martes 17 de febrero de 2026
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La dictadura chavista sigue sin liberar a presos políticos argentinos

 

Transcurridos más de 15 días del anuncio de liberación de presos políticos en Venezuela, la dictadura chavista no soltó a ningún argentino.

El 8 de enero Jorge Rodríguez, presidente del Congreso y hermano de la dictadora Delcy Rodríguez, dijo que habría una excarcelación “numerosa”. De entre casi 1000 detenidos políticos, la ONG Foro Penal apenas contabilizó 151 liberaciones, prácticamente ninguna plena. En ese grupo ha habido extranjeros de países como España, Italia, Francia, Ucrania, Perú, Irlanda o Países Bajos. También venezolanos con doble ciudadanía.

La situación de los argentinos, sin embargo, luce paralizada.

El gendarme Nahuel Gallo está virtualmente desaparecido. Por testimonios de otros presos políticos liberados y sus familiares se sabe que está en la cárcel de El Rodeo, a las afueras de Caracas, pero la dictadura nunca ha permitido visitas ni acceso a abogados.

Germán Giuliani ha podido hablar por teléfono con sus familiares. Dice que está en la cárcel de Yare, también a las afueras de Caracas.

El Rodeo y Yare son dos de las prisiones más peligrosas de Venezuela y en los últimos años devinieron en campos de concentración donde se acumulan cientos de presos políticos. Quienes han salido de allí denuncian golpizas, hambre y condiciones insalubres.

En estas dos semanas trascendió también de dos argentinos más que son presos políticos.

Roberto Baldó también está en Yare. Tiene nacionalidad venezolana y hace más de 20 años que vive en Venezuela, donde formó una familia. Con su pareja tienen una pizzería. Se los acusa de entregar mensajería no se sabe a quién.

Gustavo Rivara es el cuarto argentino. Trascendió que lo tienen secuestrado en El Helicoide, en Caracas. Es el centro de torturas más grande de Latinoamérica. Desde dentro filtraron su DNI. Nadie sabía que lo habían capturado.

Javier Milei, en Davos, pidió por la libertad del gendarme Gallo. Patricia Bullrich, hoy senadora, alzó la voz por Giuliani. En Cancillería mantienen contacto con las familias. La comunidad venezolana y los exiliados en Buenos Aires suelen seguir los casos también.

A contramano, organizaciones de derechos humanos en la Argentina, que suelen denunciar los crímenes de la dictadura militar, guardan un atronador silencio por los argentinos que mantiene secuestrados el chavismo en Venezuela.

 

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