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Malvinas democrática y Florida

En el colegio nacional “General José María Paz” de la ciudad de Resistencia, donde cursé el bachillerato, tuvimos un compañero paraguayo de nombre Osvaldo, de voz gruesa y muy buena dicción, que hacía las veces de locutor en los actos colegiales.

Parte de su caracterización era el lenguaje sutil y rocambolesco, donde una de sus expresiones usuales cuando hablaba de elementos plurales, era decir: “una mixtura exquisita”.

Sin olvidar la importancia superlativa de Malvinas, los sufrimientos y las tragedias que envuelven su historia, que han hecho de ella una tierra caliente siendo gélida por naturaleza. Desde hace siglos es un punto de convergencia de múltiples intereses nacionales.

El pueblo argentino es el dueño de su historia y procura su presente, pero fue Paul Groussac, entre otros, quien ha escrito parte de su tormentoso romance con el Atlántico Sur.

Una región clave para rutas y poder imperial, donde varias potencias buscaron marcar presencia rápidamente. Louis Antoine de Bougainville fundó el asentamiento francés en 1764. Los británicos instalaron un puesto separado en 1765 y en 1767 Bougainville vendió su colonia a España.

Después de la independencia, en 1820, una autoridad rioplatense tomó posesión en nombre del nuevo estado, y el reclamo argentino continuó tras la ocupación británica de 1833. Esa ocupación fue cuestionada por Argentina en el plano diplomático durante décadas. Y el conflicto derivó en la guerra de 1982 por las islas.

Además, Bougainville llevó a Europa la planta conocida como “Bougainvillea” (llamada Santa Rita en Sudamérica) junto a la naturalista Jeanne Barett.

Santa Rita de Cacia -italiana del siglo XIV- fue esposa, madre y luego monja agustina. La tradición dice que recibió una espina en la frente como signo místico, asociado a la corona de espinas de Cristo. Su devoción creció en causas difíciles, y en Brasil se expresa en fiesta, promesas y alegrías. El nombre popular de la enredadera Santa Rita alude a su floración vistosa y no a sus espinas.

La multiplicidad de actividades de Bougainville, lo distinguen como organizado y curioso, con una mirada científica para describir lo que veía, dejando un legado de observación, intercambio de conocimiento y rigor en sus viajes por el mundo. Fue famoso por liderar la primera circunnavegación francesa al planeta.

Es llamativo que, siendo el conflicto de Malvinas con los ingleses, hoy terminemos esta nota hablando de un francés y sus talentos, como si fuera un hombre del renacimiento.

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