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Opinión 14 09 2020

La demografía según Alberto Fernández


Autor: Luis Rappoport









En su discurso para aumentar los sueldos de la policía de Buenos Aires, el miércoles pasado (9/9), el Presidente mencionó que la pérdida de puntos de coparticipación de esa provincia en los 80´ fue una decisión para retener a la población en el interior y evitar el crecimiento demográfico de la Provincia. Dijo que el objetivo no se logró y que la población de la provincia siguió “creciendo, creciendo y creciendo”.

Van algunas sugerencias al Presidente. La primera: estudiar antes de hablar y actuar con evidencias. En el censo de 1980 la población de la Provincia representaba el 38,9% de la población del país y en el del 2010 era el 39%. Ese 0.1% no justifica el “creciendo, creciendo, creciendo” presidencial. En cambio justificaría aumentar la coparticipación de Catamarca, Chubut, Jujuy, Misiones, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego, que aumentaron su participación en la demografía argentina. 

La segunda es preguntarse sobre los coeficientes de coparticipación. 

Hay una obviedad: los coeficientes fijos no sirven porque –además de la población-, las provincias cambian según su estructura demográfica: provincias más jóvenes gastan más en educación y provincias más envejecidas gastan más en salud. 

Además, las menos desarrolladas, con menos recursos tributarios propios, requieren más fondos nacionales para atender servicios esenciales. 

Sugerencia: en el Ministerio del Interior, durante la gestión del presidente Macri se avanzó en estudios técnicos para una nueva ley de coparticipación con coeficientes variables. Los trabajos se hicieron con asistencia del BID y se usaron los aportes extraordinarios de investigadores argentinos, particularmente de las universidades de La Plata y de Córdoba. Use esa inteligencia acumulada, no tire a la basura cosas que puedan ser útiles. 

El tercer tema es entender que las transferencias de dinero determinan sistemas de incentivos. Usted sabe que la principal motivación de los políticos es el poder, sino no serían políticos. Usted mismo, para llegar al poder, abandonó convicciones de años para asociarse con su enemiga. 

No es una crítica, es una constatación. Para los gobernadores de las provincias pobres, (que no gobiernan provincias con recursos propios ni enfrentan una ciudadanía que los condiciona), el poder es “el dinero que viene de arriba y los votos que vienen de abajo”. 

Para conseguir el dinero negocian sus intervenciones en el Congreso y, para conseguir los votos el mejor camino es el clientelismo, el empleo público, los planes sociales y la corrupción de la casta en el poder. Eso está reñido con el desarrollo económico, el empleo y las exportaciones. 

Hace falta una política federal que alinee los intereses de los gobernadores con el desarrollo de sus provincias. Eso también se estudió en el citado Ministerio y se llegó a propuestas que pueden servir, se contó con la asistencia de la Unión Europea, la OECD y el Banco Mundial. 

Cuarta sugerencia: el AMBA es un problema central pendiente. El Gran Buenos Aires tiene una participación en el total de la pobreza argentina, sustancialmente mayor que su participación en el total de la población. El actual régimen de coparticipación y el uso clientelar de la pobreza consolida un esquema donde “los pobres de la provincia rica, sostienen a los ricos de las provincias pobres”. El cambio de incentivos a los gobernadores para el desarrollo de todas las provincias es la llave para desactivar la bomba de la pobreza del GBA porque permite la desconcentración de la población en todo del territorio nacional, con más y mejores empleos. 

Por el otro lado es prioridad crear un ámbito de gobernanza del AMBA, que sume a la Ciudad de Buenos Aires con los cuarenta partidos del GBA y organice un planeamiento del conjunto e integre el desarrollo urbano con el desarrollo económico y la sustentabilidad ambiental. 

Y llegamos a la Ciudad: El AMBA es una unidad, no solo en la pandemia, en la jerga se llama “área funcional urbana” (FUA) y CABA es su centro neurálgico. En tiempos normales, a diario más de 2 millones de personas entran y salen de la ciudad para trabajar, estudiar, cuidar su salud o divertirse. 

Un millón y medio trabajan en la CABA y gastan en el GBA. La ciudad es –por lejos- el distrito que mejor se sostiene con sus propios impuestos, pero cuidado: un deterioro de la ciudad, en cualquiera de sus sistemas, afecta al GBA. Antes de restarle recursos hay que estudiar esos impactos. Decisiones apresuradas, movidas por presiones o caprichos políticos pueden tener consecuencias nefastas. 

Señor Presidente, le regalo una frase de Peter Drucker: “La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”.

Sus problemas con la policía, la deuda, la inflación, el riesgo país, la pobreza, el estancamiento económico es resultado de “decisiones presentes” que se tomaron en el pasado. Piense en el futuro de sus decisiones actuales.

Publicado en Clarín el 13 de septiembre de 2020.

Link https://www.clarin.com/opinion/demografia-alberto-fernandez_0_FP8aMZjmv.html