Por Marcos H. de la Morena
En España, siempre ha habido debates y conversaciones que se dan en toda escala y condición, y a los que se les suele dar solución rápida y divisoria. La tortilla con o sin cebolla; el café con o sin azúcar, o la izquierda en un partido o en varios. La división del espacio progresista es esa gran batalla de nunca acabar. Sin embargo, igual que para hacer una buena tortilla se necesita freír a fuego bajito la patata para confitarla, la izquierda necesita de esa misma paciencia para lograr algo que merezca la pena comerse. Y si cumple expectativas, acaba dando igual si lleva o no cebolla.
Tradicionalmente, y no hay más que ver el ejemplo de Sumar, se ha pecado de excesiva prisa a la hora de configurar el espacio. La actualidad política ha llevado a los diferentes partidos a buscar la forma de concurrir en listas que normalmente no han dejado contento a nadie. Algo que ha resultado en que se cumple el objetivo, ya que se sigue gobernando, pero, al día siguiente, hay problemas que empujan a una desintegración rápida en núcleos cada vez más pequeños de izquierda purista.
En este punto, el votante se suele hacer la pregunta: “¿Qué les pasa, son tontos? ¿No ven que yendo separados se pierde?”. La respuesta es sencilla: claro que lo ven. Pero el problema, en muchos casos, no es si pactan o no. Es qué se hace con ese pacto. Qué ideas se ponen sobre la mesa.
Y es aquí donde está la clave: hay tantas izquierdas como territorios. Incluso si hablásemos del PSOE como marca unitaria, encontramos sin menor esfuerzo multitud de sensibilidades apegadas a su tierra, desde García-Page a Barbón, pasando por Illa o María Chivite. Lo que está claro es que, si bien para las derechas el terreno suele ser opcional, un arma más que se puede o no usar en campaña, para la izquierda es el punto que te puede hacer ganar o perder elecciones. El votante progresista no quiere marcas, quiere ideas y quiere realidades; algo que solo te da el asentamiento y el conocimiento del vecino tras años de trabajo. Un detalle que Izquierda Unida, por ejemplo, siempre ha comprendido muy bien.
La fórmula de Gabriel Rufián y lo que necesita para triunfar
En este punto del relato es donde aparece una nueva figura, auspiciada por multitud de votantes y militantes de todo el espacio: Gabriel Rufián. El candidato que la calle pide, pero lo orgánico rechaza repetidamente. Ha decidido lanzarse al vacío, en lo que a priori podría parecer una inmolación, pero que puede tener un trasfondo especialmente interesante. Un perfil nacionalista que trata de generar algo para todo el Estado. Parece un oxímoron, pero esconde una vía, la única viable y posible: una verdadera izquierda confederal.
Después de que Rufián pusiese encima de la mesa su planteamiento inicial de hacer una especie de ruta en la que recabar ideas y apoyos, sus principales fuerzas —en principio— aliadas se han bajado del carro sin que tan siquiera llegase a moverse. Tanto EH Bildu como el BNG ya han dejado claro que no perderán sus siglas y que concurrirán con ellas a las urnas, opción de la que ya ha advertido igualmente ERC. Así, ¿con quién construir nada?
Para encontrar un punto de luz, hay que volver a 2015, a las primeras elecciones generales a las que se presentó Podemos. Tras analizar las diferentes territorialidades, quienes dirigían la formación concluyeron que la estrategia pasaba por no hacer a los territorios renunciar a sus particularidades, para que así el votante pudiera identificarse más con ellos. Teniendo en cuenta que eran una marca nueva, no parecía mal plan.
Así, acabamos con aquella amalgama parlamentaria que resultó tremendamente beneficiosa para los intereses de los morados. Unos cuantos diputados de En Marea por aquí, otros pocos de Compromís, algunos de los Comuns y muchos de Podemos. En definitiva, un grupo parlamentario fuerte, sin haber llevado la misma marca en todas las listas. La desintegración del espacio vino cuando aquella idea dejó de contemplarse para las siguientes elecciones. De aquellos barros, estos lodos.
No obstante, Rufián y su gente pueden contemplar la idea de forma muy clara, pues podría ser la puerta que abra la nueva opción de Gobierno. Porque los nacionalismos progresistas solo han dicho que “concurrirán con sus siglas”, no qué harán con sus diputados después. Y en este encaje, IU puede tener mucho (todo) que ver.
ERC en Catalunya, EH Bildu en Euskadi y Navarra, BNG en Galicia, Chunta en Aragón, Más Madrid en la CAM, Compromís en Comunitat Valenciana, Adelante en Andalucía, Més en Baleares… En las circunscripciones donde haya un partido con asentamiento territorial y absolutamente reconocible por el votante progresista, cada marca con los suyos. Y en los que no (Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León…), a mejorar la técnica Podemos: no solo se plantea una marca común, sino que además se hace con una que también tiene unas raíces más que profundas, tras décadas de trabajo vecinal: Izquierda Unida.
Paciencia, unión y una estrategia definida
No se trata de generar armas nuevas con las que pelear. Se trata de utilizar de forma diferente las que se han tenido durante todo este tiempo. Y las pasadas elecciones de Extremadura y Aragón sirven de argumento principal. Con varias candidaturas a la izquierda del PSOE, han sobresalido unas frente al naufragio de las otras, casualmente las que tenían años y años de contacto con la tierra y su gente.
Queda claro, por tanto, que la solución no pasa por agrupar una amalgama de siglas, poner a un líder único y esperar que alguien de Cádiz vote por Rufián con la misma pasión que lo hizo en su día por Kichi. Se trata de encajar las piezas de forma transversal, para que lo importante acabe siendo un programa común, adaptado a cada particularidad territorial.
No obstante, el último paso para cerrar una buena tortilla es tener mucho tacto a la hora de darle la vuelta. Puedes tener todo perfectamente montado y que, en el último paso, te quedes sin nada. Así que, si llega ese momento… ¿qué hará Podemos?
Link https://agendapublica.es/noticia/20680/izquierda-espanola-ante-su-eterno-retorno-opcion-confederacion?utm_source=Agenda+P%C3%BAblica&utm_campaign=7c6dd81a7a-EMAIL_CAMPAIGN_2020_10_08_05_49_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_452c1be54e-7c6dd81a7a-116894577








