Traducción Alejandro Garvie.
El presidente Trump declaró el jueves en el programa “The Axios Show” que no ha descubierto “ningún límite” a su poder desde que entró en guerra con Irán.
Un libro de próxima publicación revela que ha estado considerando una idea aún más ambiciosa: que él mismo podría ser el hombre más poderoso de la historia.
Trump ya no se limita a poner a prueba los límites de la presidencia. Describe el poder en términos de relevancia histórica mundial, situándose en la estirpe de conquistadores, dictadores y hombres fuertes que doblegaron a las naciones a su voluntad.
En una extensa entrevista de 45 minutos con Marc Caputo de Axios, que se publicará próximamente, Trump midió repetidamente el poder en función de la sumisión: los líderes del G7 le creyeron cuando bromeó diciendo “Yo soy el jefe”, dijo, mientras que Israel “me respeta mucho” y “hará lo que yo diga”.
En “Cambio de régimen”, que se publicará el martes y que es obra de Maggie Haberman y Jonathan Swan, del New York Times, Trump muestra con orgullo un documento que argumenta que es más poderoso que Atila el Huno, Gengis Kan, Napoleón, Stalin, Mao y Hitler.
Trump “empezó a leerlo”, escriben los autores, “recitando los nombres de algunas de las figuras más poderosas de la historia” y explicando cómo cada una “no estuvo a la altura de su propio poder como presidente de Estados Unidos”.
“No tenían aviones, ¿verdad? No se podía viajar”, dijo Trump refiriéndose a Alejandro Magno, los Césares y Guillermo el Conquistador. Napoleón, añadió a la lista con entusiasmo, según los autores.
Haberman y Swan escriben que lo más revelador fue “el evidente placer que sentía en compañía de Mao, Hitler y Stalin” y “la naturalidad con la que aceptaba un lugar entre hombres que habían transformado el mundo mediante la conquista y el miedo”.
A lo largo de la entrevista de Trump con Axios, horas después de regresar de lo que él calificó como una cumbre del G7 “muy dominante” en Francia, surgieron indicios de esa grandiosa teoría del poder.
Trump mencionó a Xi Jinping de China y a Narendra Modi de India como los líderes mundiales que más admira, elogiando a Xi por ser “todo negocios” y a Modi por ser “un tipo muy duro”.
Se negó a identificar a los líderes que considera más débiles y, a continuación, lamentó la ausencia de Vladimir Putin en el G7, que era el G8 antes de la expulsión de Rusia tras la anexión de Crimea en 2014.
Trump hizo hincapié en la decisión del presidente francés Emmanuel Macron de honrarlo con una cena en Versalles, el tipo de escenario imperial que Trump calificó como “mi debilidad”.
Según Trump, los aliados solo son relevantes cuando reconocen quién ostenta el verdadero poder. “Si no fuera por mí, Israel no existiría hoy”, dijo y agregó que su relación con el primer ministro Benjamin Netanyahu es “buena, pero tenemos que mantenerlo un poco cuerdo”.
Trump adoptó un tono similar hacia los republicanos más intransigentes, furiosos por su acuerdo con Irán: “Hay algunos a quienes antes respetaba, a quienes ya no respeto. Son unos intransigentes”, dijo.
Al ser presionado sobre por qué el acuerdo no cumple con sus exigencias originales, un desafiante Trump optó por su propia versión de los hechos, insistiendo en que el resultado equivale, de hecho, a una “rendición incondicional” por parte de Irán, así como a un “cambio de régimen”.
A pesar de todas estas afirmaciones sobre su poder ilimitado, reconoció que una fuerza aún lo limita: la economía. Argumentó que prolongar la guerra para complacer a los sectores más belicistas podría haber desencadenado una “depresión mundial”. Señaló la caída de los precios del petróleo y el auge del mercado bursátil como prueba de que tomó la decisión correcta al respaldar un acuerdo que podría poner fin a la guerra con Irán.
“Como presidente, tengo un deseo primordial… No quiero ser nunca el difunto y grandioso Herbert Hoover”, dijo Trump, refiriéndose al 31.º presidente, que siempre estará asociado con la Gran Depresión.
Trump publicó el documento “Grandes Hombres” en Truth Social el jueves, refiriéndose a su autor como un “historiador presidencial”. Haberman y Swan informan que el autor fue en realidad el caddie de toda la vida y confidente personal del golfista Gary Player.
La conclusión del documento: la disposición de Trump a usar su poder a escala global “lo convierte, con mucho, en la persona más poderosa que JAMÁS haya pisado este planeta”.
Fuente : Axios








