Ante el actual canciller de Alemania, la presidenta de la Unión Europea, el primer ministro de Grecia, y otros líderes europeos, Mario Draghi (ex presidente del Consejo de ministros de Italia, etcétera) recibió el Premio Carlomagno como homenaje por su compromiso por la Unión Europea. La reunión se celebró en la ciudad de Aquisgrán, Alemania, el día 14 de mayo de 2026.
Con tal motivo, Mario Draghi en su discurso de agradecimiento presentó su visión sobre la situación actual de Europa, cuya síntesis, según “Le Grand Continent”, podría concentrarse en dos conceptos: la soledad estratégica de Europa y convertir la crisis en unión.
Draghi señaló que no se puede ignorar la realidad externa más importante de nuestra época: la relación europea con Estados Unidos ha cambiado, debido esencialmente a la hostilidad de Donald Trump. Asimismo, la apertura comercial y la estabilidad del orden internacional ya no funcionan y el continente se enfrenta ahora a un mundo más duro en el que estamos, por primera vez, juntos solos.
Para Draghi, esta fragilidad proviene de una contradicción fundamental: Europa se ha abierto al mundo sin haber completado la construcción de su propio mercado interno. El expositor advirtió sobre las consecuencias de este desequilibrio: dependencia excesiva de la demanda externa, vulnerabilidad energética y estratégica, retraso tecnológico, especialmente en inteligencia artificial. El resultado, Draghi lo calificó de economía asimétrica.
Draghi destaca que el continente ya no puede depender de la seguridad de Estados Unidos ni de la estabilidad de los mercados externos, enfrentando ahora una soledad estratégica inédita. Draghi advirtió que la fragmentación interna y el rezago en inteligencia artificial amenazan la prosperidad regional, elevando las necesidades de inversión anual a 1.2 billones de euros.
Para solucionar estas vulnerabilidades, promueve un “federalismo pragmático” que permita a los países con voluntad política avanzar en la integración sin las trabas de la burocracia actual. El objetivo final es unificar esfuerzos en defensa, energía y tecnología para transformar las crisis contemporáneas en un motor de cohesión. Esta visión busca que Europa ejerza un poder real a escala continental para preservar su soberanía y valores democráticos.
Para el autor de esta nota, es destacable el realismo, la prudencia y los valores culturales y democráticos ante la honda preocupación que exhiben hombres y mujeres experimentados en el arte del gobierno democrático, la cooperación entre ellos y la experiencia multilateral. Al punto de haber construido la Unión Europea, en contraste con la irresponsable y petulante actitud de Donald Trump y nuestro mandamás, que creen tener todo solucionado en base a la magia de sus esquizofrenias y tropelías.
Ellos no se sienten solos, pero se sienten juntos, porque son inimputables en un sentido lato, toda vez que tienen descalibrada la salud y madurez mental para pensar y obrar juiciosamente en el ejercicio de sus altas responsabilidades. En otros términos, ontológicamente irresponsables.








