Oracle mostró en sus informes que no alcanzó los ingresos esperados para el último trimestre. En forma automática, esto elevó el rendimiento de sus bonos a sus niveles más altos del año, una señal de que los inversores exigen una mayor compensación por el riesgo de mantener su deuda.
Y aunque el caso atañe a Oracle, la evolución del mercado afecta la percepción de los gigantes tecnológicos: de grandes generadores de efectivo a empresas que realizan enormes apuestas en IA utilizando deuda.
El mercado espera que las mayores empresas tecnológicas gasten más de 700.000 millones de dólares el próximo año para financiar sus desarrollos de IA, según datos e informes de resultados de Bloomberg. Hasta aquí, los sólidos balances de las grandes empresas tecnológicas les permitieron financiar estas ambiciones con su propio efectivo disponible.
Ahora, empresas como Meta, Google y CoreWeave, así como Oracle, están recurriendo a los mercados de deuda por un total aproximado de 121.000 millones de dólares en bonos de grado A de inversión, un enorme salto respecto de los 17.000 millones de dólares del año pasado, según Bank of America.
Es decir, que el actual mercado de deuda es “mucho más importante” que el del mercado de valores, y se debe a que los inversores en deuda no necesitan rentabilidades desorbitadas, sólo necesitan tener la confianza de que recuperarán el capital más los intereses. Pero si esa confianza se debilita o los tenedores de deuda huelen mayor riesgo, exigirán una mayor compensación por su dinero, lo que impulsará al alza los rendimientos de los bonos. Así de descabellado funciona el asunto.
Estos cambios de opinión de los inversores respecto de la IA están comenzando a ser más frecuentes y exponen la burbuja a un reventón. Por otro lado, si bien la deuda corporativa puede ser el mejor indicador general, los swaps de incumplimiento crediticio (derivados que apuestan por la posibilidad de impago de la deuda subyacente) también son señales de alerta. En este caso, los swaps de incumplimiento crediticio de Oracle tienen un precio que parece indicar que la empresa corre descalza sobre un campo de cardos.
Si se sospecha que las empresas están listas para reducir su inversión en IA, los inversores podrían ponerse nerviosos, afirma Kapur.
En resumen: Los inversores están empezando a distinguir a las empresas de IA por la solidez de sus balances, no solo por su potencial de crecimiento.
Las cargas de deuda, los costos de financiamiento y el consumo de efectivo vuelven a importar y están transformando el modo en que los mercados de crédito fijan el precio de los futuros ganadores y perdedores de la IA.







