La entrada en acción de herramientas poderosos de IA ha hecho que los inversores perdieran, más de 400.000 millones de dólares, en este último mes, al darse cuenta de que industrias enteras están a punto de ser reemplazadas.
La ola de ventas en la industria del software, provocada por el último lanzamiento de Anthropic, es solo un pequeño paso en una transformación mayor que podría modificar nuestra forma de vida y trabajo.

También es el primer veredicto tangible sobre lo que sucede cuando la IA empieza a arrasar con categorías enteras de trabajo, mucho antes de que comience la tan temida masacre de los empleados de cuello blanco.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, dijo que se sentía “inútil” y “triste” al usar su propia IA para programar. Los ingenieros de software que utilizan esta tecnología también se comunican menos que nunca, lo que demuestra la “muerte de una comunidad”, escribe Peter Coy.
Actualmente, los inversores consideran seriamente la IA no solo como un impulso a la productividad de las empresas de software, sino como un sustituto. Un estratega la comparó con BlackBerry: sobrevivió, pero su modelo de negocio y su valoración nunca se recuperaron tras su completa disrupción.
No obstante, algunos inversores que ven en la crisis una oportunidad siguen siendo optimistas sobre las acciones de software, especialmente ahora que son baratas. Las empresas ganadoras podrían ser las que ofrezcan kits de herramientas de software, en lugar de aplicaciones de un solo uso.
Las empresas de software tradicionales también serán difíciles de reemplazar: “Con la IA, el código puede abaratarse, pero el contexto es caro… no se puede superar la barrera de los 10 años de datos de clientes”, señaló Pitchbook en un informe.
El crecimiento ya se ha desacelerado para las empresas de software, y es una métrica a tener en cuenta para otras industrias que podrían verse afectadas por la IA. La retención de clientes indicará si las personas están migrando a herramientas de IA, según declara David Fetherstonhaugh, vicepresidente ejecutivo de VistaShares, a Axios.
Los temores de los inversores sobre el impacto de la IA en las empresas de software podrían extenderse a otras industrias que la tecnología emergente podría revolucionar.
Todo empezó con el lanzamiento de Claude, producto de Anthropic una inteligencia artificial que tiene plugins especializados por industria. Por ejemplo, el mundo de la abogacía puede contar con un servicio que puede leer archivos, entenderlos, buscar jurisprudencia, redactar contratos y hasta analizar casos.
Thomson Reuters, la empresa dueña de Westlaw, que es básicamente la biblia legal de Estados Unidos, automáticamente perdió 18% de valor en un solo día.
Un billón de dólares evaporados del sector de software completo en menos de una semana. Bloomberg lo acaba de denominar el “software-mageddon”.
Durante décadas, el software empresarial funcionó cobrando por puesto de trabajo. Cada empleado que usa la herramienta es una licencia que se paga de forma mensual.
Pero Claude puede hacer el trabajo de varios analistas simultáneamente. Por eso, Wall Street hizo números y se dio cuenta de que el driver de crecimiento, más empleados, igual más licencias, acaba de morir.
Es decir que lo que está destruyéndose no es una empresa o un sector, es el modelo completo.








