lunes 15 de diciembre de 2025
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La Corte Suprema estadounidense jaquea la política tarifaria de Donald Trump

El centro del esquema económico de Trump embarcado en la guerra de tarifas le ha reportado miles de millones de dólares de recaudación hasta hoy. Eso está a punto de desmoronarse porque pilar de esa agenda económica podría verse comprometido. La política que ayudó a reducir el déficit podría representar un grave problema para su constitucionalidad, opinan los expertos juristas. Y son una gran fuente de corrupción declaman los opositores.

La Corte está abocada a fallar sobre la validez de las tarifas y la fundamentación de su aplicación. Durante los alegatos orales de ayer, los magistrados del tribunal – incluidos algunos conservadores nombrados durante la primera presidencia de Trump – cuestionaron la autoridad del presidente para imponer unilateralmente lo que, en la práctica, consideran impuestos.

Si bien el Congreso ha delegado poderes al presidente para gestionar la política exterior, el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, afirmó que “el instrumento crea impuestos a los estadounidenses, y ese siempre ha sido un resorte fundamental del Congreso”. Y agregó: “Se ha sugerido que los aranceles son responsables de una reducción significativa de nuestro déficit. Yo diría que eso representa un aumento de los ingresos internos”.

La jueza Sonia Sotomayor afirmó que la ley que sustenta la mayor parte de los aranceles impuestos por Trump permitía la prohibición total de las importaciones. “Lo que no dice es que el presidente pueda recaudar mediante este mecanismo”, declaró.

Por otro lado, el procurador general D. John Sauer, defensor del gobierno, sostuvo que el propósito principal de los aranceles era regular el comercio exterior, citando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional que se aplicó en 1977 por última vez.

“Estos son aranceles regulatorios, no aranceles recaudatorios. El hecho de que generen ingresos es solo incidental”, afirmó Sauer, quien retomó este argumento al final de su alegato: “Es evidente que estas políticas son más efectivas si nadie paga el arancel, si no generan ni un centavo de ingresos”. Esto equivaldría a decir que no hay comercio exterior en un mundo interdependiente. Algo imposible.

“En lo que respecta a la emergencia del déficit comercial, si nadie paga el arancel, sino que en cambio dirigen su consumo al mercado interno e impulsan la reconstrucción de nuestra debilitada base manufacturera, eso aborda directamente la crisis”, concluyó.

Por su parte, los opositores señalan que el argumento de que ‘los aranceles serían más efectivos sin recaudar fondos’ se vuelve contradictorio cuando el presidente habla de todo el dinero que generan.

Durante un discurso el “Día de la Liberación”, Trump afirmó que los aranceles recaudarían “billones y billones de dólares para reducir nuestros impuestos y pagar nuestra deuda nacional”. Estas declaraciones se produjeron antes de que Trump firmara las órdenes que imponían los aranceles globales, los cuales ahora son objeto de escrutinio internacional.

La Corte Suprema se mostró escéptica de que Trump pudiera imponer aranceles de tan amplio alcance, lo que aumenta las probabilidades de que el máximo tribunal pueda limitar al menos parte de su agenda comercial. Eliminarla sería catastrófico. Aunque la Casa Blanca tiene en vista un tortuoso Plan B con legislación adicional y de alambicada construcción.

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