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Opinión 23 09 2021

La Argentina, en suspenso


Autor: Liliana De Riz









Tras la abrumadora derrota electoral en las PASO del 12 de setiembre pasado, el teatro de la ilusión se desplomó. La ficción de un presidencialismo delegativo se hizo añicos; el esquema de poder está roto. Cristina Fernández es quien manda.

Eso nos vino a decir en un lenguaje soez la diputada Vallejos: lo sintetizó en la frase “Cristina es la voz del pueblo”. Por lo tanto, Cristina, ella misma convertida en el pueblo hecho carne, es soberana y no sólo eterna, como supieron proclamarla sus acólitos en mejores épocas. La carta de una vicepresidenta furiosa al Presidente reiteró ese mensaje con menos grosería. Que cumpla el contrato con el cual lo llevé al cargo, dijo.

Dejemos toda esperanza en un liderazgo moderado y moderador: entramos en las puertas del infierno dantesco. Los argentinos vimos correrse el telón y la titiritera nos mostró cómo maneja los hilos de sus marionetas.

Un presidente que no supo o no quiso hacer lo que su vicepresidente le dijo que tenía que hacer: se le enredaron los piolines.

El castigo fue la renuncia de ministros que dejaron al Presidente, y al país, en un vacío de poder; una estrategia largamente probada en Santa Cruz, la provincia en la que la vicepresidente aprendió los secretos para sostenerse en el poder.

El Presidente, finalmente claudicó tras un una semana de suspenso. Nadie se sorprendió, estamos acostumbrados a que afirme en sus dichos lo que niega en su acciones. Una tregua asoma. Si los resultados de noviembre reiteran el fracaso rotundo del oficialismo, la incógnita es qué hará la dueña del teatro ante la rebelión de sus espectadores.

Mientras tanto, suspenso: la Argentina está en suspenso. En este contexto, súbitamente transformado por los resultados electorales, los gobernadores, los barones del Conurbano, los jefes de la CGT y los movimientos sociales , adquirieron un nuevo protagonismo.

Son personajes que necesita la titiritera para recomponer este entuerto y poner en marcha el operativo “a la caza de votos”. Los denominados “paracaidistas” de La Cámpora en el Conurbano, deberán contener sus ambiciones . También el heredero de esta proyectada monarquía tendrá que llamarse a prudencia. Máximo Kirchner deberá esperar a que quien manda ordene los actores y los piolines antes de salir a escena. Mientras tanto, en el backstage.

Cristina Fernández necesita conservar y mejorar sus fuerzas en el Senado y en Diputados para lograr la impunidad en las causas que la comprometen en las Justicia y por las que ella cree que la Historia ya la absolvió.

Eso es lo que está en juego en estas elecciones de renovación parcial del Congreso: la distribución del poder institucional que haga posible una suerte de dinastía romana impoluta. No se trata de justicia social versus república, un dilema de la década del 40 que abrió al peronismo la puertas del poder. Se trata de los intereses de una familia poderosa.

Estas elecciones legislativas en las 24 jurisdicciones son singulares. El oficialismo no retaceará recursos s que puedan torcer la voluntad del electorado indiferente o que prefirió otras opciones. Los que no votaron al FdT y los que lo hicieron por partidos que no alcanzaron el piso de 1,5% para competir en las generales, alcanzaron 2 millones de electores: un territorio de caza apetecible.

El Presupuesto 2021-- otra ficción-- será reformado, nos dicen, para asegurar que el gasto público vaya a paliar necesidades, sobre todo en aquellas provincias en las que se eligen senadores, clave de bóveda de la reforma de la Justicia que se busca y de una tradición de dominio que , de quebrarse, sería otro indicador claro de que el peronismo, siempre dominante en el Senado, asiste a su ocaso.

“A cazar votos”, cueste los que cueste, es la consigna. Y eso se denomina fraude estructural, una práctica en la que muchas provincias tienen larga experiencia, por no mencionar a Tucumán o San Luis, que hicieron gala de hacerlo. Y sin embargo, parece natural que eso ocurra, no hay temores en confesarlo.

Volvieron iguales, no hay lugar para el asombro. La hipocresía, que consiste en ocultar los verdaderos objetivos de las acciones, ya no funciona. “A cara de perro”, parece ser el lema de los que mandan, sin que se ruboricen. Ocurre aquí y en otras partes de este mundo revuelto en el que las democracias empalidecen y los autócratas crecen.

Si los resultados de noviembre reiteran el fracaso rotundo del oficialismo, la narrativa del kirchnerismo estará rota. Cuando el teatro de la ilusión descubre sus tramoyas, surge el vacío.

¿ A quién representa el peronismo hoy?. Cuando Alain Touraine visitó Argentina en tiempos de Menem y Cavallo, me dijo que en su reunión con Cristina Fernández le auguró que la misión de ella era poner fin al peronismo. Acaso fue una profecía cumplida.

Acaso ser pobre y peronista ya no es un axioma de la política argentina. Acaso la misión de Cristina Fernández esté cumplida y el sistema político argentino se encamine a un nuevo realineamiento.

Publicado en Clarín el 22 de septiembre de 2021.

Link https://www.clarin.com/opinion/argentina-suspenso_0_Px8szqpe6.html