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La CNEA y el Sistema Nuclear Argentino

Este es el texto leído por el experto de la Fundación Alem, Rolando Granada, ser reconocido su trabajo por la Legislatura de Río Negro “de interés científico, educativo, cultural y social” y su trayectoria en el campo de “la investigación y docencia en ciencia y tecnología”.

Desde sus inicios, y a lo largo de 76 años, la COMISION NACIONAL DE ENERGIA  ATOMICA (CNEA) ha desplegado una extensa y exitosa actividad en el cumplimiento de sus  objetivos específicos vinculados a los usos pacíficos de la energía nuclear. La CNEA ha sido  el principal motor en el desarrollo, construcción y operación de instalaciones nucleares de  envergadura, entre las que se encuentran los reactores nucleares de potencia y  experimentación, la planta de agua pesada y todo el ciclo de obtención y fabricación del  combustible nuclear. También ha sido decisiva su actividad en la producción y el desarrollo de  aplicaciones de los radioisótopos y radiaciones ionizantes en el campo de la biología, la salud,  el agro y la industria.

Esas tareas, juntamente con la capacitación permanente y formación de recursos  humanos, han sido exitosamente desarrolladas en el pasado sobre la base de objetivos y  planes oportunamente formulados. Así pues, la CNEA realizó un significativo aporte al  crecimiento tecnológico nacional, materializando desarrollos e ingenierías propias en el área  nuclear, propiciando el empleo de técnicas nucleares y, en definitiva, posicionando al país en  un nivel de reconocimiento internacional en estas áreas. Adicionalmente, la Institución cumplió  un rol relevante en el desarrollo científico argentino, generando laboratorios de avanzada  y grupos de investigación de alto nivel que realizaron destacadas contribuciones en las  ciencias básicas y aplicadas.

En la actualidad, la percepción generalizada de búsqueda de soluciones para el  crecimiento global compatible con el cuidado y preservación del ambiente no puede soslayar  la utilización significativa de energía nuclear en un menú de opciones viables y  tecnológicamente probadas. Consecuentemente, en este nuevo escenario, tal utilización  estará signada por la disponibilidad de mejores soluciones para los problemas más  importantes asociados a la generación nucleoeléctrica.

En nuestro País, las Leyes vigentes en la materia ratifican que las actividades  nucleares son importantes para satisfacer necesidades básicas de la sociedad, y que el Estado Nacional fija las políticas y realiza tareas de investigación y desarrollo en el área  a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Así pues, quedan establecidas las  razones de su existencia, su campo de acción y sus responsabilidades indelegables (Ley  24.804/97).

La misión

La CNEA es una institución nacional, creada para asesorar al Estado en materia  de política nuclear, y para realizar desarrollos en todos los aspectos vinculados a la  utilización pacífica de la energía nuclear en el país. Con este fin, promueve actividades de  innovación tecnológica orientadas a la generación de nucleoelectricidad, la producción y el  uso de materiales radiactivos para la medicina, el agro y la industria, la gestión segura de los  residuos radiactivos, y de investigación y desarrollo en las ciencias base de la tecnología  nuclear.

La estrategia

La actividad de la CNEA está orientada a consolidar los beneficios para la sociedad  asociados a la utilización de la energía nuclear y de sus técnicas vinculadas, y a promover la  investigación sobre temas de vanguardia en materia nuclear.

Este concepto se sustenta en la visión estratégica de mantener abierta la ‘opción  nuclear’ como componente ineludible e indispensable de nuestros requerimientos energéticos  a mediano y largo plazo, y donde la CNEA continuará siendo el respaldo tecnológico del  sistema nuclear argentino.

La situación actual

He tenido el honor y el placer de trabajar en la CNEA por más de 50 años, donde tuve  el privilegio de encontrar grandes maestros no solamente destacados por sus conocimientos  técnicos, sino sobre todo por su generosidad y compromiso hacia los intereses institucionales.

Fui testigo y partícipe de muchas discusiones, decisiones y acciones acontecidas en todo este  tiempo, y siento que con sus más y con sus menos la institución fue creciendo y se crearon  activos valiosos tanto en recursos humanos como en instalaciones de envergadura. Y por  cierto, nacieron y se cobijaron empresas de base tecnológica que alcanzaron prestigio  internacional por derecho propio.

Pero ahora estamos atravesando momentos difíciles como no he visto antes.  Súbitamente apareció un nuevo Plan Nuclear presentado desde la cima del poder político que  resultó sorprendente e insólito para la gran mayoría de los que trabajamos en el sector nuclear.  Basado en algunas pocas premisas que hacían converger las demandas energéticas casi  insaciables de algunas nuevas tecnologías, las ventajas climáticas de nuestra Patagonia, y  nuestro potencial como país exportador de Uranio (?), girando todo alrededor de un nuevo  reactor compacto actualmente en diseño fuera de las instituciones del Estado Nacional, se  declaró que la Argentina se convertiría en un nuevo y potente actor en el escenario nuclear  mundial.

Ese nuevo Plan implicó la paralización del Proyecto CAREM, hasta ese momento uno  de los proyectos prioritarios de CNEA, sin explicación sobre las razones técnicas que indicaran  una imposibilidad de soluciones para los problemas típicos del desarrollo de un prototipo. El  sueño desatinado de algunos funcionarios se convirtió en la pesadilla en que quedó sumida la  institución. Desconozco las intenciones de quienes con sus decisiones y su gestión llenaron  de incertidumbre esta actualidad, con salarios vergonzosos y vacía de objetivos desafiantes  para la ingeniería nuclear dentro de CNEA.

Recientemente las autoridades establecieron un procedimiento de “Acceso Preliminar  para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de Iniciativas Privadas”, el cual allana  el camino para la enajenación de nuestras capacidades y desarrollos tecnológicos propios.

Y pocos días atrás, la Secretaría de Asuntos Nucleares emitió un documento titulado  “Lineamientos Política Nuclear Argentina 2026”, donde se indica que es el conjunto de  lineamientos bajo los cuales se diseñan, evalúan, autorizan y discontinúan los planes que el  sector pueda formular. Este documento expresa que la Ley Nacional de la Actividad Nuclear  N.° 24.804 constituye la norma de base que estructura el sector, y pretende establecer que en  su artículo 1° dice que  en materia nuclear el Estado Nacional fija la política del sector, la  Comisión Nacional de Energía Atómica ejerce las funciones de investigación y desarrollo y la  Autoridad Regulatoria Nuclear tiene a su cargo la regulación y fiscalización.

En verdad, la Ley N° 24804 establece en su Art.1° que en materia nuclear el Estado Nacional fijará la política y ejercerá las funciones de  investigación y desarrollo, regulación y fiscalización, a través de la Comisión Nacional de  Energía Atómica y de la Autoridad Regulatoria Nuclear.

El significado es, como se observa inmediatamente, totalmente distinto en ambas  frases. Lo expresado por el documento oficial no respeta la letra de la Ley, y la violación de su  espíritu se consuma cuando indica en la sección I.3 de los Lineamientos que:

La Secretaría (de Asuntos Nucleares) tiene competencia en la definición de la política  nuclear en todo lo relacionado con los usos pacíficos de la energía nuclear y de las fuentes  radiactivas, el ciclo de combustible nuclear, la gestión de residuos radiactivos, el desarrollo y  la investigación de la actividad nuclear, y la coordinación institucional con la Comisión Nacional  de Energía Atómica, sobre la cual ejerce control tutelar.

De esta manera, y a partir de una distorsión intencional del Art.1° de la Ley N° 24804,  se pretende justificar la existencia y competencias de la Secretaría de Asuntos Nucleares. El  documento doctrinario “Lineamientos….” establece un conjunto de principios sobre los cuales  se estructuran los criterios operativos de las instituciones del sector, algunos de los cuales son  – a modo de ejemplo :

Primer principio: la validación de los proyectos del sector se ejerce sobre criterios  comerciales. La factibilidad técnica constituye condición necesaria pero no suficiente.

Segundo principio: la autonomía nuclear se acredita por entrega efectiva, no por  declaración pública.

Tercer principio: la continuidad institucional sin resultados verificables debe  entenderse como inercia, no como virtud.

Cuarto principio: el sector tiene por finalidad producir, abastecer y exportar. La  investigación constituye un componente legítimo y necesario del sistema sectorial, subsidiario  respecto de su finalidad productiva.

Así nos encontramos hoy con elementos casi paradójicos: una comunidad científica y  tecnológica con una producción de alta calidad en temáticas nucleares y no nucleares, una  rica historia construida a lo largo de décadas, y decisiones gubernamentales que afectan a la  Ciencia, la Tecnología y la Educación, que nos desconciertan y angustian. Se está  desangrando nuestra institución, estamos perdiendo nuestro capital más preciado: los  recursos humanos altamente capacitados que tanto costó formar al país.

Camino al Futuro

Nuestra responsabilidad hoy es pensar un nuevo Plan Nuclear, que proyecte al futuro  los beneficios del uso pacífico de los fenómenos nucleares en sus diferentes formas, lo cual  implica  desarrollos  tecnológicos  no  solamente  vinculados  a  la  generación  de  nucleoelectricidad, sino también sus aplicaciones a la salud, el agro y la industria. Aunque  muchas veces desconocidas por la opinión pública en general, algunas de las técnicas  experimentales más poderosas para la investigación en ciencia y tecnología son de índole  nuclear, y ellas deben ser explotadas plenamente con el advenimiento del nuevo reactor  argentino de investigación (RA-10).

Desde el punto de vista técnico, para satisfacer los objetivos globales mencionados,  se deberá recuperar y acrecentar las capacidades alcanzadas en áreas de su incumbencia,  mantener las capacidades logradas en otras, aumentar el protagonismo nacional e  internacional en estrecha relación con los objetivos políticos y problemas nacionales, e  incrementar la eficiencia en el logro de resultados.

Sequirá siendo responsabilidad fundamental de la CNEA garantizar la continuidad de  las capacidades científicas y técnicas existentes en el sector nuclear, preservando los recursos  humanos y asegurando capacidad de respuesta futura en un escenario previsible, donde  deberán compatibilizarse las demandas masivas de energía con el cuidado del medioambiente  en la ineludible transición hacia la generación sin emisiones contaminantes.

Las líneas de investigación y desarrollo en ciencias básicas, aplicadas y de la  ingeniería, de alto nivel y gran impacto en el sistema de CyT nacional, deben seguir siendo  apoyadas por CNEA para asegurar su capacidad de respuesta innovadora en diversas áreas  de interés y, en particular, para asegurar la inclusión del estado del arte en sus proyectos  actuales y la formulación de propuestas sólidas para los futuros.

A fin de consolidar la posición y capacidades nacionales en el campo de la  tecnología nuclear, la CNEA deberá participar activamente en la definición de políticas  de Estado en la materia, en cuyo marco se sustentarán con continuidad los proyectos  a largo plazo. En vista de los grandes desafíos que los tiempos venideros plantean respecto  a la cobertura de las demandas de generación eléctrica, es imprescindible que la CNEA  recupere su espacio natural como asesor nato del Estado en la discusión de opciones  técnicas y en la generación de opciones estratégicas referidas a temas nucleares.

La incorporación de inversiones extranjeras que acompañen tal programa deben ser  bienvenidas, en la medida que se resguarden apropiadamente en los respectivos acuerdos la  propiedad intelectual y la capacidad de gerenciamiento de los proyectos involucrados.

El desafío es muy grande, porque habrá que recomponer el daño recibido, discutir las  nuevas metas y planificar las estrategias para alcanzarlas. En un futuro ciertamente  demandante desde el punto de vista energético y ambiental, el rol de la núcleoelectricidad  debe ser entendido y valorizado como componente indispensable de nuestra matriz  energética, lo cual implica a su vez una intensa y continuada tarea de información a nuestra  sociedad acerca de esta tecnología.

Como ciudadanos debemos encontrar el camino que nos devuelva a un rumbo de  crecimiento armónico, justo, sustentable. Y en esta comunidad, y como parte de la CNEA,  tendremos que trabajar duramente en dos planos fundamentales:

Reforzar los vínculos de solidaridad y entendimiento entre los diferentes sectores, en  el convencimiento que nuestras mejores oportunidades se podrán materializar sobre la base  de una “diversidad integrada” de capacidades, a partir de valores compartidos de idoneidad y  compromiso, en lugar de premios o distinciones;

Afianzar nuestra inserción y participación en la búsqueda de soluciones a la  problemática productiva nacional, demostrando en los hechos y en este escenario  particularmente difícil de nuestra realidad actual, que seguimos siendo teniendo una Institución  con capacidades significativas y con la convicción de buscar permanentemente un crecimiento  interno para proyectarnos mejor hacia nuestros objetivos, que deben ser los de la Nación.  Porque no puede haber soberanía sin Ciencia y Tecnología.

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