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Opinión 27 09 2020

La cuareterna goebbeliana


Autor: Eduardo Rivas









Días atrás escribimos acerca de la comparación entre el relato oficial comunicado diariamente por las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, y los datos reales sobre los que se sustenta dicho relato. Éstas debieran ser dos caras de la misma moneda, sin embargo no hay relación directa entre ambas cuestiones y ante la falta de especificaciones concretas y creíbles del porqué de la realidad, es preciso intentar desentrañar el porqué de las notorias diferencias entre relato y dato que expliquen lo que, a primera vista, no es solo un retraso en la carga de la información en el Sistema Nacional de Vigilancia Sanitario (SNVS).

Decimos que es un intento de desentrañar la realidad porque en la base de datos que el Ministerio de Salud de la Nación pone a disposición de la ciudadanía no se informa la fecha de carga de las diferentes etapas de cada caso y, en consecuencia, no se puede saber si hubo un ocultamiento de información por parte de la cartera nacional, o si en realidad ésta informó de manera transparente y la demora fue en las reparticiones sub nacionales. En cualquier caso queda claro que hubo ocultamiento de información a la ciudadanía.

El análisis de algunos Distritos en concreto pareciera poner la responsabilidad en manos de los funcionarios nacionales liderados por Ginés González García, puesto que éstos informan una realidad  diferente a lo comunicado a diario y ambas dicen basarse en el mismo Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), del que depende el SNVS, aunque como el SNVS a su vez no presenta públicamente las bases de información de manera accesible para que se puedan analizar, bien podría ser que se informe algo que no necesariamente está basado en el Sistema Nacional.

Ya decía Joseph Goebbels en los años ’40 ‘Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones’.

Es claro en consecuencia que este análisis no contrarrestará la información vertida y, fundamentalmente, no podrá revertir el estado de opinión de la ciudadanía al recibir la información aquí cuestionada, pero arrojará luz sobre un accionar que, viéndolo a través del tiempo, cuesta creer que se reduzca tan solo a un retraso involuntario en la carga, sobre todo porque esas no fueron explicaciones brindadas mientras los datos eran presentados sino que fueron justificaciones posteriores para pretender dar validez una vez que los números oficiales fueron cuestionados.

Hoy contamos con más información acumulada lo que permite establecer el análisis jurisdiccional que planteáramos en el texto. Dadas así las cosas, y con la información disponible, podemos en consecuencia realizar un análisis de la realidad.

Lo primero que se observa es que la información que se fue comunicando día a día poco tenía que ver con lo que realmente ocurría en las diferentes jurisdicciones, lo cual podía atribuirse a un retraso en la carga de la información, por lo que en nuestro análisis seguiremos la información a través de las semanas epidemiológicas (SE) establecidas por el Ministerio de Salud de la Nación. Como referencia, baste decir que el primer caso positivo de COVID-19 fue diagnosticado el 3 de marzo, durante el transcurso de la SE 10, y es a partir de esta que se desarrolla el análisis.

En términos nacionales se observa que hubo, en general, una sub información de los casos diagnosticados positivos hasta la semana SE 38, iniciada el 13 de septiembre, cuando después de más de medio año, se invierte la ecuación y comienza a haber una sobreinformación puesto que necesitando adecuar los datos a la realidad comienzan a informarse más casos que los que efectivamente ocurren en el día. Lo curioso es que públicamente no se comunica que el total de casos informado no son exclusivamente los diagnosticados en el día, generando en la población una sensación que no tiene correlato con lo que realmente ocurre.

Se modela una realidad para la sociedad que no es la ‘realidad real’’.

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina). 

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina). 


Pero donde queda de manera más notoria la manipulación de la información, tiene que ver en la comunicación de fallecidos que se informa a nivel local ya que no se pueden ‘esconder’, pero que, a su vez, no se va informando en tiempo real desde el ámbito nacional. Cuando se observa el gráfico de variación entre relato y dato respecto a los muertos se ve que, con la excepción de la SE 19, se sub informó desde el inicio de la pandemia hasta la SE 34 inclusive, siendo importante en consecuencia analizar qué ocurrió la SE 19 que es la nota disonante inicial, y qué ocurrió a partir de la SE 35 que revierte la tendencia.

Decía Goebbels que ‘una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad’ y el argumento de la buena administración de la pandemia se agotaba en sí mismo porque la ciudadanía no entendía el porqué de medidas tan estrictas cuando no había un aumento de casos que lo justificaran, por lo que se invirtió la lógica y una vez agotado el crédito inicial se recurrió a la sobre información, pero también decía el jerarca nazi que ‘el pueblo es más inteligente de lo que se piensa’, y poco a poco queda expuesto que no todo es como decían que era.

Se manipuló la información para demostrar la eficacia del aislamiento como política anti COVID-19, pero ahora queda expuesto que no era como decían que era.

La SE 19 transcurrió entre el 3 y el 9 de mayo, semana previa a la cuarta extensión del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), que se caracterizó porque en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se dispuso la posibilidad de salir, de manera recreativa, hasta 500 metros del hogar por el lapso de una hora. Esa semana fue la única, antes de la SE 34, en que se informaron más fallecidos que los reales.

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).


Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina). 


Causalmente, este cambio repentino en la tendencia de la información se explica porque se ajustaron los datos de tres distritos, CABA, Chaco y Córdoba, aunque por el volumen de fallecidos hasta entonces quien ‘desequilibró’ la balanza fue la Ciudad de Buenos Aires. No es difícil encontrar un hilo conductor entre ambas realidades. Se buscó influenciar de manera negativa en la opinión de la ciudadanía vinculando el aumento de fallecidos con la mayor apertura en la Ciudad de Buenos Aires, puesto que el resto del Área Metropolitana de Buenos Aires no se había sumado a la posibilidad de la salida recreativa.

En línea con esta causalidad, la SE 19 fue la que más se sub informó casos positivos en lo que va de la pandemia, por lo que al sub informar casos positivos y sobre informar casos fallecidos, se genera un aumento irreal de la tasa de letalidad, que se obtiene de dividir el total de casos fallecidos sobre el total de los casos positivos, generando fuerte impacto en la ciudadanía que se queda con el valor absoluto sin ver como se llega a ese dato manipulado.

Esta realidad se ve replicada en los tres distritos mencionados, que tienen fuertes caídas en los datos informados respecto a los datos reales, pero que dada la política pública de los gobernantes no se benefician de ella para avanzar. Quizás con esto tenga que ver cuando desde el Ministerio de Salud porteño comandado por Fernán Quirós se enfatizaba muy rotundamente en que las decisiones que se adoptaban estaban respaldadas por información epidemiológica y científica, que a las claras está no era la que presentaba el Gobierno Nacional en sus informes epidemiológicos diarios.

El cambio de tendencia, en tanto, se da en el caso de fallecidos a partir de la SE 35 y en el caso de casos positivos en la SE 38. La SE 35 es la siguiente a la de la masiva marcha opositora del 17A, con lo cual un aumento de casos positivos y muertos iba a relacionarse, casi necesariamente, con la movilización ciudadana. De hecho desde el oficialismo nacional se había relacionado, de manera mezquina y malintencionada, a la marcha con grupos anti cuarentena, realidad que no se sustentaba en los hechos.

Siguiendo a Goebbels, quien dijera que era ‘Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque.’ “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”’, el gobierno buscaba distraer la atención colocando en la marcha la causa de todos los males y la responsabilidad de un futuro pico que nunca llegó. Es en esta semana en que se informa, el 24 de agosto, lo que por entonces era el pico de muertes, 381 personas, un 67,8% por encima de los 227 fallecidos reales de aquel día. Estas noticias quedaron atrás pues en la semana que acabamos de concluir, donde en los primeros cuatro días ya se había superado según los informes diarios, el mayor número de muertos acumulados informados en una semana hasta entonces. El relato supera al relato.

La SE 38, por su parte, es la semana previa a la última extensión de las medidas de aislamiento, e incluyó el día record hasta el momento de casos informados, 17 de septiembre, en el que se informaron 12701 casos positivos, un 9,1% más de casos positivos que los 11638 casos reales. De hecho nunca se alcanzó, realmente, esa cantidad de diagnósticos positivos puesto que el ‘pico’ fue el 11 de septiembre, fecha en que se registraron 12378 nuevos enfermos.

¿Pero entonces cuál es la realidad actual?, porque en el ideario general pareciera que cada vez estamos peor. Los datos oficiales, que visto la realidad no pueden creerse a pies juntillas puesto que como dijéramos, entes subnacionales informan datos diferentes abrevando en las mismas bases de datos, indican que a nivel nacional tras un amesetamiento en la SE 34 y un repunte en la SE 35, comienza a aminorar el ritmo de contagios… lo cual, visto lo visto, puede ser exactamente lo contrario a lo que realmente está ocurriendo y que en un tiempo veamos que la supuesta reducción del ritmo de contagios era en realidad un enlentecimiento de la carga de datos.

Sí se observa un aminoramiento de casos de fallecidos, contrario a lo que se percibe, aunque hay que repetir la observación de la poca fiabilidad de la información oficial, que entra en contradicción de manera intrínseca en el Ministerio de Salud de la Nación. De hecho esta semana se informó un 32,7% de casos por encima de los casos efectivamente consignados en las bases oficiales.

El tiempo dirá si se redujo o se eliminó el desfasaje entre relato y dato y los argentinos podremos contar con información fiable, porque lo que queda en el imaginario popular es el anuncio y el mensaje en los medios de comunicación, que por ejemplo anunciaron la primera llegada del pico para el mes de abril y finalmente dieron como pico de 470 casos el pasado 22 de septiembre, aunque el pico real fue de ‘apenas’ 230 muertes, es decir menos de la mitad, casi un mes atrás, el 3 de septiembre.


El uso político de las cifras. Los casos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

¿Puede considerarse que hubo una utilización política de la información?

Sin lugar a dudas. Porque si bien hubo un sub registro de casos que, por los sistemático pareciera ser deliberado, no tuvo la misma interpretación para cada uno de ellos. Al fin de cuentas Goebbels afirmaba que ‘Éste es el requisito para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.’, y para muchos en el gobierno quedó en claro que hay una guerra con el principal distrito opositor, que decidió desmarcarse un poco de la política oficial y buscaron hacerle pagar el costo.

Aunque no sólo eso, además se buscó proteger, todo lo que se pudo, a la gestión sanitaria de la Provincia de Buenos Aires liderada por el Ministro Daniel Gollán, que manipuló sus estadísticas para distorsionar la realidad a fin que la ciudadanía creyera que la administración de la pandemia a través de las medidas dispuestas por el Poder Ejecutivo Nacional estaba teniendo mejores resultados que los reales.

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina). 


En los gráficos queda claramente expuesto como, hasta esta última semana, se protegió a la Provincia de Buenos Aires ocultando sus números reales, ocultando la realidad. Pero lo que aquí se ve como datos estadísticos son ciudadanos, hombres y mujeres, que el Gobierno Nacional deliberadamente ocultó a la ciudadanía, porque dado que no se denunció públicamente a la Provincia por haber manipulado la información y ocultado casos positivos y fallecidos, se entiende que esto solo pudo darse a partir de la connivencia entre ambas gestiones con el único fin de exhibir una realidad virtual que difiere de la real.

Decía Joseph Goebbels que ‘La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.’ y a eso se abocó el Gobierno, a repetir como un mantra que los problemas centrales se suscitaban en la Ciudad de Buenos y que desde allí, como en un efecto derrame se iba desparramando por el resto del país aunque los datos reales demostraban otra cosa.

Como muestra de ello, el propio Ministro Gollán twitteó el 17 de mayo ‘Queda claro en este mapa dónde está el mayor riesgo de irradiación del coronavirus.’ publicando un mapa en donde apareció en un rojo oscuro la Ciudad de Buenos Aires y diversos tonos de naranja el resto del AMBA. En ese entonces, para el oficialismo provincial, CABA concentraba el 40,2% de los casos positivos mientras que PBA acumulaba el 32,7%. Lo que no dijo Gollán es que desde entonces y hasta que se sinceraron los números, CABA acumuló el 19,4% de los casos positivos mientras que PBA concentró el 59,4%, más allá que en números absolutos ‘se olvidaron’ de contar 6.890 enfermos.

Hasta la SE 34, según la información nacional, en la Provincia de Buenos Aires se habían reconocido públicamente 10.863 casos positivos menos que los reales, en la Ciudad de Buenos Aires eran 2.317 casos, y hasta la SE 37 el relato nacional oficial reconoció 1.550 y 234 fallecidos menos en los partes oficiales respecto a la base del SNVS en Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos respectivamente. En ambas estadísticas, casos positivos y fallecidos, las diferencias eran mucho más amplias que se fueron reduciendo a partir que en los partes de, al menos, los últimas dos SE se empezaron a anunciar más casos en los parte epidemiológicos que los que realmente ocurrían.

Si hubo errores u omisiones es algo que se debe aclarar de forma concreta y urgente para que la ciudadanía conozca la verdad de lo que ocurría, porque si bien es una realidad que se verificó en casi todos los distritos del país, dado el peso específico de la Provincia de Buenos Aires tiene un impacto decisivo en el número general.

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).


Más grave aún es esta realidad en el caso de los fallecidos, puesto que hasta la SE 34 se informó para la Provincia de Buenos Aires más de un 30% menos de los fallecidos reales hasta ese momento.

                                            

Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).

Como en la situación de los casos positivos, la realidad adquiere otro impacto al analizarla en términos de números absolutos, puesto que hasta la SE 34, que es cuando se invierte la tendencia en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, aunque en la Ciudad ya había comenzado a revertirse a partir de la SE 33, la Provincia de Buenos Aires tenía 1952 fallecidos que no habían sido anunciados en los partes oficiales del Ministerio de Salud de la Nación. 


Base: Informes diarios sobre la situación del nuevo coronavirus Covid-19 emitidos por el Ministerio de Salud de la República Argentina (https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informes-diarios) y Datos Abiertos sobre COVID-19. Casos registrados en la República Argentina (http://datos.salud.gob.ar/dataset/covid-19-casos-registrados-en-la-republica-argentina).


No hay duda que, con la información que se contaba a mediados de marzo, el Gobierno acertó con la decisión de posponer la mayor cantidad de contagios a fin de poder preparar el sistema sanitario argentino para poder dar la mejor respuesta posible a lo que se imaginaba que iba a ser una situación traumática por la sucesión de contagios de COVID-19. Sin embargo, a poco de decretado el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) se vislumbró que no bastaba con la cuarentena ya que los casos crecían a un ritmo mayor al previsto y, peor aún, muchos de ellos morían.

Si la sociedad hubiera tomado conciencia de esa situación a comienzos del ASPO, ¿Cuál hubiera sido la reacción ciudadana? ¿Hubiera aceptado tal como aceptó la prolongación del aislamiento? Es difícil creer que sí, y la realidad se asemeja más a un proceder planificado. Basta recordar que los momentos en que se mintió a la sociedad informando por debajo de la realidad era en cada ampliación de la cuareterna, cuando el Presidente Alberto Fernández comparaba, de manera sesgada y malintencionada, la realidad argentina con la de otros países, y pese a utilizar datos falsos de Argentina sus dichos fueron rechazados por los gobiernos de Chile, Suecia y, sin ser un país, Euskadi entre otros. Pareciera que el Gobierno nacional apeló a aquella premisa guebbeliana que sostiene que ‘Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

Pero ya se sabe, ‘Se puede engañar a algunos todo el tiempo y se puede engañar a todos durante algún tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo’, por lo que ahora queda expuesto el engaño al que fuimos sometidos, con pequeñas excepciones, durante más de seis meses y medio, y como se pretende seguir engañándonos transitando el camino inverso, inflando los números para pretender mostrar una realidad inexistente.

El tiempo permitirá saber el porqué de esta política deliberada, porque está más que claro que no fue un olvido, no fue una demora, no fue un error. Fue mentira.

Quien gana una elección no tiene la verdad, solo acumuló más votos para llevar adelante, desde el gobierno, las ideas que pregona, porque como dijera Lito Nebbia, ídolo musical del Presidente de la República, ‘Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oír que oiga.


Y cuando teníamos escrito todo este análisis nos venimos a enterar, como si nada pasara, que la Provincia de Buenos Aires a lo largo de estos meses sub informó al SISA 3523 fallecidos, o sea que no solo se ocultó información a la población entre lo que el SISA tiene registrado frente a lo que se enunciaba en los informes epidemiológicos diarios, sino que ahora, además, la Provincia de Buenos Aires reconoce públicamente que hay casos de fallecidos por COVID-19 que ni siquiera fueron cargados al SNVS.

Si hasta la lectura de estas líneas alguien creía que nuestro análisis era exagerado y que no se podía desprender de la información un plan pergeñado para desinformar a la ciudadanía y lograr el consenso para aplicar una política ‘científica’ de aislamiento, el ‘sinceramiento’ del gobierno bonaerense echa por tierra esa posibilidad.

Lo decimos claramente una vez más. No fue un olvido, no fue una demora, no fue un error, fue la decisión política de los gobiernos de turnos para avanzar en pos de gobernar bajo un estado de excepción con el pasivo aval de la ciudadanía.

No quedan dudas que esta cuareterna encontró en el pensamiento de Joseph Goebbels su fundamentación, que quizás se sintetiza en la que es, probablemente, la frase más reconocida del jerarca nazi alemán…

Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.