el propio campo de combate; esto demuestra el horror y cómo perfora, atraviesa la vida de las personas ese flagelo. Por eso vamos a seguir insistiendo una y otra vez en la no militarización de nuestra región.

Aquellos días fueron confusos. Argentina pasaba por una crisis económica social profunda, recordemos que el 30 de marzo de 1982, la dictadura soportó una de las movilizaciones de trabajadores, políticos progresistas y estudiantes, más masivas. A la par arreciaban los reclamos de las organizaciones locales e internacionales de derechos humanos.

En Mendoza esa convocatoria tuvo una gran adhesión. En esa época trabajábamos en Radio Nihuil. Yo estaba con otros compañeros en estudio, él móvil de exteriores era conducido por Orlando Assuma, quién salió urgente al aire para informar que cuando los manifestantes se reunían para iniciar la movilización, desde una camioneta de Gendarmería Nacional, efectivos dispararon contra los manifestantes e hirieron a varias personas, entre ellos José Benedicto Ortiz, secretario general del gremio minero (Aoma), quien murió el tres de abril.

Orlando, entrevistó al ex secretario general de la Asociación Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), Juan Carlos Navarro, quién confirmaba el ataque contra Benedicto. A la par de esto nosotros en estudio tuvimos que sacar al jefe de noticia de la radio, que era también jefe de prensa en la casa de gobierno negando la información y sosteniendo que se habían lanzado balas de fogueo. Era gobernador de la dictadura en Mendoza, el dirigente del partido Demócrata mendocino Bonifacio Cejuela.

En la calle Pedro Molina y Mitre esta la estatua que recuerda Benedicto Ortiz, en el sitio donde fue asesinado por la dictadura.

La gran movilización nacional y local y la penosa muerte del obrero Benedicto Ortiz, quedaron instantáneamente en el olvido por la euforia del pueblo ante la toma de las Malvinas, acompañada por la decisión de dirigentes políticos sociales y culturales subidos en ese momento al carro de la victoria, ideado por Leopoldo Galtieri.

Eran pocas las voces disidentes. Una de ellas fue la de Raúl Alfonsín. A quién fui a entrevistar en Buenos Aires para el programa de la mañana que teníamos en esa Radio Nihuil. Me recibió con su equipo de asesores que seguían el tema de la guerra. Eran los intelectuales, Jorge Roulet, Dante Caputo y Jorge Sabato quienes declaraban que le exigían al gobierno militar que proveyera información verídica sobre la marcha del conflicto, porque ya eran varios los jóvenes argentinos muertos y no la mentira que se difundía por los medios oficiales.

Alfonsín manifestó en mi nota: “A ver si nos entendemos. Vamos a poner en riesgo el único pleito internacional que estamos ganando. Los vamos a poner en riesgo por una locura, por una aventura, por un acto demencial de una camarilla militar que no tiene idea que el mundo está parado, no entienden que resulta absolutamente imposible estar más de 60 días en guerra contra las dos potencias más poderosas de la tierra. Eso es jugar a los Boy Scauts. Esto nos va a dejar enganchado al carro fascista de Galtieri”.

La nota salió completa al aire. Eso fue un viernes de abril. Al lunes siguiente me llamo a la dirección el dueño por entonces de Nihuil, Guillermo Sanchez Cores, estaba acompañado por su concuñado, el General Genaro Díaz Bessone, quién apenas entré me recriminó a los gritos por haber sacado al aire al enemigo rojo de la patria que mentía porque cada día se avanzaba más en la victoria contra los ingleses. Prohibieron que la nota saliera al aire en los resúmenes posteriores a su emisión, y me sancionaron.

Díaz Bessone, con el que tuve aquel incidente, fue ministro de Planeamiento de Jorge Rafael Videla.

Con el tiempo vi como en Rosario, el ex jefe del II Cuerpo de Ejército Ramón Genaro Díaz Bessone, emblema de la represión ilegal durante la dictadura militar, fue condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad.

Pero volviendo al tema Malvinas, espero que el Gobierno nacional sepa responder a este nuevo desafío, obviamente —no lo dudo— sin caer en el extremo del uso de la fuerza, pero tampoco actuando como si nada pasase y siga reclamando en los ámbitos regionales e internacionales el reconocimiento de nuestro derecho y la demanda de un diálogo que incluya la disputa de soberanía.

Hoy habrá actos políticos: Javier Milei encabezará el central en la Plaza San Martín, en Retiro, mientras Victoria Villarruel tendrá una agenda paralela en Tierra del Fuego, donde participará de la ceremonia prevista en Ushuaia por el 44° aniversario del conflicto bélico junto a autoridades locales y excombatientes, pero adonde estará también Axel Kicillof.

Pero lo importante es que este gobierno, tiene que mantener la decisión, porque no tiene otro camino, de la vía diplomática. Nuestro país lo que pide es que los ingleses se sienten a negociar tal como se expresa en las resoluciones de Naciones Unidas y del Comité de Descolonización de Naciones Unidas.

Porque Malvinas no es solo territorio. Es memoria. Es verdad. Y es, todavía, una deuda abierta.

Publicado en Mendoza Today el 2 de abril de 2026.

Link https://mendozatoday.com.ar/2026/04/02/malvinas-la-herida-que-no-termina/

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