spot_img

La dronofobia, patología bélica del siglo XXI

La expresión dronofobia es empleada por Fabrice Deprez, L.G.C (27/8/26), para describir el fenómeno que da título a este artículo, que resulta ser indicativo de sus efectos particularmente extravagantes, frente a los de la guerra convencional.

Sabido es el novedoso acontecimiento, comparable a la lucha de David y Goliat, por el cual, entre el costo y maniobrabilidad, en forma creciente, los drones compiten en eficacia relativa con los misiles y la cohetería tradicional.

De hecho, se han lucido inicialmente en Ucrania versus Rusia, y se extienden hoy a otros lugares de enfrentamiento entre fuerzas opositoras.

Independientemente de su valor y eficacia como elemento combativo, que hace recordar a aquella frase: “todo lo pequeño es bello”, impone la creciente gravitación de los elementos, como si arribáramos a la “nano civilización”, mixturada entre efectos mortíferos y la idea de una juguetería.

Caprichosamente recuerdo aquí al inolvidable Walter Benjamin, y su afición por las miniaturas y los objetos que lo entretenían y lo ayudaban a pensar en las grandes cosas.

Por ejemplo, en la fuerza que tenía sobre él la idea del progreso como ciclos de desesperación y angustia, que creyó inmortalizada en aquel cuadro de Paul Klee que se llamó el “Angelus Novus” (del progreso).  Benjamin ve en el pasado una cadena de acontecimientos, algunos queridos, que no pueden ser modificados e imagina el futuro como algo impreciso y dudoso.

El fenómeno de la dronofobia ocupa la mente.

El punto más interesante del asunto es la diferencia entre ser bombardeado y sentirse permanentemente observado y perseguido.

Un proyectil de artillería puede matarte, pero normalmente no lo ves venir. En cambio, el dron introduce una dimensión de presencia: alguien puede estar mirándote desde el cielo.

El soldado sabe que puede haber un operador humano viendo la misma escena que él, esperando el momento adecuado para atacarlo. Por eso, el dron, ha hecho permanente e inminente la sensación del acecho: convierte algo que antes hacían francotiradores o pequeños grupos de combate en una actividad que puede realizarse continuamente y a gran escala.

El espectro alcanzado es tanto en las zonas de trinchera, como fuera de ellas, e incluso alejadas.

En la historia de la vigilancia es imposible, finalmente, no recordar la importante idea del panóptico, diseñada por Jeremy Bentham en el siglo XVIII, una gran torre ubicada en el medio de una cárcel con un amplio visor periférico sobre toda su superficie y, desde luego, su proyección filosófica, sociológica y psicológica, además de política, de las aplicaciones de esa idea que posteriormente desarrolló Michel Foucault (1926-1984).

Como se ve la presión y represión sobre la libertad de los seres humanos, se renueva en cada vuelta de la historia, esta vez con los avioncitos portadores de la muerte y, sino al menos, del terror, sobre culpables o inocentes. Lo que importa es vigilar, y así anda el mundo por la vida o la muerte.

spot_img
spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Eduardo A. Moro

Malvinas democrática y Florida

Agustín Campero

La Odisea

Alejandro Garvie

La ambulancia de Xi y Putin